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Privilegiar inversión y reducir gasto corriente

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Por Sergio Rodriguez · 4 min de lectura
Por Sergio Rodríguez Colín En los últimos dos meses la economía mundial se ha visto afectada por la caída en los precios del petróleo. En el caso de México el problema se torna por demás preocupante, ya que alrededor del 33 por ciento del presupuesto federal proviene de los ingresos petroleros, es decir, uno de cada tres pesos de los recursos programables proviene de este rubro. Al tener las finanzas públicas mexicanas una gran dependencia de los ingresos petroleros, el Gobierno federal anunció en días pasados -29 de enero- un recorte al gasto público por un monto de 124 mil 300 millones de pesos, siendo Petróleos Mexicanos (Pemex) una de las empresas más afectadas al recortársele 62 mil millones de pesos de su presupuesto. Cabe señalar que el Presupuesto de Egresos 2015 se estimó sobre una base de 79 dólares por barril de petróleo. Sin embargo, hoy en día el precio del barril está por debajo de los 40 dólares, situación que de acuerdo al gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, se mantendrá por algunos años, lo que implica buscar una nueva forma de programar el gasto público. Para el diputado federal por Aguascalientes, Rubén Camarillo Ortega, es prioritario hacer una modificación sustancial en la estructuración del presupuesto para los próximos años. Debido a la realidad de precios bajos del crudo, informó que el PAN está planteando una reingeniería de cómo llevar a cabo esta estimación a través del Presupuesto base cero. “Tenemos que plantear un paradigma diferente, pues en los últimos dos años el presupuesto se ha construido mediante el endeudamiento -este año fue por más de 600 mil millones de pesos, igual que el anterior; esta fórmula de aumentar el gasto a través del endeudamiento y de la espera de precios altos del petróleo me parece que es insostenible para los siguientes años”. El cambio fundamental que se debe operar en el presupuesto, de acuerdo con el secretario de la Comisión de Energía, es la salida de Pemex de éste, así como de la CFE, ya que esto permitiría programar un presupuesto más realista. “Si queremos ver a Pemex como una empresa productiva del Estado, más que una empresa paraestatal, hay que darle esa salida”. Al cuestionarle que se lograría con esta salida, señaló que la respuesta está en el mismo recorte que el Gobierno federal hizo al presupuesto de Pemex, “es dinero que se puede destinar a otros campos”. El gasto, continuó, se tiene que ajustar en la medida de que hay muchos programas en el gasto federal que no son los óptimos, no son los más eficientes y no son los más competitivos. “Me parece que lejos de afectar la inversión productiva, como lo hace el recorte a Pemex, debería de pegársele al gasto corriente. Esas son las dos ideas que tenemos que plantear en el Presupuesto base cero: privilegiar el gasto de inversión y reducir el gasto corriente”. La otra cara de la moneda El legislador aguascalentense indicó que más allá de estas implicaciones -afectación a las finanzas públicas- es necesario ver la otra cara de la moneda, ya que la Reforma Energética permitirá, aun con los bajos precios del crudo y siempre y cuando sea bien manejada la economía, el crecimiento de la industria petrolera y la generación de empleos, lo que ayudará a mejorar y superar la estrechez de las finanzas públicas. Actualmente, añadió, en Estados Unidos un litro de gasolina cuesta siete pesos, mientras que en México 13. Por qué sucede esto, porque en México todavía no hay una economía libre en el tema de los derivados del petróleo como la gasolina, el diésel, la turbosina y derivados petroquímicos, que son base para muchas industrias. “Es verdad que los precios bajos del petróleo conllevan un problema de finanzas públicas, pero con la Reforma Energética, a partir de 2017 y 2018, veremos también efectos positivos con los precios bajos del petróleo. Vamos a tener precios de gasolina mucho más baratos, de diésel e insumos como el etileno, los cuales tendrán un efecto muy positivo sobre otras ramas de la industria porque son materias primas para los plásticos que tienen una aplicación en una infinidad de manufacturas”. Rubén Camarillo reconoció que hoy por hoy, en el tiempo presente, el precio bajo del barril de petróleo afecta las finanzas públicas del país, pero también puntualizó que estos precios bajos en un futuro cercano, de tres a cinco años, generarán un sentido de competitividad en México, puesto que todas las materias primas derivadas del petróleo tendrán que bajar de precio cuando éstos se liberen a partir del 1 de enero de 2018.