Renovarnos en lo fundamental
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Salvador I. Reding Vidaña.
Lo que no se reflexiona queda fácilmente en el olvido. Lo que en un momento se vio como esencial se abandona cuando no volvemos a hacerlo presente. La Iglesia católica repasa cada año litúrgico los mismos textos bíblicos y explica que de esta forma renovamos su reflexión, que de otra forma tiende a olvidarse. Tiene razón y hay que aplicarlo a otras esferas de la vida.
En Acción Nacional el militante, pero en especial el dirigente, el líder de opinión, el legislador, el servidor público y el candidato deben tomarse tiempos para volver sobre la esencia del panismo, como fuerza ciudadana que lucha “por una patria ordenada y generosa y una vida mejor y más digna para todos”. La experiencia nos demuestra que olvidar los principios, la doctrina del Partido, aleja a muchos del bien común en beneficio del provecho personal. Y por ahora con alarma vemos que esos “muchos” ya son demasiados.
¿Hay que volver a leer?, ¿hay que volver a comentar, a difundir? Sí, hay que hacerlo. Y reflexionar si las actividades personales, las partidarias en que se participa y hasta las que sólo se observan, están en línea con el pensamiento de los fundadores de Acción Nacional. Cuando no se cuestionan las conductas la experiencia nos ha, lamentablemente, mostrado que la vida política ha llegado no solamente a alejarse de los principios, sino hasta en ocasiones a contrariarlos.
Cuando no se refresca la mente con la doctrina ésta se olvida y al olvidarla se actúa alejado de ella y, como digo, hasta en contra de ella. Hay muchas denuncias de panistas bien identificados con la doctrina, que se quejan de que demasiados “panistas” no lo son por su conducta, que son personas que buscan el provecho personal y de grupo sobre los intereses nacionales que el PAN debe proteger.
Lo que pasa es que no se hacen recordatorios suficientes y permanentes de la doctrina, y quienes la conocen tienden, como fenómeno humano, a olvidarla en la práctica y también a no darla a conocer a quienes estando inscritos en el Partido simplemente no la conocen.
Hacia afuera, ante la ciudadanía, el no pregonar reiteradamente los principios de doctrina ha llevado a que ante ella se deforme la imagen de Acción Nacional.
Cuando la actividad política nos envuelve siguiendo caminos que no necesariamente van en la línea correcta, la doctrina se vuelve incómoda si el político de pronto se enfrenta a ella. Recordemos el penoso caso del presidente panista Vicente Fox, que llevado por un pragmatismo equivocado sugirió que se le dieran vacaciones a la doctrina. Parecía estorbarle. Y ya vimos en donde anda ahora, totalmente alejado del panismo.
Hay que hacer rutinariamente examen de conciencia de la conducta política y la vida personal, para reflexionar, consigo mismo y en el Partido, si las acciones realizadas, los fines propuestos y el discurso político están o no en la línea doctrinal que se supone se sigue como militante, y más como dirigente. Y para hacer dicho examen hay que tener presentes los principios, pues de otra forma la conciencia juzgadora decidirá con criterios a veces alejados de lo que se dice profesar, y nos aprueba lo reprobable.
Hay que reflexionar pues sobre los principios y a la luz de ellos poder hacer ese examen con una recta conciencia, y no con una laxa y permisiva que le dé vacaciones a la doctrina, porque luego resulta incómoda y nos dice que algo que hacemos está mal y no nos gusta que nos lo diga. Volver a la doctrina de cuando en cuando nos ayuda a reconocer lo que estamos haciendo bien y lo que hacemos mal, para reforzar lo primero y corregir lo segundo.
Salvador I. Reding V. es Coordinador del Consejo de Plumas Azules.