Internacional

Mexicanos atacados en Egipto y nuestro presidente de Twitter

MA
Por Maricarmen Rizo · 4 min de lectura
Por Carlos J. Guízar. El 14 de septiembre Claudia Ruíz Massieu, Secretaria de Relaciones Exteriores de México, informó del ataque aéreo que sufrió el día anterior un grupo de turistas mexicanos en Egipto por parte de las fuerzas militares de aquel país ya que, a decir de las autoridades egipcias, fueron confundidos con terroristas fundamentalistas islámicos de la región de Wahat, cerca de la frontera con Libia, pues en estas zonas se encuentran grupos yihadistas y alguno integrantes del Estado Islámico (ISIS). En el ataque murieron más de una decena de personas de distintas nacionalidades, entre los que resaltan ocho mexicanos y, del mismo modo, seis fueron heridos durante la embestida militar. Para el 18 de septiembre estaban de vuelta en territorio nacional los mexicanos heridos en el ataque, quienes contaron con el apoyo de las autoridades de nuestro país. A pesar de que nuestro gobierno, por medio de la Cancillería, se hizo presente en El Cairo para acelerar los trámites, dar atención a las víctimas y también enviar tres notas diplomáticas -exigiendo “una investigación exhaustiva, transparente y a fondo que proporcione, sin dilación, una explicación objetiva, que esclarezca los hechos y que deslinde responsabilidad para sancionar a quien corresponda”- es necesario que hagamos una breve reflexión sobre el actuar del presidente Enrique Peña Nieto. Preocupa que ante una tragedia de tal magnitud y relevancia internacional el Jefe del Estado Mexicano, Enrique Peña Nieto, sea principalmente un presidente virtual que, ante cualquier suceso importante en nuestro país o el extranjero, se limita a tener una comunicación principalmente por redes sociales, como si éstas fueran el único elemento de vinculación con la ciudadanía y, peor aun, si tomamos en cuenta que en 2012 sólo habían alrededor de 10 millones de usuarios de Twitter en nuestro país. Resulta hasta ofensivo que el presidente considere que la muerte de ocho mexicanos en Egipto sólo valga unos cuantos tweets antes de tomar una posición en público. Por ello, no extrañaría que el propio gobierno egipcio no lo tome tan en serio, puesto que nuestro presidente parece más bien un holograma virtual, que una figura de autoridad capaz de exigir y garantizar la protección de los derechos humanos de nuestros connacionales en el exterior. Pero si Peña Nieto quisiera comunicarse sólo por redes sociales, a las y los mexicanos nos interesaría que no se limitara exclusivamente a contestarnos cosas tan triviales como sus calcetines deportivos en Twitter –con el “#calcetagate”- y que mejor nos diera respuestas a otros temas de relevancia nacional. Es una realidad que las redes sociales resultan elementos esenciales en una sociedad moderna y participativa en todo el mundo, y sirven como excelentes medios de difusión que han permitido cambios sustanciales en favor de la democracia o el empoderamiento de la ciudadanía, sin embargo, como mexicanos no nos podemos conformar con tener un presidente de Twitter porque ¿cómo aspirar a que los demás mandatarios lo tomen en serio si sus principales mensajes los expresa sólo a través de las redes sociales? Sí se utilizaron los medios diplomáticos correspondientes en este caso, sin embargo, en política también hay que estar conscientes que la forma influye lo mismo que el fondo y una declaración de un presidente que refleje contundencia, fuerza y liderazgo, en ocasiones, puede lograr más que una nota diplomática. Es cierto que cualquier red social ayuda a comunicarnos mejor y a dar a conocer nuestras ideas en todo el mundo, asimismo, los gobiernos deben hacer uso de esos medios para mantenerse en constante vinculación con la ciudadanía, aun así, cómo podemos esperar que el presidente Enrique Peña, el Jefe de Estado, tenga autoridad y proteja los derechos y las libertades de las y los mexicanos en territorio nacional y en el mundo si es sólo un presidente de Twitter quien, además, tampoco nos responde por ese medio dónde están los 43, qué pasó en Tlatlaya, de dónde salieron los recursos para la “Casa blanca” de la primera dama o por qué el país está estancado y en un letargo de opacidad, corrupción y autocomplacencia gubernamental.   Twitter: @carlosjguizar