Opinión

Venezuela, crimen contra la humanidad

MA
Por Maricarmen Rizo
Por Marco Antonio Adame Castillo. La escalada autoritaria que hoy azota a Venezuela, con un saldo impagable de dolor humano y crisis económica, política y social extrema, tiene su origen en el populismo nacionalista que implantó Hugo Chávez a finales del siglo pasado. Lo hizo a la sombra del régimen cubano, en medio de una situación crítica, con la constitución en la mano y bajo la bandera del socialismo del siglo XXI como impronta para justificar sus excesos y expandir en la región la llamada revolución bolivariana. Durante los últimos 17 años y casi sin advertirlo, Venezuela pasó del populismo al totalitarismo. El control absoluto sobre las instituciones y órganos del Estado, incluyendo al Ejército, así como la utilización arbitraria y facciosa de los bienes nacionales, conforman la fuerza de cooptación de todo espacio de participación social a partir de la fidelidad de clientelas de beneficiarios que hoy resisten y confrontan a la mayoría de la población que, en los últimos años, se ha organizado a través de la Mesa de la Unidad Democrática para impulsar los cambios que necesita el país y la defensa de la democracia y las libertades. La crisis venezolana ha llegado a un punto de no retorno. Así lo confirma, por un lado, la resistencia heroica de un pueblo en las calles a pesar de la cuota de sangre y la fuerza persistente de los liderazgos políticos con legitimidad que hoy son perseguidos y destituidos; y por el otro, la imparable agenda del dictador Maduro que ha concretado el golpe de estado continuado, desafiando a su pueblo y a la comunidad internacional a partir del desconocimiento de la Asamblea Nacional, con la militarización de la convivencia cotidiana, la imposición fraudulenta de la Asamblea Constituyente, la destitución de la fiscal general y la persecución y encarcelamientos de los alcaldes de la Mesa de Unidad. De cara a los principios democráticos y a los valores políticos universales del humanismo que nos distinguen, debemos saber que lo que está sucediendo en Venezuela es un crimen contra la humanidad. La tiranía de Nicolás Maduro es inadmisible por absurda e inhumana. Como ya se ha tipificado, es un crimen de lesa humanidad que exige justicia y la sanción unánime de la comunidad internacional. La Carta de París, del 8 de agosto de 1945 que estableció el Estatuto del Tribunal de Núremberg, definió como crímenes contra la humanidad el “asesinato […] y cualquier otro acto inhumano contra la población por motivos religiosos, raciales o políticos”. Hoy en Venezuela han sido asesinadas 162 personas, la mayoría jóvenes menores de 30 años, que se manifestaban pacíficamente, violando el derecho a la protesta y a la manifestación de las ideas. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional tipifica como crimen contra la humanidad “el asesinato o traslado forzoso de población, encarcelamiento u otra privación grave de la libertad física en violación de normas fundamentales del derecho internacional, tortura, […] persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos”. Hoy en Venezuela hay más de 620 presos políticos perseguidos por sus ideas y por disentir del régimen chavista. La posición del Partido Acción Nacional ha sido firme y clara en defensa de la democracia, los derechos humanos y la denuncia de la dictadura en Venezuela. Recientemente, la Asociación Nacional de Alcaldes de México (ANAC) se ha pronunciado en solidaridad con los alcaldes venezolanos perseguidos y encarcelados por permitir las manifestaciones en contra del régimen. Es preciso que los países democráticos y los organismos multilaterales no cesen en la exigencia de respeto al orden constitucional, condiciones y garantías para que opere un canal humanitario de ayuda a la población en sus necesidades básicas, en la denuncia y en la imposición de sanciones al gobierno tiránico de Nicolás Maduro. Lo que sucede en Venezuela lastima a un pueblo y a la humanidad, es un llamado apremiante a la conciencia que debe poner en movimiento todos los refuerzos de la comunidad internacional para garantizar los derechos humanos y los valores democráticos.   Marco Antonio Adame Castillo es Coordinador de la Comisión de Relaciones Internacionales e integrante de la Comisión Nacional Permanente del PAN. Twitter: @MarcoAdame
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.