Turismo Electoral “Patria, familia y libertad: una nueva visión para construir una democracia responsable y un México sustentable”
Cuando mencionamos turismo electoral hablamos de democracia, pero también es hablar de territorio, comunidad y futuro. Durante mucho tiempo hemos entendido los problemas electorales exclusivamente desde la perspectiva de las urnas, los partidos y las instituciones. Sin embargo, llegamos a la época en la que los jóvenes cuestionamos el impacto de cada una de nuestras decisiones y también debemos preguntarnos: ¿qué relación existe entre la democracia, la movilidad de las personas y el medio ambiente?
El llamado turismo electoral es una práctica que busca alterar artificialmente la representación política de una comunidad mediante cambios de domicilio electoral que no corresponden con la residencia real de las personas. El Instituto Nacional Electoral ha identificado esta conducta como una práctica que vulnera la integridad del padrón y puede constituir un delito electoral. Pero detrás de este fenómeno existe una discusión mucho más profunda: ¿qué sucede cuando una comunidad pierde la posibilidad de decidir libremente sobre su propio futuro?
Para Acción Nacional la respuesta puede encontrarse en tres palabras que representan una causa y, al mismo tiempo, una responsabilidad: Patria, Familia y Libertad.
Patria: defender el lugar que llamamos hogar
La palabra Patria puede parecer grande, histórica y hasta solemne. Para las nuevas generaciones patria puede entenderse desde algo mucho más cercano: el lugar donde vivimos, donde crecen nuestras familias y donde construimos nuestro futuro. La patria comienza en nuestra colonia, en nuestra comunidad, en nuestro municipio o alcaldia.
México es uno de los países con mayor diversidad biológica y cultural del mundo. Tenemos bosques, selvas, costas, montañas, pueblos mágicos, comunidades indígenas, zonas rurales y grandes ciudades. Cada uno de estos espacios representa una oportunidad de desarrollo, pero también una responsabilidad.
El turismo puede ser una herramienta extraordinaria para generar empleos, fortalecer economías locales y preservar nuestra identidad. Pero cuando se desarrolla sin planeación puede generar presión sobre el agua, residuos, pérdida de biodiversidad, contaminación y deterioro de los ecosistemas.
Una comunidad debe poder decidir sobre su futuro con la participación real de quienes viven en ella. Si una elección es alterada mediante personas que no tienen una relación auténtica con el territorio, no solamente se afecta una jornada electoral, se afecta la capacidad de una comunidad para decidir sobre las políticas que determinarán su desarrollo. Eso también es defender la Patria.
Familia: el futuro que estamos construyendo
Si la Patria comienza en nuestro territorio, la Familia es el espacio donde aprendemos a cuidarlo. Cada decisión ambiental tiene consecuencias familiares. Por eso, hablar de medio ambiente no debe ser únicamente hablar de árboles, animales o emisiones. Hablar de medio ambiente es hablar de personas.
Una política ambiental humanista debe preguntarse cómo nuestras decisiones impactarán la vida cotidiana de las familias. ¿Podrá una familia acceder a agua suficiente?; ¿tendrá espacios verdes cerca de casa?; ¿podrán nuestros hijos conocer los bosques y paisajes que nosotros disfrutamos?
Aquí encontramos una enorme oportunidad para los jóvenes de Acción Nacional. Nuestra generación no quiere que la política se limite a discursos. Queremos resultados. Queremos turismo que genere prosperidad sin destruir los lugares que visitamos. Y queremos formar familias en un país donde nuestros hijos puedan tener un futuro. Eso significa poner a la persona en el centro de la política.
Libertad: decidir nuestro propio futuro
La tercera palabra es quizá la más poderosa: Libertad. Para Acción Nacional la libertad no significa ausencia de responsabilidades. Al contrario: la libertad implica responsabilidad. Somos libres para decidir, pero también somos responsables de las consecuencias de nuestras decisiones.
Una democracia auténtica necesita ciudadanos libres para elegir a sus representantes. Por eso, cualquier práctica que busque manipular artificialmente una elección atenta contra esa libertad.
El turismo electoral no solamente modifica datos en un padrón. Puede modificar la voluntad política de una comunidad. Y cuando la voluntad ciudadana es manipulada, la libertad deja de ser plena.
Pero existe otra dimensión de la libertad que debemos incorporar a la conversación ambiental: la libertad de las futuras generaciones para disfrutar de un territorio habitable. ¿De qué sirve hablar de libertad si nuestros hijos reciben un país con menos agua, menos bosques y más contaminación?
Aquí es donde nuestra generación tiene una responsabilidad especial. Desde Acción Nacional podemos construir una agenda juvenil que conecte democracia, medio ambiente y desarrollo.
Y si queremos construir ese futuro, tenemos que entender que cuidar México también es una forma de amar a México; cuidar a nuestras familias también es una forma de hacer política, y defender la democracia también es defender nuestra libertad.
Patria para saber qué defendemos, Familia para recordar por quién lo hacemos. Libertad para decidir nuestro propio futuro. Ese es el México que los jóvenes queremos construir.