Voces digitales que callan
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Eugenia Islas.
Mucho se presume de la libertad de expresión reinante en las redes sociales, sin embargo, es una verdad a medias, pues de acuerdo a los resultados arrojados por un estudio publicado hace dos años por “fact tank” Pew Research el internet nos provoca miedo a llevar la contraria a otras personas.
Parte de lo que estos investigadores encontraron interesante es que ese miedo es cada vez mayor y más acelerado en Facebook que en Twitter, lo que concuerda con otro estudio de Kaspersky que revela que el 78 por ciento de los usuarios de la red social de Zuckerberg han tenido intención de abandonarla, entre otras cosas, por sentir que es un desperdicio de tiempo, sentirse vigilados -tan de moda hoy en día-, haber sufrido un hackeo y bullying.
Quienes piensan distinto a la mayoría no quieren ser molestados y menos acosados, por ello están menos dispuestos a opinar y a diferencia de callarse un comentario al interactuar en persona, en el entorno digital la menor disposición es aún mayor, lo cual parecería estar relacionado con el crecimiento cada vez más lento de usuarios en Twitter, así como con las sugerencias cada vez más agresivas de Facebook para que compartamos contenidos.
Es cada vez más evidente en redes sociales el fenómeno de “la espiral del silencio” observado en los años 70 por la politóloga alemana Elisabeth Noelle-Neumann, quien estudiaba de qué manera la televisión podía imponer de manera particularmente eficaz opiniones a una sociedad. Dicho fenómeno que posteriormente se aplicó a otros medios y ahora a los digitales, consiste en que si percibimos que una opinión es expresada de manera rotunda por una mayoría, tendemos a dar la razón a esa mayoría. O a callarnos.
Si a lo anterior agregamos que la conversación digital se polariza y se vuelve redundante, el resultado es que las redes sociales se usen menos por personas que pudieran aportar o enriquecer las discusiones, sobre todo en Facebook, que muchas veces y cada vez más frecuentemente parece es Torre de Babel digital.
Si bien la teoría de la espiral del silencio dice que es posible romper esta espiral si existe un número suficiente de personas que no teman ser minoría en un debate, más allá del pequeño número de inconformistas irreductibles que por principio, nunca estarán de acuerdo con la mayoría, y que son quienes nos hacen casi a diario insufribles los espacios de debate digitales, considero que también hace falta -tanto a redes sociales como a las sociedades del mundo- madurez, mucho respeto y tolerancia a la opinión del que piensa distinto a fin de enriquecer el debate.
Además, de no moderarse los inconformistas irreductibles, lo único que lograrán será marginarse, pues de seguir subiendo el nivel, las políticas de moderación los acotarán cada vez más, pues no hay que olvidar que nos guste o no, las redes sociales son negocio antes que nada.
A diferencia de los medios tradicionales, las redes sociales nacieron con una esencia plural y por tanto democrática. Es responsabilidad de todos quienes las usamos, conservarla y de que esas voces digitales que callan, se manifiesten y enriquezcan la conversación digital, de otro modo, todos nos iremos convirtiendo poco a poco únicamente en observadores digitales.
Twitter: @EugeniaIslas