Prioridad de campañas: comunicación social efectiva
SE
Por Sergio Rodriguez
Por Salvador I. Reding V.
Que entre las bases de una buena campaña esté una oportuna comunicación social no es ninguna novedad, pero en la práctica, se ha adolecido mucho, demasiado de ella en el Partido. En general porque se ha hecho de manera simplista y limitada. Una buena comunicación social tiene mucho que atender, veamos.
El plan de trabajo y estrategia de prensa. Es lo primero a preparar, en base a los recursos humanos y materiales de los que se pueda disponer. Si no se sabe cómo, hay que pedir ayuda, tanto dentro del Partido como en personas afines al mismo que conozcan de ello. Si hay que capacitar personal, también hay recursos.
La comunicación es tanto hacia el electorado como hacia la militancia, que a veces es olvidada porque se supone que “ya saben” de candidatos, doctrina y plataformas. Error de omisión. Para que apoyen deben estar informados.
Boletines o comunicados de prensa. Son muy importantes, bien redactados facilitan a los reporteros de la fuente su trabajo. Lo ideal es hacerlos de tal manera que los medios los utilicen y reproduzcan tal o casi como salen del Partido. Deben ser claros, redactados en general con formato noticioso y ser muy oportunos en esta época de comunicación instantánea. Las fotografías y videos son accesorios muy importantes para la prensa.
Conferencias de prensa. Las mismas se hacen invitando a los reporteros de la fuente, para que los voceros del Partido y los candidatos les expongan una información, opiniones y que permitan a los reporteros hacer sus preguntas. Deben ser muy, pero muy bien preparadas para evitar sorpresas desagradables. Pueden tratar textos leídos o exposiciones verbales de ciertos temas, o ambas cosas. Lo ideal es que sean monotemáticas. Hay que considerar las personalidades y partidarismos de los reporteros, para prevenir lo que preguntarán y con qué ánimo lo hacen. Se debe invitar a todos los medios.
Encargados de prensa y voceros. El jefe de prensa (con el título que quieran) maneja la oficina y entrega información, pero no habla a nombre ni del partido ni del candidato, para eso están los voceros “autorizados”. Fuera de éstos y de los candidatos, nadie debe ser tomado como vocero, pues ciertos reporteros aprovechan para sacar “declaraciones oficiales” que nunca lo fueron, o bien obtener confidencias privilegiadas: “sacarle la sopa” al que se deje.
Análisis y seguimiento de los medios. Hay que seguir tanto a los medios como a las redes sociales, hacer informes o resúmenes de prensa para quienes toman decisiones y si es preciso actuar de inmediato: estamos en la época de la comunicación social instantánea.
Redes sociales. Su importancia está creciendo, por lo que hay que atenderlas y utilizarlas para enviar información concisa como en Twitter y más amplia en Facebook. Es importante cuidar minuciosamente lo que se publica, ya que una vez hecha no hay vuelta atrás, ni “usted disculpe, me equivoqué”.
Redes de relaciones con los medios. Hay que cultivar buenas relaciones con los reporteros de la fuente, pero también con los directores y jefes de redacción. Igualmente hay que relacionarse con los periodistas influyentes: columnistas muy leídos, conductores de medios electrónicos de gran audiencia e influencia. Enviarles información y comunicados.
Chantajes de medios. No es extraño que reporteros soliciten y hasta exijan dinero a cambio de sus notas, que pueden manipular para que sean a favor o en contra de los intereses del Partido. Se debe buscar siempre la manera de evadir intentos de chantaje, sin pelearse con quienes informan de las campañas. Los intentos de soborno a reporteros deben evitarse.
Las “exclusivas”. Dar información exclusiva a cierto medio, columnista o reportero puede ser bueno o un boomerang, cuando los demás reclaman la preferencia y no igualdad de trato. Hay reporteros que se presentan en las oficinas de prensa a saludar, pero para ver “qué pescan” de información anticipada.
Entrevistas “de banqueta”. Son muy peligrosas y en general inevitables. Cada candidato, sus oradores y voceros deben estar alertas, pues las preguntas, tanto de reporteros como del público, serán inesperadas y muchas veces hechas para hacer caer en trampas a la gente.
Debates. Los debates pueden ser críticos para la decisión del voto, así que deben ser muy bien preparados, si no se conocen las preguntas de los conductores hay que preverlas, y prevenir también las que harán los contrincantes. Hay que hacer los simulacros necesarios antes del debate real. Los comunicados de prensa y las declaraciones respecto a los debates deben prepararse, tanto para antes del evento como para comunicar nuestra “versión de los hechos” del debate.
Ataques e injurias de contrincantes. La guerra sucia se presentará siempre, pues los comunicadores, asesores y estrategas de campaña sin escrúpulos la harán. Hay que revisarla, estudiarla cuidadosa y sabiamente, para decidir qué se responde y que no; a veces es peor darle importancia. Lo ideal es la llamada “cachetada con guante blanco”.
Discursos de campaña. Deben ser muy cuidados, tanto como sea posible. Si serán leídos, estructurarlos bien, revisarlos y volverlos a revisar. Si son presentados como declaraciones sin texto, elaborar lo mejor posible el guión de las mismas. Para los oradores de mítines, reuniones de campaña y los propios candidatos, prepararlos bien, sobre todo a los novatos. Unas prácticas de oratoria serán muy valiosas, para evitar el llamado pánico escénico.
Publicaciones de campaña. Son diferentes de los comunicados o boletines. Son parte de la propaganda política, ya se trate de publicaciones periódicas o de propaganda especial. Incluyen desde volantes hasta carteles y espectaculares.
Articulistas del Partido. Nuestros articulistas y columnistas deben recibir toda la información disponible sobre la marcha para que puedan llevar las campañas a sus lectores.
El espionaje y el sabotaje. Es común, con la creencia de que en política “se vale todo”, que se pueda ser objeto de espionaje, tanto en las comunicaciones telefónicas como por correo electrónico interceptado. También hay que cuidar en extremo los portales de internet, que pueden ser saboteados por hackers. Y cuidado con los chismosos enfermizos que buscan filtrar información confidencial para lucirse con alguien.
Reuniones de trabajo. Se deben hacer todos los días y, cuando sea necesario, varias veces al día, para que el equipo de campaña y el de comunicación delegacional estén en “sesión permanente”. Si existe el llamado “cuarto de guerra” de campaña, hay que formar parte de él. Se debe estar en comunicación constante con los comités estatales y con los responsables de comunicación y campañas del CEN en lo necesario.
Un consejo. Hay que aprovechar las experiencias previas de campaña en materia de comunicación, sobre todo de quienes han pasado por ellas como candidatos, independientemente del resultado de la votación. Siempre se aprende algo útil a transmitir.