El colapso silencioso del empleo bajo el arranque del gobierno de Sheinbaum (octubre 2024–noviembre 2025)

Enero 2026

Salomón Guzmán

La Nación

En un año, la población total creció en 1.39 millones de personas, mientras que la población de 15 años en 2.33 millones. La PEA apenas creció en 74 mil personas, este crecimiento es completamente artificial, sostenido sólo por hombres (+423 mil), mientras que 349 mil mujeres son expulsadas del mercado laboral. En los hechos, el nuevo gobierno inicia su sexenio sacando mujeres del empleo.

La ocupación cayó en 28 mil personas. En cualquier país serio una caída del empleo en un contexto de expansión poblacional sería motivo de alarma nacional. En México se presenta como normalidad. El dato es todavía más grave cuando se desagrega: se crean 400 mil empleos masculinos, pero se destruyen 429 mil empleos femeninos. La desocupación, lejos de reducirse, aumentó en más de 102 mil personas. Esto ocurre incluso cuando cientos de miles abandonan la PEA, lo que significa que el desempleo real está subestimado.

Los trabajadores subordinados y remunerados disminuyen en 348 mil, los asalariados caen en casi 96 mil y los trabajadores con percepciones no salariales se reducen en más de 250 mil. Al mismo tiempo, el gobierno celebra el aumento del “autoempleo”: 216 mil nuevos trabajadores por cuenta propia y 78 mil no remunerados. El análisis sectorial es una radiografía del atraso. El sector primario pierde más de 112 mil empleos con una destrucción masiva de empleo femenino (−138 mil). El sector secundario sólo crece por la construcción con 224 mil empleos adicionales, un sector intensivo en mano de obra masculina, de baja productividad y altamente dependiente del gasto público. No hay diversificación, no hay innovación, no hay industria moderna.

El sector terciario, columna vertebral del empleo urbano, se contrae. Se pierden 447 mil empleos en servicios diversos, 147 mil en servicios sociales y 115 mil en servicios profesionales y financieros. Este es el corazón del empleo femenino y calificado, y está siendo desmantelado.

La estructura de ingresos es la prueba final del desastre. El número de trabajadores que ganan hasta un salario mínimo aumenta en 768 mil y los que ganan entre uno y dos salarios mínimos crecen en 1.21 millones. En contraste, los trabajadores que ganan entre dos y tres salarios mínimos caen en 879 mil, y los que perciben más de cinco salarios mínimos disminuyen en 183 mil. Esto no es redistribución es empobrecimiento masivo del trabajo. El salario deja de ser un mecanismo de movilidad social y se convierte en un simple instrumento de subsistencia.