Código Rojo

Febrero 2026

Noemí Luna Ayala

La Nación

El domingo, Jalisco vivió horas de profunda tensión tras el operativo para capturar a Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación. Ante la magnitud de los hechos, el gobierno estatal activó Código Rojo.

La reacción del grupo criminal fue inmediata y coordinada. Se registraron narcobloqueos, incendios de vehículos, ataques a instalaciones y enfrentamientos en distintas regiones del país. El miedo volvió a instalarse en las calles. Las imágenes que circularon reflejan la dimensión del desafío que enfrentamos como nación.

El saldo humano duele. Medios han dado cuenta que entre las víctimas se encuentra la joven zacatecana de la Guardia Nacional, quien perdió la vida junto con otros elementos que participaron en el operativo. A sus familias y a todas las corporaciones que actuaron con valor, mi respeto, solidaridad y reconocimiento.

También es justo señalar que este operativo contó con trabajo de inteligencia y coordinación internacional. La colaboración con Estados Unidos y el fortalecimiento de acciones directas contra objetivos prioritarios responden a una ruta que Acción Nacional impulsó durante años: combatir con determinación, sin titubeos, y aprovechar la cooperación estratégica para enfrentar estructuras criminales transnacionales.

Reconozco que la Presidenta ha atendido recomendaciones claras en esta materia: mayor firmeza operativa, coordinación interinstitucional y apertura a la colaboración internacional. En seguridad no caben egos ni disputas políticas, lo que está en juego es la vida de los mexicanos.

Sin embargo, los hechos también confirman que los costos de decisiones pasadas siguen presentes, nunca funcionó la política de “abrazos no balazos”. Cuando el Estado se repliega, el crimen avanza. Recuperar territorio, confianza y paz exige consistencia en la estrategia y visión de largo plazo.

México necesita una política integral de seguridad. No bastan operativos aislados. Se requiere fortalecer policías estatales y municipales, dignificar la carrera policial, robustecer la inteligencia financiera para desarticular las redes económicas del crimen y utilizar tecnología para anticipar riesgos.

La fuerza es indispensable, pero debe estar acompañada de inteligencia, prevención y desarrollo social. Cerrar la puerta al reclutamiento criminal implica educación técnica, empleo juvenil, respaldo a emprendedores y desarrollo regional sostenible.

La seguridad no es consigna. Es responsabilidad de Estado. Cuando se actúa con firmeza y coordinación, el país avanza. Cuando se duda, retrocede.

México merece paz con autoridad, legalidad con eficacia y futuro con certidumbre.

Noemí Luna Ayala es vicecoordinadora del GPPAN en la Cámara de Diputados.