Contar la historia

No debatir es dejar que gane la incongruencia

MA
Por Maricarmen Rizo · 5 min de lectura
Por Héctor Larios Córdova. Adrián Fernández Cabrera nació el 28 de octubre de 1967 en la Ciudad de México. Milita en el Partido Acción Nacional desde 1989. Fue diputado federal en la LX Legislatura (2006-2009) donde fungió como Vicecoordinador del Grupo Parlamentario y como Consejero del Poder Legislativo ante el Consejo General del INE. Actualmente, es Secretario Técnico de la Comisión de Comercio y Fomento Industrial en el Senado de la República y Secretario del Consejo Directivo de la Fundación Rafael Preciado Hernández. “Entré al PAN en una campaña de 1988. Alguna vez vi en el periódico a un tal Clouthier, a un tal Maquío, que era candidato a la Presidencia de la Republica. Después de algunos días me enteré que ese candidato estaría en un mitin en el Salón Riviera ubicado en la calle del mismo nombre. No dude y fui. Me encantó y ahí fue cuando dije: ¡esto es lo que necesita México, necesita una persona que quiera a su país! En ese tiempo, Adrián era estudiante de la Licenciatura en Derecho y ya había en él un interés por aportar más. Después de tres o cuatro semanas de ese mitin, se acercó más al Partido y colaboró de llenó en la campaña federal de ese año, apoyando tanto a diputados federales como al candidato presidencial. Tiempo después, el Maquío falleció -domingo 1º de octubre- en un desafortunado accidente automovilístico junto con Javier Calvo Manrique, que fungía como Presidente del PAN en Sinaloa. Ambos se dirigían a un evento en Mazatlán en el que recibirían al gobernador Ernesto Ruffo. “Cuando me enteré de la noticia, hicieron falta palabras para expresar lo que significaba su muerte. Lo primero que sentí fue indignación, un coraje tremendo. Decía Carlos Castillo que los accidentes automovilísticos han sido calificados de absurdos desde Albert Camus, pero que nada hay de absurdo en la muerte…” Adrián Fernández señala que con su muerte terminó una época de opresión y comenzó otra de libertad para las expresiones políticas. Después de ese proceso electoral, a nuestro entrevistado lo invitaron a formar parte de la estructura de Acción Juvenil en el Distrito XVII. Me convertí en Secretario y conocí a José Espina, que encabezaba la Dirigencia Nacional de Acción Juvenil. Desde entonces somos grandes amigos, a pesar de que un año antes, en su elección en Morelia, no voté por él, recuerda. “Para mí el secreto de la vida es hacer lo que a uno le gusta, independientemente de que haya una remuneración económica o no. Mientras uno haga y disfrute lo que le gusta, ya la hiciste.”   LX Legislatura Fernández Cabrera rememora que en el 2006, siendo diputado federal, defendió el derecho de Felipe Calderón de rendir protesta como Presidente de México ante el pleno de la Cámara baja. “Fue una frustración tremenda porque no sabes ni que hacer. Muchos éramos diputados por primera vez, había otros que ya habían sido. Pero con o sin paso previo por el Poder Legislativo, en nuestro día uno, nos recibieron así”. Para tomar la protesta de Calderón, cuenta, nos preparamos varias semanas. Practicamos de todo, incluyendo tácticas de contención. Un capitán del Ejército nos dio cursos, nos dieron el entrenamiento y planeamos la estrategia. El ex legislador sostiene que ser diputado no es otra cosa que asumir la responsabilidad ante quien te paga, que es el pueblo de México. “Ahí no tienes un Jefe, ahí todos somos iguales. El principal reto es personal y tiene que ver con cómo distinguirte entre 499 iguales a ti. Fui diputado plurinominal, por lo que mi responsabilidad también era y es con el PAN”. Respecto a los logros de esa legislatura, nuestro entrevistado destaca tres en particular: Presupuestos de Egresos de la Federación aprobados por unanimidad del Partido, los nombramientos de los Consejeros Electorales del IFE y la coordinación con el Poder Ejecutivo. Dialogando, dice, siempre salimos a adelante. Sobre las labores de gestión y servicio para sus representados, Fernández Cabrera señala que se unió con otros dos diputados para establecer su casa de enlace, en donde atendieron a organizaciones de la sociedad civil, concretamente a Casas Hogar. “Conseguimos que les condonaran el pago del impuesto predial, que no les cobraran agua, que Bancos de Alimentos les abastecieran de insumos. Te das cuenta que por más que parezca que ayudas, eres tu quien más recibe. La gran experiencia fue un orfanatorio que está en Tlalpan, habitado por niñas discapacitadas de los seis meses a los 70 años de edad. Debo decir que tristemente los apoyos nunca los recibimos del Gobierno federal, sino de la iniciativa privada principalmente”. Adrián Fernández subraya que lo que él piensa y cree lo buscará en el PAN hasta que muera. Precisa que dejar de dar el debate es dejar que gane la incongruencia. “Tenemos que seguir dando testimonio y no sólo quienes venimos de generaciones pasadas, sino también los nuevos. No hay espacio para la comodidad desde la oposición, mucho menos desde el gobierno”.   Twitter: @LariosHector, @ExperienciaMex