Michoacán, gobernado por el crimen: De Mauleón
Marzo 2026
Redacción
En enero, el gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, presentó al agrupamiento Guardianes del Camino, una división de la Guardia Civil cuyo encargo fue vigilar 15 rutas estratégicas en el estado, compuesto de 240 agentes especializados en seguridad carretera, además de 800 guardias civiles, equipados con cámaras corporales y 60 camionetas patrullas con equipo de vigilancia conectado al C5.
De acuerdo con la columna En Tercera Persona, de Héctor De Mauléon, publicada en El Universal, Ramírez Bedolla incluso posó para una fotografía junto a las nuevas unidades, sin embargo, los Servicios de Inteligencia Militar no compartieron el mismo júbilo.
El periodista señala que, en un reporte confidencial, al cual tuvo acceso, se informa que el recién creado grupo de la Guardia Civil en Michoacán en realidad se encarga de cuidar las carreteras a las células delictivas, con el fin de alertar si la Guardia Nacional o elementos de la Sedena se encuentran cerca de la zona.
Añade que inteligencia militar detectó que los integrantes del agrupamiento de caminos están obligados a entregar cuotas semanales por región que van de 50 mil a 80 mil pesos.
En una segunda parte del reporte de inteligencia, el columnista señala que desde la coordinación de comisarías regionales de la Secretaría de Seguridad Pública del estado se abre paso al Cártel Jalisco Nueva Generación para ubicar contrarios y detenerlos, incluso, el robo de hidrocarburos se hace bajo la custodia de agentes de la Guardia Civil.
Se denuncia que Ramírez Bedolla entregó cargos en comisarías regionales, coordinaciones, jefaturas de agrupamiento y unidades especializadas de seguridad vial y en una de estas jefaturas de agrupamiento se nombró, por ejemplo, a Juan Manuel Banderas Acosta.
Héctor De Mauleón escribe que los reportes militares señalan a Banderas Acosta como encargado de la extorsión y el cobro de cuotas en los aserraderos del estado, además de proteger la deforestación ilegal para realizar cambios en el uso de suelo.
El columnista concluye con la denuncia de que aquellos militares que se opusieron al esquema de corrupción fueron removidos, relegados o cesados. “Es el retrato que estos documentos ofrecen de una policía supuestamente encargada de proteger a los ciudadanos en un estado copado e incendiado, y resulta cada vez más claro gobernado por el crimen”.