IA 2026: bienvenidos a la era de los agentes digitales

Enero 2026

Gerardo de la Cruz Alegría

La Nación

Hace un par de años pensábamos en la Inteligencia Artificial como un truco de magia que pocos podían controlar. Ese truco se ha ido difuminando hasta hacerse parte de la vida diaria. En 2025, la IA nos dejó a todos con la boca abierta porque, aunque sabíamos que el crecimiento sería exponencial, no imaginábamos la velocidad con la que se aplicaría en empresas y gobiernos. Los modelos ya no sólo generan texto, crean imágenes y videos de una calidad tan indistinguible de la realidad que muchos han sabido sacar provecho de ello. Pero, aunque el contenido digital ha sido lo más notorio, no es el único campo que ha avanzado.

¿Qué son los agentes de IA y por qué son tendencia este año?

El 2026 se perfila para ser el año de los agentes de IA. Pero, ¿qué es exactamente un agente? Hasta hoy, nuestra relación con la IA se ha limitado mayormente a “chatear”: escribirle a un bot, especificarle exactamente qué hacer y esperar un resultado dentro de la misma conversación. En cambio, un agente tiene la capacidad de actuar por nosotros. Puede navegar entre aplicaciones y ejecutar tareas específicas y repetitivas para las cuales ha sido entrenado, logrando que las fronteras entre diferentes plataformas comiencen a borrarse.

Ejemplos reales de automatización y productividad con agentes

Imagina que para publicar esta nota comúnmente tendrías que redactar en Word, abrir el navegador para enviarla por correo al editor y, tras su aprobación, entrar a una web para postearla. Con un agente de IA este proceso que involucra tres plataformas distintas podría ejecutarse desde una sola instrucción. Otro ejemplo, más cercano de lo que imaginamos, ocurre en las redes sociales: cuando un video se vuelve viral y recibe cientos de comentarios, un agente puede responder de manera personalizada, entrenado para sonar exactamente como la persona detrás de la pantalla, permitiendo gestionar la comunidad sin perder ese toque humano.

IA en la salud y wearables: el avance hacia el entorno físico

Esta capacidad de ejecución está saltando también a nuestra salud y nuestro entorno físico. Ya existen agentes dedicados a analizar patrones en pacientes para predecir enfermedades, permitiendo intervenciones tempranas y tratamientos a medida. Al mismo tiempo, el avance llega a los dispositivos que vestimos (wearables): anillos inteligentes que monitorean signos vitales en tiempo real, gafas que graban video con un simple comando de voz y robots que finalmente realizan tareas domésticas de forma autónoma.

El impacto social: ética, empleo y legislación en 2026

La IA ha dejado de ser una ventana de chat para convivir diariamente con nosotros. Ante este panorama, surgen preguntas inevitables: ¿deberíamos estar preocupados por nuestra capacidad de adaptación?, ¿desaparecerán nuestros puestos de trabajo? En un mundo donde la tecnología no sólo sugiere, sino que decide y ejecuta, la vigilancia humana y una legislación responsable no son sólo opciones, sino el freno necesario para evitar que la economía de la atención termine por devorar nuestra privacidad y nuestra salud.