Hasta siempre, querida Elenita
Febrero 2026
Adriana Aguilar Ramírez
El jueves 12 de febrero no sólo despedimos a una gran mujer, despedimos a una parte grandiosa de nuestra historia. Con la partida de María Elena Álvarez Bernal, nuestra querida Elenita, se va una conciencia firme, una voz valiente que nunca se cansó de defender la dignidad de las mujeres y una presencia que nos enseñó, con hechos, que la política puede ser un acto profundo de amor y servicio.
Para muchas de nosotras, Elenita no fue sólo un referente político, fue guía, ejemplo y esperanza cuando el camino parecía más difícil. Las mujeres panistas despedimos con profunda tristeza a una maestra, una pionera y a una aliada. Su vida fue siempre testimonio de una vocación política auténtica, de un compromiso inquebrantable con la dignidad humana y de una convicción profunda: no hay democracia plena sin mujeres en la toma de decisiones.
Fue Diputada Federal por primera vez en la L Legislatura (1976-1979), en tiempos en los que la oposición tenía escasa presencia y las mujeres enfrentaban una doble discriminación: por ser opositoras y por ser mujeres. Desde entonces entendió que abrir camino implicaba resistir, insistir y no claudicar. Lo hizo con firmeza, con inteligencia y con un profundo sentido de servicio.
Participó en la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer en Beijing y a su regreso impulsó, junto con legisladoras de todos los partidos, la creación de la Comisión de Equidad y Género en la Cámara de Diputados. Años después, insistió en que el certificado de no embarazo para acceder o conservar un empleo era una práctica discriminatoria que debía eliminarse. Tardaron 10 años en aprobarse las reformas que ella promovió, pero su constancia demostró que las causas justas siempre encuentran cauce cuando hay quien las defienda sin descanso.
Desde la tribuna del Congreso denunció la violencia intrafamiliar, exigió sanciones más severas frente al abuso sexual, propuso eliminar el careo en casos de violación para evitar la revictimización y defendió el presupuesto para la educación de la mujer campesina. Impulsó también la creación del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), convencida de que la equidad debía traducirse en políticas públicas concretas y en un cambio cultural profundo.
Fue senadora, vicepresidenta y secretaria de la Mesa Directiva en distintas ocasiones, y se convirtió en la primera mujer de Acción Nacional en presidir la Cámara de Diputadas y Diputados, un precedente histórico que hoy continúa con orgullo nuestra amiga Kenia López Rabadán. Cada cargo que ocupó lo asumió como una plataforma para servir, no para servirse.
Al interior del Partido defendió la cuota de género cuando muchos la cuestionaban. Sostuvo que la equidad no era concesión, sino justicia; no era privilegio, sino condición indispensable para la democracia. Insistió en más candidaturas femeninas y en la necesidad de que las propias mujeres creyéramos en nuestra capacidad de incidir en la vida pública.
En el Inmujeres impulsó la perspectiva de género en ministerios públicos, peritos, en el Poder Judicial y en programas educativos. Estaba convencida de que el cambio cultural debía comenzar en la formación cívica, en los libros de texto y en el hogar. “Si cambia la familia, cambia la sociedad”, decía con claridad y esperanza.
Elenita fue una voz firme, conciencia valiente y corazón incansable en la defensa de los derechos políticos de las mujeres. Fue una mujer adelantada a su tiempo que puso la dignidad de las mujeres en el centro de la agenda pública cuando casi nadie se atrevía. Abrió camino para todas nosotras y nos enseñó que la política es, ante todo, servicio.
México perdió a una gigante. Nosotras ganamos un legado que nos seguirá guiando. Su ejemplo nos levanta, su memoria nos compromete y su vida nos recuerda que vale la pena luchar, incluso cuando el resultado tarda en llegar.
Gracias, querida Elenita, por todo lo que le diste a nuestro Partido y a México. Gracias por la fortuna de coincidir contigo, de aprender de tu congruencia y de tu valentía. Nos corresponde honrar tu memoria trabajando con la misma pasión y el mismo sentido de justicia que te distinguieron. Hasta siempre, querida Elenita.
Adriana Aguilar Ramírez es titular de la Secretaría Nacional de las Mujeres del PAN. X: @adrixaguilar