Internacional

#TodosSomosFrancia

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Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Por Miguel Ángel López Lozano. Los horribles atentados que tuvieron lugar en el corazón de París el viernes 13 de noviembre, supusieron un duro golpe a Francia, a Europa, y por ende, a toda la humanidad. Antes de avanzar en el por qué de los ataques a Francia, hay que asentar una premisa básica para entender el terrorismo islamista, y en concreto el del Daesh: es necesario analizarlo bajo el prisma del fenómeno religioso. Su inspiración y motor surgen de una fe ciega en un acto que entienden les va a llevar al paraíso y que, en la mayoría de los casos, les va a redimir de una vida de pecado. De ahí, que su mayor semillero de reclutamiento sean los conversos extremistas y desorientados con vidas desestructuradas fáciles de manipular. Cierto es que para mantener este ejército de fanáticos, es necesario de unos medios económicos abultados, aquí es donde entra el factor petróleo. De ahí la importancia que tuvo para el Daesh en sus inicios la conquista de ciertos territorios, como Kirkud, hasta alcanzar el control de todos los yacimientos petrolíferos de Siria, más los de Irak. De ellos procede el petróleo que comercializan (si formaran parte de la OPEP se les consideraría el noveno productor mundial), sin olvidarnos de contar entre sus fuentes de financiamiento el tráfico de drogas y demás medios ilícitos a su alcance. Pero los recursos económicos no dejan de ser un medio para alcanzar el fin en sí mismo: golpear el corazón laicista de la civilización occidental, bajo el argumento de un fanatismo religioso irracional. Es importante no perder de vista esta premisa, porque tendemos a comparar el Daesh con Al Qaeda y se trata de dos fenómenos más distintos de lo que creemos. Al Qaeda terminó convirtiéndose en una multinacional del terror con filiales, intereses políticos y económicos que usaba el terrorismo como medio de presión para obtener sus fines. El Daesh nace con una fuerte carga apocalíptica que mediante un Califato, recién constituido sin fundamento alguno, busca instaurar una teocracia medieval fuertemente jerarquizada. Pero la pregunta que nos hacemos hoy es ¿por qué Francia?, ¿por qué se ha convertido en el objetivo número uno del Daesh? A mi parecer, principalmente hay dos motivos que focalizan la ira del Daesh: su carácter laicista y su paso hacia adelante frente al terrorismo yihadista. El concepto de “Estado laico”, opuesto al de “Estado confesional/Teocrático”, que busca implementar el Daesh surgió históricamente de la separación Iglesia-Estado que tuvo lugar en Francia a finales del siglo XIX, y que tuvo su origen en la Revolución Francesa. Francia ha sido el referente del laicismo occidental y un dato como este no pasa desapercibido para una organización terrorista que tiene por bandera la eliminación del descreído e infiel. Dicha aportación a la historia moderna ha sido considerada como “La Gran Blasfemia” por parte de los islamistas más radicales. Prueba de ello, resultan reveladoras las palabras del portavoz oficial del Daesh, Abu Mohamed Al-Adnani, en septiembre de 2014 ordenando a sus militantes que ejecutaran a “todos los descreídos” occidentales: “Golpea su cabeza con una roca, o mátalo con un cuchillo, o atropéllalo con tu coche, o envenénalo”. Pero añadió la siguiente apostilla: “especialmente a los sucios y despreciables franceses”. Esta apostilla no ha pasado inadvertida para los analistas internacionales más prestigiosos, puesto que marca el objetivo francés como referente europeo de los descreídos. Por otro lado, desde hace dos años, Francia ha ido incrementando sus acciones militares contra el terrorismo islamista. Desde la intervención militar francesa que puso fin en 2013 al condominio yihadista en el norte de Malí, surgieron las primeras amenazas de venganza hacia el pueblo francés, que en agosto de 2014 extendió al conjunto del Sahel su misión militar contra el terrorismo con la Operación Barkhane. A raíz de ello, vendrían los horribles atentados de enero en contra de Charlie Hebdo y la tienda judía en París, así como la tentativa de atentar en un tren de alta velocidad. Recientemente, el presidente Hollande daba a conocer a la opinión pública el comienzo de los ataques militares contra el Daesh sobre suelo sirio, llegando paralelamente la amenaza yihadista que los analistas de inteligencia creen que pudo ser el detonante de los ataques del pasado viernes 13: “Este mensaje es para todos los franceses que hacen la guerra a Alá. Les mataremos en las calles de París, arrepiéntanse o las calles de París estarán llenas de cadáveres”. Y en última instancia no hemos de desdeñar que dentro de su visión apocalíptica buscan generar una guerra civil en el seno de Francia, aprovechando las reacciones de odio generados hacia la población musulmana fruto de los ataques terroristas. Desde el 11-S la civilización occidental se enfrenta a su mayor desafío en décadas, del que únicamente saldrá si nuestros gobernantes actúan con altura de miras y de forma coordinada, dejando de lado intereses particulares, económicos o geoestratégicos. Miguel Ángel López Lozano es analista político. Twitter: @malopezlozano