Contar la historia

Querer ser del PAN

MA
Por Maricarmen Rizo · 6 min de lectura
Héctor Larios Córdova. Cecilia Romero Castillo nació en una familia profundamente preocupada por lo que sucedía en torno a ella. Recuerda a su comunidad luchando porque el basurero que estaba en la esquina no repercutiera en la salud de los vecinos. Recuerda a su familia interesada por el PAN, en donde se inició como militante el 1 de octubre de 1981. Lo que vio y vivió en su familia tornó sencilla la decisión de sumarse, desde pequeña, a repartir volantes de los candidatos de Acción Nacional, asistir a los mítines con su familia y fortalecer lo que hoy conocemos como vocación de servicio. Esta proclividad nació de manera muy natural para Ceci, quien en algún momento se dijo: “A mí me gusta esto de hacer algo más; entonces fui al Comité Delegacional que estaba cerca de mi casa con la firme convicción de querer ser del PAN”. Desde muy joven iba a las campañas de los diputados de su distrito y de los candidatos del PAN a la Presidencia de la República. Algunos años después, tocaron a la puerta de su casa y le dijeron: “Oye, ¿tú eres maestra?, ¿a ti la gente te conoce?, te gusta tanto el PAN, hablas bien y eres líder, ¿no quieres ser candidata del PAN?” Ceci comenta que tras recibir esa invitación de manera formal, lo primero que sintió fue miedo, por lo que su papá, a quien por cierto le gustaba mucho la idea de que su hija fuera candidata, decidió llevarla con un gran panista de la zona: José González Torres, quien ya había sido Presidente del PAN y candidato a la Presidencia de la República. Entonces su papá le dijo: “Oiga don José, están invitando a Ceci a ser candidata. Queremos saber, ¿qué opina usted y qué le aconsejaría?”. Y don José respondió: “Sería muy bueno que estés muy cerca del Partido, que escuches lo que te sugieran, que vayas y saludes a la gente; hay que hacer un volante, puedes juntar algo de dinero (porque el PAN no recibía subsidios en aquel entonces) entre tus familiares, puedes hacer una rifa de un radio o de alguna otra cosa”. “Pero me da mucho miedo”, dijo Ceci. ¿Por qué te da miedo?, preguntó don José, a lo que Ceci contestó: “Me da miedo la tribuna”. “No te preocupes, vas a perder…”, alegó don José. Pero el tiempo hizo lo propio y en 1985 se postuló como candidata a diputada y tuvo el honor de ocupar por primera vez una curul en la Cámara de Diputados. En 1994 fue nuevamente diputada por la vía plurinominal. En el 2000 fue senadora de la República y en 2006 fue candidata a Jefa Delegacional en Coyoacán. Esas son las campañas en las que ha sido candidata, en todas las demás cumplió con su deber de militante repartiendo volantes, yendo a mítines, participando en reuniones y convenciendo ciudadanos para votar por Acción Nacional. Ser mujer y ser política “Las niñas decentes no estamos en política. Si era un poco más complicado siendo mujer que siendo hombre. Eso hay que decirlo. Un logro muy importante del PAN es que hoy somos muchas más las mujeres que nos dedicamos a la vida pública. Necesitamos tener siempre presente que es muy importante lo que va a pasar mañana. Tenemos que hacer las cosas para lograr que otros se convenzan de que lo que yo les estoy diciendo es lo mejor y si con eso obtengo su voto, me quedo satisfecha”. La primera vez que Cecilia Romero fue representante de casilla no contaba con los 18 años de edad. La casilla se ganó por apenas dos votos. Nadie podía creer el triunfo al cierre de la casilla, ni el reconocimiento del mismo. El triunfador fue Juan José Hinojosa. Su paso por el Congreso Cuando llegó a la LIII Legislatura, la representación de los panistas se limitaba a solamente 41 curules. Su labor más significativa consistía en asistir a las sesiones de las comisiones, alegar, subir a la tribuna para pronunciar un muy buen discurso, bajar de la tribuna, votar en contra, perder la votación y volver a casa. Los puntos de acuerdo no existían. No había más, por lo que la cuantificación de logros en función de las iniciativas presentadas no era el principal referente para medir los resultados de un legislador. La LIII Legislatura es llamada por ella misma como “la Legislatura de la víspera”, porque en 1988 se dio un gran movimiento en México con la escisión del PRI, la creación del Frente Democrático Nacional y por el lado del PAN la campaña encabezada por el Maquío; todo esto marcó una especie de rompimiento de lo que venía pasando de manera tradicional en México. Existía el Colegio Electoral que obligaba a los candidatos electos a defender sus triunfos en la tribuna y Cecilia no fue excepción. En la LIII Legislatura se aprobó la creación de la Asamblea de Representantes del Distrito Federal, que después fue la Asamblea Legislativa. Se hizo también una Reforma Electoral que permitió que en vez de haber 400 diputados, la LIV Legislatura tuviera 500. Al PAN lo han distinguido muchas cosas a través de su existencia. Los grandes tribunos del Congreso mexicano han sido panistas, muestra de ello es el legado de don Miguel Estrada Iturbide, Juan José Hinojosa, Gerardo Medina, Rafael Preciado Hernández y Abel Vicencio Tovar. Necesitamos mantener esa tradición parlamentaria. La primera mujer en la Presidencia de Acción Nacional “Fue una experiencia inigualable, por la que doy muchas gracias a Dios y a la posibilidad de haberlo logrado. Alguna vez lo decidí. En 1991 contendí a Presidenta del PAN en el Distrito Federal, perdí. Pero desde entonces quería ser. En 2010 volví a contender. Me parece que la vocación especifica que tienes, que para mí es clarísimamente la política, te mantiene dispuesta a aceptar los retos que se te presentan. Creí desde entonces en que sería Presidenta del PAN”. Cecilia Romero se siente satisfecha y contenta por lo que realizó. Traté de hacerlo todos los días con el mayor entusiasmo, con el mayor interés, para que el PAN fuera un partito político fuerte, democrático, contundente y transparente, sostuvo. “Sabía que no iba a cambiar el mundo. Lo que tenía que hacer era buscar como perfeccionar lo que veníamos haciendo y como ofrecer un testimonio de congruencia, de valores y de verticalidad. Demostrar que una mujer también puede ser una buena Presidenta del PAN”. Y concluye: “Que bueno que llegó una mujer, espero que haya muchas otras y que incluso lo hagan mucho mejor de lo que yo lo hice”. *Agradecemos la colaboración de Generación 15.  Twitter: @LariosHector, @ExperienciaMex