Una raya más al tigre priista
Por Sergio Rodríguez Colín.
La administración de Enrique Peña Nieto se ha distinguido, en sus poco más de cinco años de gobierno, por el aumento de un mal social que lástima a la sociedad en general: la corrupción. Durante su mandato, los ciudadanos han observado como personajes de los tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal- han hecho de sus puestos públicos el espacio propicio para cometer todo tipo de delitos, desde enriquecimiento ilícito hasta fraudes con terrenos de propiedad nacional.
Han sido muchos los personajes señalados de cometer actos de corrupción, no importando filiación partidista o ideología política. Sin embargo, un hecho real es que los funcionarios del PRI, sobre todo los gobernadores, son quienes han acaparado las primeras planas de los periódicos y el espacio en los noticieros estelares de televisión y radio.
El caso más reciente se dio con la captura del ex mandatario estatal de Tamaulipas, Eugenio Hernández Flores, quien fue detenido el pasado viernes 6 de octubre en Ciudad Victoria. Sobre el priista recaen acusaciones de defraudación bancaria, asociación ilícita para lavar dinero y ser parte de la operación de una empresa no autorizada para envío de dinero, de acuerdo con autoridades de Estados Unidos.
Por su parte, la Fiscalía Anticorrupción de Tamaulipas, imputa al ex gobernador priista, quien se encuentra actualmente preso en el Cereso de Ciudad Victoria, la compra ilegal de terrenos, por medio de una red financiera, que eran parte del patrimonio estatal.
Según las investigaciones de las autoridades de justicia local, el señalamiento más grave se remonta al año 2007, cuando el ex gobernador, a través de su prestanombres, Alberto Berlanga Bolado y la empresa GMC S.A de C.V, de Altamira, compró un terreno de mil 600 hectáreas, localizadas en el Puerto Industrial de Altamira y que pertenecían al patrimonio estatal. Por este terreno, se informó, Hernández Flores pagó solamente 16 millones de pesos, cuando su valor real actual es de mil 584 millones de pesos.
Por este hecho, la Fiscalía le imputó los delitos de peculado y operaciones de procedencia ilícita. Además, Flores Hernández es señalado como prófugo de la justicia estadunidense por los delitos anteriormente señalados.
La detención de Eugenio Hernández se suma a la de los ex gobernadores del PRI: Tomás Yarrington, Tamaulipas; Roberto Borge, Quintana Roo, y Javier Duarte, Veracruz, así como a las investigaciones de los priistas César Duarte, Chihuahua; Humberto y Rubén Moreira, Coahuila; Fausto Vallejo, Michoacán; Roberto Sandoval, Nayarit; Rodrigo Medina, Nuevo León, y Fidel Herrera, Veracruz.
Testigos, muertos o desaparecidos
En el caso de Eugenio Hernández hay un dato que ha llamado la atención de la sociedad y de los medios de comunicación nacionales y extranjeros: los principales testigos han muerto o están reportados ante las autoridades como desaparecidos.
Es así que en el juicio por peculado y lavado de dinero en contra del ex gobernador priista, la mayoría de los denunciantes no podrán acudir a brindar su testimonio ante la Procuraduría de Tamaulipas. Sin embargo, eso no significa que vaya a quedar en libertad, pues también es requerido por las autoridades de justicia en Estados Unidos.
El estatus de los cinco principales testigos en el juicio en contra de Hernández Flores es:
- Casimiro Mora Vázquez
- Ramiro Higuera Martínez
- Edgardo López Munguía
- Aurelio Parra Bustos
- Feliciano Reyes Pérez