Acción Juvenil: semillero de liderazgo y compromiso con México
“Acción Juvenil no solo forma liderazgos; forma convicciones. Y cuando una generación decide servir con principios, la política deja de ser ambición de poder para convertirse en compromiso con México”.
Marzo 2026
Olinka Ortiz Figueroa
Hablar de Acción Juvenil es hablar de generaciones de jóvenes que decidimos participar cuando lo más fácil hubiera sido mantenernos indiferentes. Es hablar de una escuela política donde se forman convicciones, se construyen liderazgos y se aprende que la política, cuando se ejerce con principios, es la herramienta más poderosa para mejorar la realidad.
Desde su origen, Acción Juvenil ha sido más que una organización partidista: ha sido un espacio de formación cívica y democrática dentro del Partido Acción Nacional. Aquí se aprende que la política no es un fin en sí mismo, sino un medio para servir a la sociedad, defender la libertad, fortalecer las instituciones y sobre todo promover el bien común.
Para muchos de nosotros, Acción Juvenil fue el primer contacto con la vida pública. Fue el espacio donde descubrimos que participar no es sólo un derecho, sino una responsabilidad con nuestro México. Fue también el lugar donde entendí que las causas valen más que las posiciones y que la congruencia es el elemento más importante que puede tener un servidor público.
Mi propia trayectoria comenzó ahí, entre debates, campañas y el entusiasmo de quienes creemos que México siempre puede ser mejor. En Acción Juvenil entendí que la política exige preparación, carácter y una muy profunda vocación de servicio.
Con el tiempo, esa formación encontró una expresión concreta en el ejercicio del servicio público y en la oportunidad de trabajar junto a alguien también emanado de Acción Juvenil, quien hoy es alcalde de Cuajimalpa, Carlos Orvañanos, una experiencia que confirmó en la práctica muchas de las enseñanzas que Acción Juvenil inculca desde sus primeros pasos: cercanía con la gente, responsabilidad en la toma de decisiones y compromiso permanente con la comunidad, justo así, como vive Carlos.
El trabajo institucional permite comprender que la política no se mide por discursos, sino por resultados. Que detrás de cada política pública hay familias, historias y necesidades reales. Y que gobernar exige no sólo capacidad técnica, sino sensibilidad, principios y valores firmes.
Por eso, al conmemorar un aniversario más de Acción Juvenil, no sólo celebramos su historia. Celebramos su vigencia. Celebramos a las y los jóvenes que hoy siguen levantando la voz, organizándose y participando activamente en la construcción del México que queremos.
Actualmente, la política enfrenta cuestionamientos legítimos, organizaciones como Acción Juvenil nos recuerdan que la renovación democrática siempre nace de la participación de las nuevas generaciones. Son ellas quienes cuestionan, proponen, innovan y empujan a las instituciones a evolucionar.
La política necesita juventud. Necesita idealismo, pero también preparación. Necesita energía, pero también principios. Y Acción Juvenil ha demostrado a lo largo de los años que es capaz de formar esa combinación.
Hoy, al mirar el camino recorrido, queda claro que Acción Juvenil no sólo forma militantes, forma ciudadanos comprometidos con su comunidad y con su país. Personas que entienden que el servicio público es ante todo una responsabilidad con la sociedad.
Porque al final lo que distingue a quienes hemos pasado por sus filas es una convicción que permanece intacta con el paso del tiempo: que la política, cuando se realiza con valores, puede y debe ser una herramienta para construir un México más libre, más justo y más digno.