Cine

“Whiplash: Música y Obsesión”, latigazos de genialidad

MA
Por Maricarmen Rizo · 4 min de lectura
whiplash Mabel Salinas. Una pantalla negra nos recibe mientras se escucha el beat de un tambor cada vez con un ritmo más frenético, precipitado. De pronto aparece la imagen. Al fondo de un corredor yace un joven estudiante de batería, Andrew Neiman, interpretado por Miles Teller, quien practica desesperadamente en su instrumento, única defensa ante la batalla que está por librar pero que desconoce. Se detiene, reajusta el platillo y paulatinamente la cámara se acerca hacia donde está sentado. La composición de este cuadro es perfecta, simétrica, un reflejo de la obsesión por la perfección que mueve a los dos egos que están próximos a colisionar y eventualmente explotar. Andrew tiene un némesis y aún no lo conoce. Es el profesor Terence Fletcher (un impresionante J.K. Simmons), terrorífico, violento y agresivo hombre que se vale de la intimidación y la presión para exigir nada menos que la perfección por parte de sus alumnos. De pronto, este acicalado hombre de músculos tensos y mirada penetrante lo interrumpe. Después de este primer contacto el vértigo y la psicosis inician pero ya no hay vuelta atrás. Andrew es un novato en la prestigiosa escuela de música en la que estudia. Sin embargo, cuando Fletcher lo llama para incorporarse a las “ligas mayores”, a la orquesta de jazz más importante de la institución, comienza su calvario, paradójicamente adictivo y que significa también su redención. Aunque al título de “Whiplash”, la ganadora del Festival de Cine de Sundance en 2014, únicamente se le agregan las palabras “Música y Obsesión”, lo cierto es que la traducción original, “látigo”, le viene como anillo al dedo a esta historia escrita y dirigida por Damien Chazelle. No sólo alude al leitmotiv (tema musical recurrente del filme), sino al carácter de los protagonistas y al modo en que la película se construye técnicamente. Con el manejo de la cámara, la música, la fotografía y la edición, el director “latiguea” en el mejor de los sentidos y envuelve al espectador con sus enigmáticos sonidos jazzísticos, con sus instrumentos de viento, cuerda y percusión. En realidad la trama es sencilla. Retrata la masoquista relación entre un maestro y su estudiante, ambos obsesivos; ambos en busca de la genialidad y en completo detrimento de la mediocridad. ¿Pero hasta dónde están dispuestos a llegar para alcanzarla?, ¿son capaces de poner en riesgo su vida, su integridad física o mental?, ¿a quién se es capaz de alienar al ensimismarse y no ver más allá de un solitario objetivo?, ¿y en realidad vale la pena?, ¿Andrew es un genio o uno más del montón? El ritmo es trepidante, el cineasta plantea rápido los hechos y de la misma manera los desarrolla y resuelve. Es contundente. No hay tregua para nadie, ni dentro ni fuera de la pantalla. El cambio de tomas es preciso, igual que la batería que marca el ritmo de las escenas y el sentir de Andrew y Fletcher en sus diversas confrontaciones. Pero además ofrece una experiencia inédita a la audiencia: la estresa, la aturde, la inmiscuye en la cuasi fanática espiral. “Whiplash” se hilvana a través de numerosos momentos de desasosiego. Es como una película de suspenso que no pertenece al género del thriller, pero que por lo mismo desprende un aire maquiavélico. Un ardid excelsamente ejecutado por Chazelle e igualmente actuado por Miles Teller y J.K. Simmons (nominado al Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto y fuerte contendiente para repetir en la categoría en los Premios de la Academia). Otra de sus hazañas es que mientras la mayoría de las cintas parten de un planteamiento, un desarrollo con su respectivo clímax y un desenlace, Damien Chazelle se las ingenia para culminar la historia en su punto climático. Justamente cuando se desarrolla el mayor duelo entre estos nuevos David y Goliat. Este latigazo lo único que hace es dejarnos con ganas de más, enloquecidos. Es un ejemplo del cine apropiándose del sentir de un épico concierto. estrellas whiplash   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca