Meméxico lindo y…

Enero 2026

Sergio Rodríguez Colín

La Nación

Inicia el año 2026 y el gobierno de Morena insiste en promover una reforma electoral. Dentro de sus planteamientos principales, que atentan contra la incipiente democracia mexicana, hay tres puntos que deben preocupar y ocupar a las y los mexicanos: transformar al Instituto Nacional Electoral (INE) para su beneficio, reducir el financiamiento público a los partidos políticos y, de esta forma, acabar con la oposición, y, por último, modificar la forma en que se elige a los diputados de representación proporcional, es decir, terminar con la pluralidad.

Cabe subrayar que este intento de reforma no es una mejora para la democracia en México, pues lo que realmente se intenta imponer es la construcción de una auténtica dictadura, “Ley Maduro”, en donde Morena busca someter, aún más, al INE y no fortalecerlo.

Por qué aseguramos lo anterior, porque es la primera vez en la historia reciente de nuestro país que una reforma electoral se promueve desde el gobierno y no desde la oposición, es decir, que esta iniciativa de reforma electoral es más una estrategia para conservar el poder que una verdadera respuesta a una necesidad ciudadana.

Además de que la Comisión Presidencial para la Reforma Electoral, que encabeza Pablo Gómez, está completamente sesgada en favor de Morena, ya que todos sus integrantes son incondicionales al partido oficialista y solamente buscan asegurar condiciones favorables para el instituto guinda.

Sí, estamos de acuerdo en que sí es necesaria una reforma, pero ésta debe ser producto de un diálogo con apertura donde se escuche a la ciudadanía, a expertos en la materia y a todas las fuerzas políticas. Debe quedar claro que los avances democráticos en México y en todo el mundo siempre han sido producto de acuerdos, no de caprichos políticos.