El Salvador
Febrero 2026
Julio Faesler Carlisle
El Salvador es una república constitucional con una población de 6.3 millones de habitantes en 21 mil kilómetros cuadrados. Es el más pequeño de los países centroamericanos.
Hasta el 6 de junio de 1824, como Capitanía General de Guatemala, El Salvador formó parte del virreinato de la Nueva España que abarcaba Chiapas, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Santiago de los Caballeros fungía como centro comercial y cultural con la Universidad de San Carlos fundada en 1675.
La alcaldía mayor de Sonsonate y El Salvador adquirieron su independencia de España el 15 de septiembre de 1821 y con la Capitanía General de Guatemala formaron en 1824 el estado de El Salvador, que fue parte de la República Federal de Centroamérica hasta que ésta se disolvió. El Salvador asumió su soberanía en 1841 y fue hasta el 25 de enero de 1859, por decreto legislativo, que se oficializó su calidad de república libre, soberana e independiente.
Desde su independencia hasta avanzados los años veinte del siglo XX, El Salvador fue gobernado por conservadores y liberales. En los años treinta, la Fuerza Armada, con la oligarquía local, concentraron el poder político hasta los años setenta. En 1980 estalló la guerra civil que cobró 75 mil vidas hasta que por fin el gobierno y la guerrilla FMLN firmaron los acuerdos de paz en 1992, con lo que se aprobaron reformas militares, sociales y políticas.
Los tiempos de paz fueron escasos, por lo que el país ha sufrido largos trechos de incontrolado crimen y de violencia que varias mafias han sembrado en todo el territorio salvadoreño, sin que los sucesivos gobiernos pudieran ponerles un alto. El crimen organizado de la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18 han llegado a controlar la vida en barrios enteros y arruinado economías locales asociándose con las organizaciones extranjeras, particularmente con las mexicanas más famosas como el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Formalmente cristiano, por su madre católica, pero con abuelos palestinos cristianos, su padre y hermano son musulmanes, Nayib Bukele, del partido político Nuevas Ideas, fue electo presidente en 2019. Criticado por mesiánico y altamente autoritario se comprometió en su campaña a la no tolerancia.
La elección de Nayib Bukele, en 2019, inauguró un cambio. Comprometido en su campaña a solucionar la situación de inseguridad, Bukele aplicó el principio de no tolerancia y logró alcanzar la mayoría calificada en la Asamblea Legislativa, lo que le permite aprobar leyes sin negociar.
Bukele implementa la política de “mano dura” contra las pandillas MS-13 y Barrio 18, por lo cual ha construido “megaestructuras” penitenciarias como el CECOT (Centro de Confinamiento del Terrorismo) con capacidad para 40 mil reclusos y que es considerada una de las más extremas del mundo. Se estima que hay unos 118 mil detenidos, aproximadamente el 1.9 por ciento de la población.
La suspensión de garantías que suprime ciertos derechos constitucionales para facilitar arrestos masivos fue extendida por la Asamblea Legislativa hasta enero de 2026 y el Congreso aprobó reformas para mantener detenidos a presuntos pandilleros hasta 2027, con el fin de preparar juicios colectivos.
La rudeza medieval caracteriza al CECOT donde los reclusos están bajo vigilancia constante, con luces encendidas las 24 horas, pernoctando sin colchonetas sobre planchas metálicas, con poca alimentación, gimnasias forzadas y presencia constante de guardias que vigilan el más leve movimiento de los reos.
Algunas organizaciones como Human Rights Watch y Amnistía Internacional han denunciado detenciones arbitrarias, tortura y muertes en custodia.
Lo drástico de las medidas que el presidente Nayib Bukele aplica ha sido criticado por algunos analistas, quienes sugieren que el vacío dejado por las maras ha sido ocupado por una estructura de poder estatal autoritaria, a menudo referida irónicamente como una nueva forma de control.
El año 2025 cerró con una tasa histórica de 1.3 homicidios por cada 100 mil habitantes, posicionándose como uno de los países más seguros del hemisferio. Sin embargo, varias organizaciones sociales de defensa de derechos humanos reportan las severas condiciones carcelarias. Otro sistema de control es el Plan Cero Ocioso que obliga a los reclusos a usar sus tiempos libres en trabajos forzados y rutinas estrictas.
Las ultimas noticias son en el sentido de que se ha reducido claramente la rampante criminalidad que hizo famoso a El Salvador. Pese a críticas por el deterioro democrático, la política de “mano dura” goza un alto nivel de popularidad interna debido a la drástica reducción de la violencia, mientras que el presidente responde que ha devuelto la paz y la tranquilidad a las calles y parques de la nación.