La identidad histórica del PAN

Febrero 2026

Javier Brown César

La Nación

El 26 de noviembre de 1943 Manuel Gómez Morin le escribía a Efraín González Luna en los siguientes términos: “Anteayer los Diputados hicieron un esfuerzo para tratar sobre el problema agrario en la Cámara. Cosa dispersa y sin meollo y llena, por supuesto, de ataques para los fifís, banqueros, reaccionarios, fascistas de Acción Nacional; pero trataron el asunto y lo poco serio que dijeron lo dijeron tomándolo de nuestras cosas, aún en la forma verbal”.

Desde los tiempos de su fundación el PAN fue atacado por el partido oficialista y por Vicente Lombardo Toledano y sus seguidores, quienes afirmaban que el PAN era una organización de la burguesía conservadora y la derecha para enfrentar a la Revolución Mexicana; el brazo político del clero, los banqueros y los hombres de negocios; y un partido que favorece el imperialismo y es antiprogresista.

¿Un partido de empresarios y banqueros?

Manuel Gómez Morin, fundador y presidente del Comité Directivo Nacional de Acción Nacional durante 10 años, nació en Mineral de Batopilas, Chihuahua; antes de cumplir el primer año de edad, perdió a su padre. Su madre Doña Concepción Morín del Avellano se hizo cargo de la educación inicial del pequeño y se vio obligada a vender el negocio de vituallas para que ambos pudieran salir adelante dejando para siempre su pueblo natal. Después de un largo periplo por Chihuahua y León el joven y su madre llegaron a la ciudad de México en 1913 para vivir en una vecindad, debido a la escasez de recursos.

Gracias a su talento, Gómez Morin fue el arquitecto del sistema financiero del México post-revolucionario y fue presidente del Consejo de Administración del Banco de México, cargo al que renunció en 1929, separándose así del sistema financiero que había ayudado a diseñar. Después fue rector de la Universidad Nacional entre 1933 y 1934, logrando la plena autonomía. Cuando el PAN se fundó Don Manuel no era ni banquero ni empresario, sino un exitoso abogado.

Así, el PAN no fue creado por un empresario o empresarios; a su fundación concurrieron un nutrido grupo de abogados dedicados al ejercicio libre de la profesión, ex rectores y ex directores de la Universidad y jóvenes que apoyaron el movimiento a favor de la libertad de cátedra y de la autonomía universitaria; también estuvieron presentes personas que habían militado en el maderismo, en el constitucionalismo, en el catolicismo social y en el libertario, en el positivismo, en el vasconcelismo y en el liberalismo, entre otros.

¿Un partido de católicos?

Carlos Castillo Peraza dio cuenta de la concurrencia de diferentes corrientes en la fundación del Partido: tanto el catolicismo social, como el positivismo, el vasconcelismo e incluso el liberalismo. El mito común destaca que Gómez Morin era un liberal y González Luna un católico; esto es radicalmente falso. Gómez Morin y González Luna tuvieron su primer contacto cuando el primero era rector de la Universidad Nacional, por allá de 1934 y la relación se reactivó en 1936 cuando se volvió a discutir el hecho de que Gómez Morin se declarara católico cuando estuvo al frente de la Universidad. Al respecto, González Luna le escribía: “Su categórica profesión de fe me da la seguridad de que no ha dejado de estar preparado contra las crucifixiones que, según nuestro adagio, coronan infaliblemente la labor de todos los redentores”.

Tanto Gómez Morin como González Luna eran católicos, pero el PAN no fue creado como un partido católico, ni tampoco recibió financiamiento de grupos católicos, aunque sí adhesiones de los llamados unésicos (miembros de la Unión Nacional de Estudiantes Católicos), quienes veían a Gómez Morin como un líder. Como bien decía Lorenzo Meyer: “el PAN nace como partido laico y no como partido católico, por eso nace como partido democrático y maneja la ley y no la lucha armada como instrumento revolucionario por excelencia”.

Gómez Morin, ¿un liberal?

Es un lugar común señalar que Manuel Gómez Morin era un liberal. Esto es radicalmente falso. Tanto él como Don Efraín fueron acerbos críticos del liberalismo. De esto dan cuenta varios textos, como éste de Don Manuel de 1941: “El liberalismo concibió al hombre como única realidad y al tratar de proteger su libertad, tremenda paradoja, quitó al hombre los perdurables instrumentos sociales para realizar la propia libertad”. Gómez Morin no era liberal, sino un crítico puntual y puntilloso del liberalismo. Y lo mismo puede decirse de González Luna, con un texto de 1943: “la quiebra moral de la Revolución no beneficia de ninguna manera las tesis del liberalismo económico, cuya vigencia, por lo demás imposible, solamente seguiría engendrando injusticias, violencias y choques sin fin. Lo imperativo e inaplazable, es construir un verdadero orden social”.

La identidad histórica del PAN no está enraízada ni en el liberalismo, ni solamente en el catolicismo o en lo que hoy llamamos derecha, clasificación que Gómez Morin descalificó certeramente en el Colegio Electoral de 1946: “Reaccionario, conservador, revolucionario, radical, derechas e izquierdas. Han llegado a significar solamente la postura transitoria de un hombre frente a un problema circunstancial y transitorio también del poder. ¿No hemos visto muchas veces que el llamado revolucionario hoy, aquí mismo, mañana se convierte en un contrarrevolucionario o en un reaccionario?”.

¿Qué podemos decir de la identidad histórica del PAN? Gómez Morin lo dejó en claro en una carta a González Luna del 9 de junio de 1944: “tal vez será el mejor momento para recordar a todos que Acción Nacional no es un grupo cerrado de cultivo y fomento de pasiones o apetitos de unos cuantos, sino invitación permanentemente abierta a la indagación seria de problemas de México y para una actuación limpia y desinteresada en la resolución de esos problemas”.