Parlamentarios de Acción Nacional, obligados a diferenciarse: César Jáuregui Robles
Por Héctor Larios Córdova.
Hace algunos días recibimos en el Senado a un hombre de amplia trayectoria, César Jáuregui Robles. Nació en Torreón, Coahuila y al poco tiempo se mudó a Chihuahua para que desde ahí, con el ejemplo de don Alberto J. Torres y de su hija Clara Torres, recibiera el impulso necesario para iniciar su camino en Acción Nacional (1981).
Alrededor de los 20 años llamó su atención el ejemplo y la actitud de aquellos pioneros que entregaban todo por buscar un México mejor a través de la vida política y que encontraron en el PAN un instrumento adecuado para hacer valer sus determinaciones. Así, en 1991, 10 años después de su ingreso al PAN, contendió como candidato por el Primer Distrito de Chihuahua. En palabras suyas, un “distrito de mucho raigambre”; y lo hizo también como candidato de representación proporcional. Así llegó a la LV Legislatura (1991–1994), teniendo como coordinador a Diego Fernández de Ceballos.
Al haber sido uno de los diputados integrantes de la LV Legislatura, Jáuregui recuerda como grandes logros de entonces una Reforma Educativa a través de la cual se modificó el artículo tercero constitucional. Una decisión inacabada, porque se buscaba que se diera una descentralización del tema educativo y lo que se dio fue una desconcentración. Es decir, pasó de las manos del Gobierno, a manos de los sindicatos.
Otro cambio importante fue el realizado al artículo 27 en materia de campo. Modificaciones que abrieron la puerta a la inversión, toda vez que ya se preveía la llegada de un Tratado de Libre Comercio con América del Norte (Estados Unidos y Canadá), mismo que se concretó en el último año de la legislatura. Hubo también cambios relacionados con la transformación democrática del país, al dar paso del Colegio Electoral y la autocalificación de los propios parlamentarios hacia un Tribunal Electoral con plena jurisdicción.
César Jáuregui también fue diputado en la LVII Legislatura (1997–2000) y Senador del 2000 al 2006. Al preguntarle sobre sus coordinadores del Grupo Parlamentario nos platicó como fue que Diego se ganó el mote de “El Jefe”.
Resulta que los priistas se habían opuesto a algunos planteamientos del PAN para modificar las reglas electorales. Sus decisiones se tomaban a partir de las negociaciones con su coordinadora, María de los Ángeles Moreno. Del lado del PAN, Diego Fernández, Gabriel Jiménez Remus y Juan de Dios Castro, trabajaron para volver al esquema que se tenía de la reforma electoral. En un momento viene nuevamente la propuesta de los panistas y muchos de los legisladores del PRI que habían votado en contra, dan marcha atrás. Cuando eso sucede, uno de los priistas le pide a Diego ir a la zona de San Lázaro conocida como “El Bronx”, ahí les dijo a sus compañeros del PRI “Ahora sí, cuádrense. Este es su verdadero jefe”, no la coordinadora del PRI.
Logros de la LVII Legislatura
Legislatura también histórica. Era la primera vez en donde el PRI no tenía mayoría. Había cuatro partidos de oposición que sumados hacían mayoría en el Congreso. A ese bloque se le denominaba como el “G4”. Las decisiones del PRI-Gobierno pasaron de ser decisiones de “La Gran Comisión” a obtener consenso con los demás. Así fue en las principales decisiones como la designación de Presidente de la Mesa Directiva, la estructura de comisiones. Todos los cambios que se vinieron a dar se pudieran resumir en un solo aspecto, el equilibrio de poderes.
Aquella Legislatura pasó a nuevos esquemas de participación política, se transparentó la vida pública en buena medida y el hecho de generar esos equilibrios de poder se puede exhibir sólo con una acción que se observa más cotidiana en el Congreso: el cabildeo. Dejó de ser el Presidente de la Republica el centro de atención de las decisiones, para que muchos empresarios, sindicatos, universidades, ayuntamientos y organismos sociales acudieran a la Cámara de Diputados a ejercer el cabildeo para mejorar las condiciones para los gremios o las leyes mismas.
Legislaturas LVIII y LIX en el Senado
Por primera vez en 80 años, el Presidente ya no era del PRI, llegó Vicente Fox. César tuvo una participación muy destacada en varios temas como el Servicio Civil de Carrera, transparencia y reelección (recientemente logrado).
En palabras de César, el PAN pasó de ser oposición a ser Gobierno. Tuvimos que “ajustar el chip” para dejar de lado la inercia de la oposición desde el Congreso. Debía entenderse que el Congreso nació para vigilar al Ejecutivo, para cuidar que sus actos y también sus relaciones se realizaran en beneficio de la población y no se perdieran en eufemismos o proyectos que finalmente tienen la particularidad de ser temporales y no trascienden al resto de la población.
El legado de mayor importancia
El PAN está cumpliendo 75 años de existencia. Logramos la representación en la Cámara de Diputados hasta 1946 con cuatro diputados. Desde ese momento y hasta le fecha, 1,710 panistas han ocupado una curul en San Lázaro, incluyendo los que han sido suplentes. Hemos tenido 231 senadores, incluyendo a César Jáuregui y su destacada participación. Por ello, le pregunté ¿cuál sería su mejor recuerdo? y ¿cuál sería la mayor aportación que hizo en estos 12 años el PAN estando en el Congreso?
Una satisfacción es que la gente te reconozca. Haber logrado que la gente confíe en uno y pretenda que uno lo represente, que uno no tenga el cargo ya. Eso me ha marcado de por vida.
Dentro de los logros de mayor mérito para Acción Nacional está el haber hecho el parlamento mexicano. No se puede hablar del Congreso en México, no porque no hubiera materia sino porque no había trascendencia, no había decisiones, no había determinaciones ni proyectos. En ese sentido no había Parlamentarios.
Fue el PAN con sus legisladores quien empezó a formar un parlamento, con las comparecencias, con las interpelaciones, con los discursos, con los debates, con las iniciativas sólidas que Manuel Gómez Morin elaboraba sin ser legislador y entregaba a los Grupos Parlamentarios. El mérito de Acción Nacional es haber dado esta centralidad al parlamento y es el mejor garante de que hoy se cumplan las determinantes en cuanto a Derechos Humanos, progreso económico y desarrollo político que requiere el país.
Christlieb Ibarrola tenía una determinación muy clara: “Nosotros luchábamos porque en México se tenga plena vigencia de un concepto de vida basado en el eminente respeto a la dignidad de la persona humana, al desarrollo de sus libertades espirituales y materiales y al derecho que tiene todo hombre a compartir de sus semejantes los bienes de la tierra en un régimen de justicia y eso lo debe de garantizar el parlamento”.
A los futuros Legisladores
El privilegio de llegar a ser parlamentarios de Acción Nacional nos obliga a diferenciarnos. Es necesario ser un legislador que conozca la tradición y con un temple que habla de honrar a quienes nos precedieron en estos ejercicios del encargo y todos ellos, a mi parecer, cumplieron a cabalidad con esta disposición.
Porque al asumirnos como parlamentarios temporalmente es hablar de que somos parte de una cadena incontinua que siempre va a estar permanentemente renovándose. Hay que cuidar la tradición. Ser auténticos representantes, ser verdaderos parlamentarios. Eso obliga a cumplir con las tres “C”: Capaz, para eso se prepara uno; Cercano, con el pueblo y Confiable, no fallar.