Cine

“Tierra de Cárteles” y la arista de las autodefensas

MA
Por Maricarmen Rizo · 3 min de lectura
carteles Por Mabel Salinas. Si ya “Narco Cultura” había explorado el alarmante problema de que el narco se ha convertido en un estilo de vida deseado, aspiracional y los narcocorridos y narcovideos son parte esencial del espectro de la cultura popular. “Tierra de Cárteles” (Cartel Land) expone otra arista de la compleja problemática psicológica y social que corroe ambos lados de la frontera entre México y Estados Unidos. El documental “Tierra de Cárteles” pone el dedo sobre la llaga en el grupo de civiles que de un lado y del otro del muro han tomado las armas para hacer justicia en propia mano ante el desinterés y la colusión de los gobiernos. En la tierra de la libertad son paramilitares vigilantes (hombres señalados por los medios como racistas). En suelo azteca son las autodefensas compuestas por médicos, constructores, hombres de familia dispuestos a defender su territorio, excriminales e infiltrados. Ambos documentales son producciones estadunidenses con directores extranjeros que despliegan las complejidades de la delincuencia organizada. Muestran la desesperanza y la desesperación. “Narco Cultura” a través de la visión de Shaul Schwarz y “Tierra de Cárteles” con Matthew Heineman al mando y la producción de la ganadora del Oscar, Katheryn Bigelow, constante narradora de temas relacionados con la propia guerra americana: la invasión a Irak y Afganistán pero con base en la ficción. El documental de 2015 se concentra en José Manuel Mireles Valverde, el líder de las autodefensas que en 2013 comenzaron su lucha contra los Caballeros Templarios para erradicarlos de Tepalcatepec, así como de otros municipios michoacanos. Sin embargo, la sigilosa mirada de la cámara de Heineman no idealiza a Mireles ni a su gente y eso vuelve al documental brutal. Es fidedigno testimonio de la realidad sobre la podredumbre que nos negamos a ver. Muestra la esperanza y los aciertos de las autodefensas y eventualmente exhibe la corrosión del movimiento: el abuso de poder, las torturas, la inconformidad ciudadana, la propuesta de desarme por parte de las autoridades y la intervención manipuladora y corrupta del Gobierno federal (cada intervención del presidente Enrique Peña Nieto y su séquito se presenta en medio de un aire de sorna y cinismo que indignan por su fallido discurso sobre el Estado de Derecho. ¿Cómo puede existir cuando la población se mata entre sí?). Como si  Matthew Heineman fuera un corresponsal de guerra, acompaña a las autodefensas y vigilantes en sus operativos contra el narco. Es sorprendido por balaceras, pero está ahí para captar momentos históricos de estos nuevos “caudillos revolucionarios” y eso le imprime un carácter íntimo al filme (se ve de primera mano el dolor de las víctimas o el reencuentro de Mireles con su padre, un par de las muchas escenas desgarradoras de la cinta). “Tierra de Cárteles” avanza a través de escalofriantes testimonios, tanto de la población civil como de cocineros de metanfetamina a las órdenes del gobierno mexicano. Muestra la porquería que emana de un sistema fracturado y del dominio del crimen en tierra de nadie; es todo aquello que Walter White y Jesse Pinkman se perdieron en su aventura durante Breaking Bad. La realidad supera una vez más a la ficción y sólo deja un trago de desesperanza. Bien lo advierte un “testigo protegido”: “Esto nunca se va a acabar”. cartel land ln   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca