Macron: opción por la unidad
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Marco Antonio Adame Castillo.
La contundente victoria de Emmanuel Macron en las recientes elecciones francesas fue inédita, sorprendente por donde se le vea y llena de significados. Triunfó la opción por la unidad de los galos y de Europa frente al agotamiento de un sistema político que por más de medio siglo le dio estabilidad a la V República. Ganó la unidad ante las amenazas extremistas de los eurofóbicos, que abanderaron propuestas nacionalistas y populistas en contra de los valores de la Unión Europea.
La figura de Macron surge repentinamente en el panorama político en medio de una serie de acontecimientos inimaginables hace poco más de un año y que, sin demerito de su propuesta, fueron claves para su arribo y explican su victoria. Por un lado, la caída de republicano Fillon, el candidato mejor posicionado al inicio de la campaña y defenestrado tras darse a conocer actos de corrupción en favor de su familia; por otro lado, la falta de una candidatura atractiva de la izquierda francesa, que no logró presentar una opción fuerte luego del desgaste del presidente Hollande. Finalmente, hubo una tendencia casi imparable de la ultraderechista Marine Le Pen, arropada internacionalmente por Trump y Putin, y promotora de un proteccionismo amenazante para la unidad europea.
En el plano europeo, el socialista-liberal Emmanuel Macron se convirtió en el símbolo de la unidad europea luego de las amenazas rupturistas de los populistas de ultraderecha, representados en Francia por Marine Le Pen, y previamente derrotados en España por Mariano Rajoy; en Austria por Alexander Van der Bellen y en Holanda por Mark Rutte. Su triunfo representa un dique a los populistas en espera del cerrojazo de Angela Merkel en las elecciones alemanas de septiembre próximo. Le Pen fue derrotada, sin embargo, no hay que echar las campanas al vuelo, ya que su propuesta obtuvo el 33.9 por ciento de los votos en unas elecciones con una abstención récord del 24.89 por ciento, la más elevada desde 1969.
El camino hacia la unidad europea es largo y requerirá de que Macron cumpla sus promesas de campaña y haga realidad los postulados de su mensaje de triunfo en la explanada de Louvre: “defenderé a Francia, sus intereses, su imagen […] defenderé a Europa, es nuestra civilización lo que está en juego, nuestra manera de ser libres […] haré todo lo posible para que dentro de cinco años no tengan ninguna razón para votar por el extremismo”. Y en esa ruta, habrá que estar atentos a las próximas elecciones legislativas de junio, en donde estará en juego la construcción de una mayoría de gobierno que apoye el cambio que Francia necesita.
Entre los múltiples significados y lecciones de la elección francesa se debe resaltar que el voto por Macron fue el voto por la unidad, tanto la de Europa, hoy amenazada, como la de la Francia. La comunidad internacional y particularmente los europeístas han saludado los resultados en los mejores términos.
En México, las interpretaciones y analogías no se hicieron esperar, muchas de ellas interesadas y oportunistas. Sin embargo, lo que parece importante es que advirtamos que la salida a la crisis política que padecemos y a la demanda de cambio que anhelamos, como sucedió en Francia, se debe construir en la unidad, en las instituciones y en la libertad. Nunca en los extremismos y el mesianismo de quienes, como López Obrador, levantan la bandera populista de la república amorosa, dividen al mundo en buenos y malos, y amenazan a quien los quiera escuchar al grito de conmigo o contra mí.
Marco Antonio Adame Castillo es Coordinador de la Comisión de Relaciones Internacionales e integrante de la Comisión Nacional Permanente del PAN. Twitter: @MarcoAdame