Cine

Neruda: una visión distorsionada

MA
Por Maricarmen Rizo · 4 min de lectura
Neruda Por Mabel Salinas. A diferencia de otras películas biográficas que ambiciosamente buscan resumir buena parte de la vida de algún personaje relevante, el cineasta chileno Pablo Larraín ha optado por hacer filmes de corte histórico en torno a situaciones concretas, como “No” (sobre el plebiscito contra el gobierno de Augusto Pinochet) o acerca de episodios delimitados en la vida de sus protagonistas. Tal fue el caso de “Jackie” (en torno a la primera dama estadunidense durante y después del asesinato de John F. Kennedy) y esto mismo hizo en “Neruda”. Tal como lo indica el título, el filme tiene como figura central al poeta y político chileno Pablo Neruda (Luis Gnecco), también ganador del Nobel de Literatura, mientras se encuentra en un punto complejo en su vida. Lo seguimos casi a partir del momento en que el presidente Gabriel González Videla se vuelca en contra del Partido Comunista que le ayudó a alcanzar el poder, todo a causa de una orden directa de Estados Unidos, cuando el macartismo se hallaba en apogeo. En 1948, el mandatario promulgó la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, a través de la cual el conglomerado “rojo” se volvía ilegal. Este accionar político es lo que pone en movimiento la historia, la cual sigue a un Neruda que para evitar ser encarcelado o asesinado emprende la huida. Sin embargo, como se trataba del comunista más importante del país y una figura que se había manifestado públicamente contra el presidente, éste mandó a una numerosa fuerza policial a “cazarlo”. Es aquí donde entra en juego Gael García en el rol del inspector Óscar Peluchonneau, quien sigue los pasos del protagonista, a la vez que éste le deja pistas en forma de novelas que lo acercan al paradero del escritor y senador. Sin embargo, este filme con guiños policiacos —un homenaje al verdadero Neruda, quien disfrutaba del género— es el menos logrado de los trabajos históricos del realizador. Mientras que “No” es una envolvente cinta con toques de suspenso impecablemente ejecutados y “Jackie” retrata perfectamente el estrés postraumático en que vive su protagonista y hace sentir a la audiencia en sus zapatos, aquí nos encontramos con una película plana que se pierde entre sus exageraciones. De hecho, ha causado controversia entre los expertos en Neruda, pues le critican haberse excedido en las libertades creativas. El personaje al que interpreta Luis Gnecco es caricaturesco y una versión distorsionada del poeta real, al que pinta como altanero, necio y egocéntrico. Una cosa es humanizar a los personajes para no presentarlos como si fueran santos cuando no lo son, y otra es desvirtuarlos a tal grado que se alejan de su verdadero yo. A decir del historiador español Mario Amorós, la personalidad del literato fue tergiversada. Lo mismo ocurrió con Peluchonneau, pues aunque el personaje de García Bernal se basa en una persona real, tampoco es un retrato fidedigno, de acuerdo con su hijo. Además, la cinta es plana porque la premisa se extiende innecesariamente y después de transcurridos los primeros 40 minutos aún parece como si nada hubiera pasado. Asimismo, el intento por inyectarle “metarealidad” a la cinta —el inspector se descubre como un personaje secundario en la jugarreta planeada por el personaje central— cuando ya se perfila hacia el final, es un fallido coqueteo con el surrealismo. No obstante, está impecablemente filmada, con sus juegos de luces y colores, además de que cuenta con un diseño de producción destacable, en donde el vestuario, la utilería y los escenarios están al servicio de la historia. El cineasta también experimenta con la narración. Pese a que el poeta es el claro protagonista, los hechos son narrados a través de un omnisciente Peluchonneau que con sus pensamientos interviene en medio de otras escenas para realizar notas al margen. Otra de las decisiones de Larraín para dotar de un aire ficticio al filme es que mientras sus actores llevan a cabo una misma conversación, las tomas cambian y de un segundo a otro los sitúan en un escenario distinto, atrevimiento que rompe con las convenciones justamente para retratar a un hombre poco convencional. Lástima que el proyecto se aleja tanto de la versión real para darle rienda suelta a la imaginación creativa. estrellas cine   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca