Panistas que crecieron con La Nación
Por Sergio Rodríguez Colín.
En sus más de siete décadas de vida, el Partido Acción Nacional ha sido testigo de innumerables historias de lucha y entrega por México, que a la larga, en ocasiones, terminan en uniones que son y siguen siendo ejemplo para las futuras generaciones de panistas. En esta ocasión, conoceremos la historia de doña Mercedes Sanz Cerrada Gómez Palacio y don Federico Ling Altamirano, colaborador de La Nación, quienes se conocieron en sus labores partidistas, contrajeron matrimonio y tuvieron tres hijos: Federico, Adrián y Alfonso.
Acercamiento con La Nación
Doña Mercedes cuenta a este medio que su difunto esposo Federico Ling Altamirano, murió el 23 de abril de 2014 a la edad de 75 años, leyó por primera vez La Nación gracias a su tío Antonio Galván, quien tenía un revistero con números atrasados de la revista del PAN.
“Al hojearlos se encontró con la descripción de la vida interna del Partido y de abundantes ataques hacia el gobierno y sus gentes, esto fue cuando tenía 16 años. Entonces, fue más o menos su primer contacto con la revista, no siendo él todavía del PAN”.
Años después, don Federico conoció a quien fuera el tercer director de la revista, Gerardo Medina Valdés, con quien entabló una muy buena amistad gracias a que compartían oficina en Avenida Juárez 105, sede el PAN en ese entonces, edificio que se demolió para abrir el Paseo de la Reforma.
“Se conocieron porque Federico tenía un grupo de colaboradores, muchachos en aquel entonces, muchachos empeñosos que querían hacer un instituto de capacitación. En el mismo edificio donde estaba La Nación, ellos tenían un cuartito y la revista tenía otro cuartito”.
En el año de 1963, la oficina del PAN se cambió a la calle de Serapio Rendón y fue ahí, cuenta doña Mercedes, donde Federico empezó a colaborar con la revista, debido a la invitación de Medina Valdés y a que eran vecinos y se veían mucho por el grupo que tenía Federico con Gerardo.
“Ahí fue donde Federico se enganchó para ser colaborador de La Nación, en donde escribió por mucho tiempo, aunque no sé qué tan frecuentemente. Después, Federico dejó un poco La Nación porque cuando se retira Carlos Castillo de la revista Palabra como director se queda Federico a cargo de ella por 10 años”.
Como hija de un gran panista y uno de los fundadores del Partido, Jesús Sanz Cerrada, doña Mercedes tuvo contacto con La Nación desde su niñez, debido a que su padre también fue colaborador del medio informativo de Acción Nacional.
“Mi papá fue candidato a diputado y ganó por mayoría en Juárez. Te estoy hablando del año 1955 y eran seis diputados nada más. Él también escribía mucho y curiosamente también colaboró en La Nación, así que debe haber varios artículos de él en la revista”.
Durante la entrevista, realizada en su casa de Durango, doña Mercedes reitera que como panista de toda la vida su señor padre siempre tuvo La Nación, “inclusive mi papá tenía unos librotes grandotes donde recopiló La Nación, que era la revista grandota, no era la chiquita”.
La colección de La Nación que logró reunir mi papá, así como la biblioteca de Federico, continua, la tenemos ahorita en un fondo de la biblioteca pública de Durango.
“Conocí a La Nación muchísimo antes de conocer a Federico. Ya conocía al PAN porque mi papá fue candidato, luego nos venimos a Durango y fue candidato aquí para diputado pero no ganó. Siempre fue consejero, siempre estuvo muy adentrado en la política y eso nos hizo que estuviéramos también en la política y ahí fue donde conocí a Federico, en el PAN”.
Vivir los Principios de Doctrina
Federico Ling fue un convencido siempre de que la gente que se acercará y perteneciera al PAN debía conocer y vivir los Principios de Doctrina del Partido. Pensaba que si los militantes no tenía ese sustento, el PAN corría el riesgo de “esfumarse”, de perderse, ya que, decía, el objetivo de llegar al poder es poner en práctica dichos principios para generar el bien común de los ciudadanos.
“Sus artículos en La Nación eran doctrinarios. Él fue muy doctrinario y en ese sentido hacía muy buena mancuerna con Carlos Castillo, que también era muy doctrinario. Federico fue siempre muy de eso, de ver los principios, de dar cursos de capacitación, que la gente conociera al Partido, que los candidatos estuvieran empapados de la doctrina”.
Para doña Mercedes la capacitación de la militancia debe ser un pilar fundamental en la vida del PAN, de lo contrario, señala, se corre el riesgo de caer en vicios que dañan al Partido. “Lo estamos viendo un poco ahora, cuando no hay una base fuerte se te desmorona el candidato, se te desmorona la campaña”.
Con 41 años de militancia, doña Mercedes Sanz asegura que los panistas de hoy deben retomar las cosas buenas que se hicieron en los primeros años del Partido, así como incluir las ideas de la nuevas generaciones para así tener un PAN fuerte y unido que trabaje por el bien de nuestro país.
“Con Federico fue igual, tuvimos muchos problemas y luego tuvimos satisfacciones obviamente, pero siempre éramos del PAN, en las buenas y en las malas. Quien pertenece al PAN debe entender que no está aquí para recibir un pago, está aquí porque es un convencido de que Acción Nacional es el mejor instrumento para cambiar a México”.
Jesús Sanz Cerrada fue Diputado Federal del PAN en la XLIII Legislatura (1955-1958). Aminadab Rafael Pérez Franco, “Índice Biográfico de Legisladores Federales del PAN 1946-2008”. Ed. Tatevari (México D.F. 2008).