La modernización del Acuerdo Global

Entre México y la Unión Europea

Noviembre 2025

Jeraldine Pérez Mondragón

La Nación

El Acuerdo Global entre México y la Unión Europea que se firmó en 1997 y que entró en vigor desde el 2000 ha sido un pilar fundamental de la relación birregional durante más de dos décadas.

No es únicamente un tratado de libre comercio, está compuesto por tres pilares fundamentales: el diálogo político, la cooperación y el tema comercial. Es por eso que este mecanismo ha permitido que se encuentren posturas comunes respecto a temas de relevancia mundial, como lo son la democracia, los derechos humanos, el cambio climático, el desarrollo sostenible, la paz y la seguridad internacional, la gobernanza económica y la migración, entre mucho otros de interés. Los intercambios se realizan desde un nivel presidencial ministerial, de altos funcionarios y, por supuesto, desde la diplomacia parlamentaria entre el Parlamento Europeo y el Congreso de la Unión mexicano. En lo relativo a la cooperación, ambas partes colaboran en sectores como la cooperación económica, industrial, comercial, científica y técnica, en telecomunicaciones, salud pública, energía, medio ambiente, turismo, cultura y materia social.

Después de nueve años de intensas negociaciones, finalmente se anunció que había concluido la negociación para la modernización de este Acuerdo, incluyendo el comercio digital y la transición verde, adaptándolo así a las realidades del siglo XXI. El pasado 3 de septiembre de 2025, la Comisión Europea realizó la propuesta al Consejo de la Unión Europea a principio de 2026. Lo anterior, representa un paso muy importante y estratégico para ambas partes en un momento en el que el mundo está fragmentado geopolíticamente.

La modernización amplía el alcance del acuerdo original, incorporando nuevos capítulos sobre inversión, comercio electrónico, facilitación aduanera y protección de datos. Se eliminan barreras en sectores clave como el agroalimentario, servicios y contrataciones públicas, logrando que el 99 por ciento de los productos intercambiados queden libres de aranceles.

Asimismo, refuerza compromisos en sostenibilidad, género y migración, se alinea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU, de los cuales, por cierto, México, a menos de cinco años de que se cumpla el plazo fijado por la Agenda 2030, aunque tiene avances en algunos objetivos, enfrenta retrocesos y estancamientos en lo relacionado con desigualdad, justicia e instituciones sólidas.

Lo anterior implica que la Unión Europea acelera su integración con América Latina y el Caribe, cubriendo el 95 por ciento del PIB regional y además con esto pretende superar la influencia de Estados Unidos y de China. Los desafíos potenciales para México serán adaptar su regulación interna, la sanitaria, fitosanitaria, laboral, ambiental y de competencia, a los estándares europeos, lo que exigirá reformas legales y la capacidad de inspección. Sectores manufactureros tradicionales podrían enfrentar mayor competencia tecnológica de la Unión Europea, poniendo a prueba su competitividad.

Por otra parte, en México estamos viviendo un momento muy complejo, en el que estamos catalogados como un régimen hibrido desde 2021, según el Índice de la Democracia (Democracy Index) de The Economist, lo cual podría verse reflejado en presiones diplomáticas sobre todo por la Cláusula democrática del acuerdo, que implica que debe de existir armonía en cuanto a derechos fundamentales, sustentado en los derechos mínimos que un Estado debe de respetar, al mismo tiempo, se deben de garantizar los derechos civiles, políticos, laborales y ambientales. Es decir, debe de haber una vida política democrática y que debe de estar en sintonía con disposiciones internacionales.

Además, el próximo proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que tiene como tela de fondo reformas que los dos gobiernos morenistas han impulsado, genera tensión con tratados de libre comercio. Lo preocupante es que todas han sido señaladas por violar disposiciones sobre inversión extranjera, competencia leal, independencia judicial y protección ambiental. Entre las que más preocupan está la de la Reforma Judicial, ya que sin Estado de derecho y garantías de imparcialidad, seguridad y justicia será muy complicado que quieran invertir en nuestro país. A esto también hay que sumarle la extinción de organismos reguladores autónomos, las reformas laborales, las reformas en Minería, Agua y Agricultura y la reforma energética.

Es por eso que a modo de conclusión podemos decir que la modernización del Acuerdo Global llega en un momento crucial para seguir diversificando nuestra economía y comercio, en un momento muy complejo a nivel mundial, en donde se posiciona a México como aliado estratégico de la Unión Europea, pero el cual llega cargado de retos y en un momento en el que nuestro país se enfrenta a retos políticos, económicos y sociales. Estaremos muy atentos de los siguientes pasos para la ratificación del Acuerdo Global Modernizado.

La nación