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NoNosCallarán: el narcorégimen censura voces incómodas

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Por Mike Peñaflor · 2 min de lectura

El pasado viernes 21 de agosto funcionarios del Instituto Nacional Electoral (INE) llegaron a mi casa para notificarme una queja de Morena. Mi “falta” fue llamarlos #NarcoPartido en mis redes sociales personales. Grabé un video para contarlo y se hizo viral, lo que México observó es el deterioro democrático que impide una libertad de expresión plena.

El partido gobernante está posibilitado a presentar quejas, pero resulta preocupante que el árbitro electoral persiga a un ciudadano, mientras el poder exige silencio. Este caso es otra señal de un INE cada vez más proclive a los intereses del régimen, cuando su responsabilidad original es proteger los derechos de todos los mexicanos.

Cómo ciudadano militante de una institución política, no pido que me den la razón, sencillamente exijo imparcialidad y libertad para expresarme.

El INE ya aclaró que la notificación que recibí no era una sanción, ni una orden para borrar mis publicaciones (hasta ahora). He respondido oportunamente y seguiré defendiendo mi postura por la vía legal, pero el problema no desaparece por llamarlo “diligencia preliminar”. Una notificación en casa y un expediente envían un mensaje a otros ciudadanos: piénselo dos veces antes de hablar. Ese miedo provoca silencio.

¿A quién le conviene que dejemos de preguntar por los presuntos vínculos entre Morena y el crimen organizado? Exijamos investigaciones, pruebas y consecuencias.

Ahora, mientras este caso sigue abierto, se debate en el Congreso la reforma que muchos llaman “Ley Antimemes” y la discusión revela una preocupación real: ninguna redacción ambigua debe permitir que la sátira, la caricatura o la crítica política terminen bajo amenaza. Nuestra libertad para expresarnos se encuentra bajo acecho.

Una publicación puede incomodar, pero esa incomodidad es parte de una democracia viva. No necesitamos permiso de un partido, de un funcionario, ni de un árbitro electoral para opinar sobre asuntos públicos.

Mi caso nunca fue solo mío, lo entendí al leer a quienes me dijeron que habían sentido ese mismo temor a expresarse. Hoy les digo que voy a defender mi voz en cada instancia que corresponda. Y voy a defender la suya, incluso si no coincidimos políticamente, porque los derechos no dependen de simpatías partidistas.

Necesitamos autoridades electorales y leyes que protejan a los ciudadanos, no herramientas que puedan usarse para intimidarlos y que Morena responda sobre sus vínculos con el crimen organizado, que les quede claro: #NoNosCallarán.