La confirmación de un gobierno limitado y corrupto

Ni venganza, ni perdón

Febrero 2026

Héctor Escalante

La Nación

Existen diversos testimonios, incluso libros, sobre gobiernos del pasado en nuestro país. Algunos de ellos escritos desde el odio y el revanchismo, desde el desmarque y la acusación. En ocasiones, plagados de mentiras y de verdades a medias a partir de supuestas fuentes que no se sabe si existieron.

Sin embargo, existen otros testimonios de personajes que fueron actores principales de los propios gobiernos. Esos quienes fueron partícipes de la creación de un movimiento político que, en este caso, desencadenó en un partido y más tarde en una victoria presidencial.

Ese es el caso de Ni venganza, ni perdón, de Julio Scherer Ibarra, quien, desde el primer capítulo, hace un esfuerzo notable por mostrarnos la cercanía, casi familiar, que tenía con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador. Nos convence de su pertenencia al círculo íntimo de AMLO y al mismo tiempo nos muestra la incapacidad, las torpezas y corruptelas de ese gobierno.

El autor no deja de alabar la “capacidad” política de López Obrador, pero también lo hace ver como fanático, necio y un personaje bastante limitado. Un presidente que convirtió al pragmatismo político en complicidad, que no sólo solapó y promovió la incapacidad profesional de parte de su equipo, sino avaló la corrupción para evitar el “desgaste” político que le podría perjudicar.

Julio Scherer no fue un personaje anecdótico en el sexenio anterior ni en la vida de López Obrador, fue el consejero jurídico de la Presidencia de la República. Amigo personal y asesor durante años. Por ello, la importancia de este relato, porque lo escrito ahí tiene el aval de quién fue parte del círculo cercano. No son anécdotas o chismes de pasillo.

Dos episodios del texto son reveladores y confirman no sólo la falta de voluntad para hacer cumplir la ley, sino una complicidad ante la corrupción que supuestamente se combatía como principio en el gobierno de AMLO.

El primero: el desvío de fondos públicos con el pretexto de un pago extraordinario a los ex trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, para uso discrecional de campañas políticas de Morena, orquestadas por Jesús Ramírez Cuevas.

El segundo: se trata del “huachicol fiscal”, que va más allá del robo de combustibles, pues narra la cercanía que el propio Ramírez Cuevas tenía con Sergio Carmona, “El Rey del Huachicol”, a quien se le vincula al contrabando de combustibles y posibles nexos con el narcotráfico. Se permitió un entramado complejo que incluía influencia y favores políticos, sustentados por un negocio millonario.

El ex vocero presidencial no sólo se convirtió en un personaje que utilizó su posición en su beneficio económico, sino que llevó al primer círculo del gobierno al narcotráfico. No sorprende al día de hoy.

Desafortunadamente, el libro de Scherer quedará como un testimonio sin mayor consecuencia. Desde Palacio Nacional ya fue desacreditado y, al igual que en otros hechos en los que se muestra la corrupción del gobierno, es señalado como un ataque y la narrativa de victimización será la de siempre. Eso es Morena.

Radiografía de la corrupción

El secretario de Comunicación del Comité Ejecutivo Nacional del PAN, Max Cortázar Lara, subrayó que lo que se ha llevado por completo la agenda mediática es el libro Ni venganza ni perdón, escrito por Jorge Fernández y Julio Scherer, ya que narra hechos ocurridos durante el sexenio de López Obrador y de los cuales se destacan tres puntos:

  1. Las autoridades encargadas de procurar la justicia debieron investigar de oficio lo que ahí se expone, pues se afirma que Jesús Ramírez fue quien llevó al “Rey del Huachicol”, Sergio Carmona, a la oficina del entonces presidente López Obrador, posteriormente Carmona financió las campañas de algunos candidatos de Morena, lo que muy grave y se debe investigar a fondo.
  2. El fraude por 27 mil millones de pesos realizado por Jesús Ramírez, dinero relacionado para indemnizaciones de los trabajadores de la extinta Luz y Fuerza del Centro, fue utilizado como herramienta de operación política en favor de algunos candidatos de Morena.
  3. El discurso que le rompe a la 4T las mentiras constantes: ellos señalan que en la elección del 2006 se había hecho un fraude, sin embargo, se destaca que López Obrador era consciente de la derrota desde la madrugada con el conteo de las actas.

 

Max Cortázar destacó que la presidenta de México ya no debe ser condescendiente, ya que es evidente que la administración anterior fue desastrosa, que se distinguió por la enorme corrupción y suciedad de los hijos y amigos de AMLO, así como por los malos gobernadores de Morena.

“Es momento que la presidenta se sacuda esto, ella no tiene la obligación de cargar con todas estas barbaridades”.

La nación