La hora de Cuba
Contrario a lo que el relato revolucionario ha difundido con gran éxito, en 1958 Cuba era una de las naciones más prósperas de toda América.
Marzo 2026
Fernando Rodríguez Doval
Visiblemente abatido, el dictador cubano Miguel Díaz-Canel anunció conversaciones con el gobierno de los Estados Unidos, ante la crítica situación que se vive en Cuba. ¿Será el inicio de un cambio de régimen?
Contrario a lo que el relato revolucionario ha difundido con gran éxito, en 1958 Cuba era una de las naciones más prósperas de toda América. Tenía un ingreso promedio mayor a casi todos los países de la región y sus tasas de alfabetización superaban a casi todos los demás. Tenía también los mejores indicadores en materia de salud. Contaba con una clase media independiente y pujante, de cuyas filas salieron los líderes revolucionarios que, en un inicio, decían querer un cambio político para democratizar el régimen, pero que jamás aludieron a una eventual subversión del orden económico.
Sesenta y siete años después, los cubanos siguen esperando el cumplimiento de esas promesas. Porque una vez que llegaron al poder, los revolucionarios encabezados por Fidel Castro establecieron una dictadura comunista que prohibió todos los demás partidos, concentró el poder, clausuró las libertades más elementales y persiguió a todo el que se opuso a tales decisiones, entre ellos varios revolucionarios primigenios.
Por mucho que se esfuercen sus apologistas en hacer maromas argumentativas, lo cierto es que hoy Cuba está muy lejos de ser esa utopía comunista que pregonan. El sistema de salud está colapsado, no hay medicinas, hay desabasto de alimentos, las jóvenes se prostituyen a fin de obtener los bienes más básicos, la carestía es la norma y no la excepción. Además, se reprime al disidente y no pueden ser ejercidos los derechos y las libertades más fundamentales.
Culpar de la crisis cubana a ese supuesto bloqueo internacional, además de pueril, es falso. Cuba tiene acuerdos comerciales con prácticamente todos los países de América Latina, así como con varios de Europa y Asia. El problema quizá sea, más bien, que ningún particular puede participar en esos acuerdos debido al estatismo comunista que impera en su economía.
¿Hacia dónde debe ir Cuba? No se necesitan doctorados en ciencia política para saber que Cuba va a estar mejor si hay elecciones libres; si se disuelve el Partido Comunista como partido único y de Estado, y se reconoce y se permite la pluralidad política indispensable en cualquier democracia; si se elabora una nueva Constitución que establezca un régimen democrático que garantice los derechos y las libertades fundamentales; si se permite una verdadera economía social de mercado que permita los libres intercambios de bienes y servicios. En paralelo, se deberá reconstituir el tejido social, periclitado por casi siete décadas de control totalitario estatal.
Una esperanza se presenta en el horizonte. Los cubanos han perdido el miedo y han decidido no callarse más. El régimen está completamente rebasado. La hora de Cuba parece haber llegado.