Juventud fuera del aula: el relevo que no puede esperar

Febrero 2026

Daniela Aguilar

La Nación

El rector de la Universidad Nacional Autónoma de México, Leonardo Lomelí Vanegas, puso sobre la mesa una cifra que debería preocuparnos como país: más de siete millones de jóvenes en México no cursan la educación media superior. Esto significa que dos de cada diez adolescentes están fuera de las aulas debido a brechas sociales que interrumpen sus trayectorias y profundizan rezagos educativos que después se vuelven casi imposibles de revertir.

México es un país joven. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) en 2025 había más de 36 millones de personas entre los 15 y 19 años, casi una cuarta parte de la población. Sin embargo, esa fortaleza demográfica contrasta con una realidad compleja: millones de jóvenes no están estudiando y enfrentan un riesgo creciente de exclusión educativa y laboral.

Los jóvenes que hoy no están en la escuela representan un sector con enorme potencial, pero también con una exposición clara a la exclusión. Cuando no se generan condiciones para que continúen su formación o se inserten dignamente en el mercado laboral, las consecuencias no sólo impactan en su desarrollo personal, sino en la estabilidad social, económica y democrática del país.

A ello se suman las presiones emocionales inéditas que enfrenta esta generación. Crecimos en un entorno digital permanente, marcado por la exposición constante y la comparación social, y vivimos una pandemia que alteró profundamente nuestros procesos de aprendizaje y socialización. Durante esta crisis sanitaria más de cinco millones de personas dejaron sus estudios, según el INEGI. Muchos de ellos no regresaron, por lo que no se trata únicamente de rezago académico, sino de heridas emocionales y sociales que siguen presentes.

Hablar de educación media superior no es un asunto técnico, es una discusión estructural sobre movilidad social, competitividad y futuro. Ampliar el acceso, actualizar planes de estudio y fortalecer competencias que mejoren la inserción laboral no es una opción, es una responsabilidad pública ineludible que debe ser una causa impulsada desde Acción Nacional, ya que la educación es el puente entre la juventud y las oportunidades reales de desarrollo para nuestro país.

Si queremos hablar de relevo generacional debemos empezar por reconocer que no puede haber relevo sólido cuando millones de jóvenes están fuera del sistema educativo. No podemos aspirar a un país más justo mientras normalizamos que una parte importante de nuestra generación quede excluida.

Desde el Sistema Nacional de Formación Estratégica Juvenil asumimos que este desafío debe abordarse con visión estratégica y compromiso territorial.

Nuestro modelo no sólo busca formar liderazgos políticos, sino impulsar una generación consciente de las brechas educativas y dispuesta a construir soluciones desde lo local hasta lo nacional. Trabajaremos para que las juventudes comprendan la dimensión estructural del problema, desarrollen propuestas viables y fortalezcan la vinculación entre educación, empleo y participación pública.

El relevo generacional no se limita a ocupar espacios de representación, implica garantizar que cada joven tenga condiciones reales para desarrollar su potencial. Si México es un país joven, la política pública debe estar a la altura de esa realidad porque el relevo que no se forma se pierde y el país que no incluye a sus jóvenes compromete su propio futuro.