XXIII Asamblea Nacional Ordinaria
Por Santiago Díaz.
Una multitud de personas cruza la avenida Santa Fe en unidad, haciendo que el tránsito vehicular se detenga. Los conductores miran con sorpresa la procesión. Las personas llevan puesta ropa azul, algunos sostienen banderas del PAN y otros tambores que hacen resonar en una templada mañana del domingo 22 de enero. En la Expo Santa Fe subsiste un sentimiento de energía, un optimismo que se impregna en pasillos y paredes; algo que se origina debido a una conjunción de personas de todas las edades, todos los estados y todas las condiciones. Ahí, en ese lugar, están reunidas en alegre compañía por una misma y sólida causa: el Partido Acción Nacional.
Es la realización de la XXIII Asamblea Nacional Ordinaria del PAN la que reúne, desde tempranas horas de la mañana, a panistas de toda la República Mexicana. Son recibidos por un ejército solidario que les da la bienvenida a la Ciudad de México. Alrededor de la Expo, varias banderas con las siglas del Partido ondean con el aire frío de la mañana. En estos momentos de antesala y espera, no se detiene jamás un flujo constante de personas, que de un lado a otro, caminan, conversan y observan los alrededores, creando una algarabía donde destacan los colores azules y las sonrisas joviales. Un niño camina, tomado de la mano de su padre, entre ese gentío. Sus pequeños ojos curiosos miran embelesados esa explosión de elementos que lo rodean. Una joven mujer se le acerca y le entrega una pequeña bandera blanca del Partido, que es recibida con entusiasmo. Su infantil figura se pierde entre la gente, mientras sus bracitos no dejan de mover su nuevo blasón, haciéndolo enarbolar. Él como muchos niños y jóvenes que asistieron son quienes forjarán el futuro de México.
La sala B de la Expo Santa Fe es una enorme estancia con 150 metros de largo y 72 metros de ancho. En las paredes se encuentran suspendidos grandes pendones con la leyenda “Se puede” y en la parte delantera, sobre el escenario, hay pantallas de alta definición reproduciendo videos sobre la historia reciente y el acontecer del Partido. El despliegue panista, con sus banderas azules y blancas, sus chalecos y playeras, no deja de agitarse de un lado a otro, aprovechando la espera antes del inicio de la asamblea, para charlar, saludar y ponerse al día. Conforme uno avanza y se acerca al escenario principal, la energía aumenta en intensidad, especialmente animada por un grupo nutrido de jóvenes. Con sus tambores, trompetas y demás instrumentos se producen sonidos coordinados y notas musicales de arrojo y expectación.
Hay gente del norte y del sur, del este y del oeste. De lugares áridos y de playas paradisiacas. De mega urbes y de comunidades rurales. Algunos visten con gran decoro, otros portan las vestimentas tradicionales de sus estados. Ahí, en ese sitio, personas de todo el país están unidos por una misma idea, lo mejor para México, pero también están preocupados por el devenir de la nación. Varios portan playeras que dicen “No al gasolinazo” en abierta protesta contra las medidas económicas impuestas por la administración priista. Ellos entienden que México necesita una mudanza en sus dirigentes y que el PAN, al que apoyan desde regiones tan lejanas, se posiciona como la mejor elección para finalmente transformar a México.
En medio de la revolución tecnológica que envuelve al mundo, es inadmisible pensar que la asamblea se olvide ella. Por todos lados se miran manos sosteniendo celulares que fotografían varios rostros sonrientes, inmortalizando ese momento en una selfie. Mientras eso pasa, unos técnicos configuran un drone de medidas considerables que en poco tiempo volará para grabar y dar una perspectiva diferente sobre la enorme concurrencia. Sin embargo, la vida se basa en contradicciones e ironías, y mientras todo este universo tecnológico nos recuerda a todos la llegada del futuro, a unos cuantos metros, un grupo muy animado se enfoca en lo tradicional: unos bailarines yucatecos, con sus trajes blancos, guitarras y un arpa, no paran de zapatear, rodeados de un público emocionado, que los acompaña con rítmicas palmadas. A un lado de ellos, la enorme tarima con las cámaras y el despliegue mediático, enfoca sus objetivos hacia las sillas colocadas en el escenario, expectantes.
A las 11:15 de la mañana los asistentes dan por finalizadas sus conversaciones y se dirigen a sus asientos. El presídium, conformado por el Presidente Nacional del PAN, Ricardo Anaya; el Secretario General, Damián Zepeda; el ex Presidente de México, Felipe Calderón; los gobernadores de Veracruz, Miguel Ángel Yunes; de Chihuahua, Javier Corral; de Guanajuato, Miguel Márquez; de Querétaro, Francisco Domínguez; de Baja California Sur, Carlos Mendoza, y Durango, José Rosas Aispuro, se ponen de pie y de manera solemne, con respeto y seriedad, entonan el Himno Nacional, acompañados, en una sola voz, por los miles de panistas reunidos en la Expo Santa Fe, el cual fue musicalizado por miembros de la banda de guerra de la Secretaria de la Defensa Nacional.
Minutos después, 11:28, se inaugura la Asamblea Nacional donde se elegirán y ratificarán a 300 nuevos consejeros nacionales a través del voto de 2 mil 851 delegados provenientes de 30 diferentes delegaciones del país. Este nuevo Consejo Nacional tiene la responsabilidad del trabajo duro y con excelencia, con el fin de crear un mejor país para todos.
El Presidente Nacional del PAN, Ricardo Anaya, visiblemente emocionado por la presencia de tantos miembros del Partido, se pone de pie y toma el micrófono para dar uno de los discursos más emotivos que hayan tenido cita en la historia de las asambleas del Partido. El acontecer político de nuestro vecino del norte, Estados Unidos, es el primer tema que aborda el líder albiazul. “Trump es una amenaza y peligro para los intereses de todos los mexicanos. Es por ello, que el Partido debe reafirmar su doctrina como una acción nacional que se guíe con un nacionalismo verdadero, no de moda, basado en el amor y el cuidado de nuestro país ante cualquier peligro externo. Con aplomo, se le pide al Gobierno federal que termine de actuar con tibieza y en cambio lo haga de una manera donde el honor y la dignidad del mexicano se respeten en todo momento. El PAN es amigo de la globalización y enemigo del populismo y la demagogia. Es un partido que entiende que México no debe tener ninguna clase de complejo en contra de cualquier nación extranjera y esto se debe a que México es un país fraterno y, sobretodo, ganador”.
En ese mismo espíritu de victoria, menciona los éxitos que se cosecharon en 2017 con el mayor triunfo electoral que ha tenido Acción Nacional en sus 77 años de historia. Triunfos alcanzados por una militancia comprometida y unida. “Pero todo lo anterior es sólo un precedente de lo que se viene, ya que para 2018, México volverá a ser presidido por el PAN”. Afirmación dicha por Ricardo Anaya con plena seguridad y correspondida por un público portentoso y esperanzado por un futuro mejor.
En su discurso, Anaya Cortés subraya que la realidad del país está muy lejos de ser la óptima. Puntualiza que la economía se encuentra estancada y que la inseguridad penetra sin escrúpulo en la sociedad, con un aumento macabro en el número de homicidios. Estas dos terribles realidades tienen un culpable llamado PRI. Un partido que nada resuelve y que todo corrompe. Un partido que tiene sus días contados en el poder, acota entre un aplauso estruendoso.
“La alternativa siempre será el PAN. El único partido capaz de brindar un gobierno honesto y de resultados. El único partido que lucha en contra de la desigualdad y apuesta por la expresión social del amor, entendida como la solidaridad. ¿Cuál es la manera de lograr la alternancia y sacar al PRI para siempre? La unidad de todos los panistas, el poner siempre el trabajo por encima de la discusión”.
El dirigente panista termina su discurso con una expresión de total y completa confianza para el futuro del partido y del país. Los militantes también lo ven de esa manera y los aplausos y vítores no se dejan esperar. México no se encuentra solo.
Una vez terminado el discurso y el desarrollo de la asamblea, el niño del banderín camina hacia la salida en compañía de su padre. Todavía sostiene la bandera, ondeándola con exaltación. Sonríe lleno de tranquilidad y con la confianza de que para él y todos los mexicanos los mejores años están por venir.