Opinión

Paridad en la Ciudad de México y violencia política de género

MA
Por Maricarmen Rizo
paridad-de-genero Por Kenia López Rabadán. Hoy en día, el PAN en la Ciudad de México abandera las causas y los derechos de las mujeres. Se trata de una prioridad, pero sobre todo de un compromiso histórico. Somos el 51 por ciento de la población y en muchas situaciones somos prioridad en campañas, pero no así en el gobierno. Hay discursos en favor de nosotras, iniciativas en el ejercicio del poder público, pero todo queda ahí. Pareciera, desafortunadamente, que se trata de demagogia, que no se traduce en una realidad. Para que eso no siga sucediendo, hoy la Constitución de la Ciudad puede ser un parteaguas y una excelente oportunidad; por ello, para mí, es un honor haber sido la primera mujer en presentar una iniciativa ante el pleno, pero más honor aún el que haya sido firmada por una treintena de constituyentes, de los distintos grupos parlamentarios representados en la Asamblea. Es una iniciativa que considera empoderar a la mujer no sólo en el Legislativo, sino también en el Ejecutivo, el Judicial y organismos autónomos, así como en las próximas alcaldías de la Ciudad de México. Esta iniciativa le da cause a un reclamo histórico de las mujeres. Se trata de una acción afirmativa que permitirá que el 50 por ciento de los cargos sean ocupados por mujeres y el 50 restante por hombres, previendo desde la ley la equidad de género en la toma de decisiones, en beneficio de todos, hombres y mujeres. Actualmente, la Asamblea Legislativa cuenta con 55 por ciento de hombres y 45 de mujeres en su integración, lo que se ha dado gracias a las acciones afirmativas establecidas por ley. Sin embargo; la paridad no se puede limitar a los cargos de elección y al Poder Legislativo. La propuesta presentada es posible y fuimos testigos de un claro ejemplo de voluntad para llevar la paridad a la realidad: el gobernador de Chihuahua, Javier Corral, cuenta en su gabinete con la mitad de mujeres y la mitad de hombres. La lucha para terminar con la desigualdad entre hombres y mujeres ha presentado históricamente distintas etapas. A mediados del siglo pasado, las mujeres exigíamos nuestro derecho al voto. Hoy en día, las mujeres enfrentamos un nuevo rostro de la violencia: la violencia política de género. Cabe mencionar que sobre el tema de la violencia política de género, se han tomado medidas con el objetivo de crear conciencia social acerca de este problema. Si bien es cierto que el protocolo para atender la violencia contra las mujeres tiene ya varios meses funcionando a nivel nacional, las denuncias siguen presentándose. El titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales señaló que durante 2016 se han documentado 103 casos de violencia política de género. A pesar de los avances, la violencia contra las mujeres que participamos en política en nuestro país sigue presente. Recientemente, en San Luis Potosí, la magistrada Yolanda Pedroza Reyes fue una víctima, ya que sus oficinas fueron aseguradas y se le impidió el acceso a documentos necesarios para el ejercicio de su función. Posteriormente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación acreditó que integrantes del Tribunal Electoral de San Luis Potosí impedían el debido trabajo de la magistrada. En el estado de Chiapas, poco antes de la elección del 5 de junio, el Tribunal revocó 200 candidaturas, tanto al Congreso local como a los ayuntamientos por incumplir la cuota de género que establece la ley. La Constitución de la Ciudad de México no puede dar cabida a la violencia política de género. Por ello, he propuesto a la Asamblea Constituyente que la ley tipifique la violencia política contra las mujeres, sancionando toda acción u omisión que, basadas en elementos de género, tengan por objeto o resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce y ejercicio de los derechos políticos o de las prerrogativas inherentes a un cargo público. Igualmente, que sea nula la elección o el proceso de participación ciudadana en el que se acredite la existencia de violencia política de género. Tenemos dos grandes retos: garantizar la paridad y terminar con la violencia política de género. Debemos tomar medidas a efecto de avanzar hacia una sociedad igualitaria, la ciudad que queremos debe reconocer las capacidades de hombres y mujeres sin distinción. La Constitución de la Ciudad de México debe considerar acciones que se enmarquen dentro de una estrategia en la cual todos los partidos políticos, gobierno y sociedad, trabajemos a fin de erradicar la violencia política de género. Una ciudad de vanguardia requiere igualmente reconocer los talentos de todos. Por ello, es necesario que la próxima Constitución de la Ciudad refleje la conformación de género en la sociedad a efecto de consolidar la paridad en la toma de decisiones. Tenemos que romper los “techos de cristal”, esos techos que nos permiten ver cuán lejos podemos ir, pero que precisamente nos detienen y no nos permiten llegar hasta donde deseamos.   Kenia López Rabadán es Diputada en la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México. Twitter: @kenialopezr
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.