Nuevo paradigma del Cabildo en México
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Julio César Hernández Mejía.
El Cabildo en México funge una misión primordial para estimular el desarrollo local. Al ser un órgano colegiado de carácter deliberativo, es a partir de sus decisiones que se generan las políticas que definen en gran parte la vida cotidiana de los ciudadanos dentro del municipio, por medio de la presentación de propuestas para su discusión y la consolidación de acuerdos.
Actualmente, el modelo de Cabildo ha sido rebasado por la realidad actual, poniendo en riesgo los principios de representatividad, pluralidad, eficiencia y contrapesos. Los regidores y síndicos no están obligados por la ley a rendir cuentas ante los ciudadanos, en algunos casos, no cuentan con el perfil para desempeñar sus funciones de manera eficiente; hay quienes ejercen su voto de manera automática sin un procedimiento o conocimiento previo o carecen de iniciativa para formular alternativas de solución, sin abonar así a la filosofía de representación ciudadana.
Lo anterior nos invita a replantear la urgencia de un cambio de paradigma del Cabildo en México. El punto de arranque inicia en las reglas del Sistema Electoral Local y el papel del síndico en relación con el ayuntamiento, con el objetivo de fortalecer la vida democrática de los gobiernos municipales.
Dentro del contexto electoral y de acuerdo con el conjunto de leyes y procedimientos que rigen la vida local, los ciudadanos ejercen su voto de manera directa para que los distintos candidatos que integran una planilla municipal -junto con la representación de las demás fuerzas políticas- formen parte de la próxima administración municipal, empero, no siempre es el mecanismo de representación política más confiable, debido a que en muchas ocasiones el ciudadano sólo ubica al candidato y vota pensando en él y no tiene conocimiento de los demás integrantes.
Conforme a esto, surge la importancia de valorar los mecanismos de elección. Por ello, aparecen algunas propuestas que se deben considerar: la primera establece que el ciudadano elige a sus gobernantes a través de su sufragio directo, es decir, en un sistema de elección popular directa el candidato que obtenga la mayor cantidad de votos resulta ganador.
La segunda propuesta, destacan casos especiales como en el Estado de Nayarit, que permite la elección de regidores, dividiendo al territorio por demarcaciones municipales, mientras en Chihuahua se reglamentó en materia local electoral para elegir al síndico a través del voto. Considerando ambos modelos, encontramos varias reglas y fórmulas de elección con respecto a otras entidades federativas para elegir funcionarios populares.
Finalmente, la tercera propuesta gira en torno a modificar el sistema de planilla actual, eligiendo un 30 por ciento del total de regidores, mientras el porcentaje restante debe pertenecer a los ciudadanos y de elección plurinominal, asegurando con esto una mayor participación de los funcionarios populares en la toma de decisiones dentro del cabildo municipal.
Otro tema importante a considerar es el revisar el rol del síndico dentro del Cabildo, quien debe emerger de la ciudadanía y no como parte del equipo del alcalde. Su naturaleza es ser el procurador de los derechos e intereses del municipio, vigilante de la hacienda pública municipal -con excepción del estado de Chihuahua-, hoy en día no cuenta con el derecho de votar en las sesiones. Por ello, es importante dotarlo de poder de decisión, que verdaderamente le permita incidir en la aprobación de los acuerdos, sobre todo en materia del ejercicio presupuestal, recaudación fiscal, registro y desincorporación de los bienes.
En México, la democracia debe impulsar al municipio como el motor para alcanzar sus objetivos, siendo la entidad política más cercana al ciudadano; por ello, es urgente adecuar el modelo de Cabildo actual, buscando fortalecer los principios de representación territorial y participación ciudadana, así como de producir mayores equilibrios al interior de los ayuntamientos, con el fin de crear un escenario de gobernabilidad para los gobiernos municipales.
Julio César Hernández Mejía es alcalde de Apizaco, Tlaxcala.