Los retos del cambio
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Marco Antonio Adame Castillo.
La nuestra, más que una época de cambios es un cambio de época, así lo sugiere una revisión de los últimos acontecimientos políticos y sociales que predominan en nuestro país luego de la alternancia del año 2000, del regreso del PRI a Los Pinos y de los reacomodos en las estructuras de poder, tanto en el gobierno como en las fuerzas políticas, en las instituciones autónomas y en las organizaciones de la sociedad civil. En sí, es la época de la transición a la democracia y de la instauración democrática que, lamentablemente, aún no acabamos de definir y de concretar en el país. Una época esperanzadora con graves riesgos de regresión autoritaria.
El cambio en las dirigencias de los principales partidos políticos, incluida la del Partido Acción Nacional, así como los eventuales ajustes en el gabinete presidencial, los nombramientos pendientes o próximos en instituciones tan relevantes como el Banco de México o la Suprema Corte de Justicia de la Nación, o la definición sobre los liderazgos de los grupos parlamentarios de la próxima Legislatura, entre otros, son acontecimientos que nos anuncian un tiempo de renovación que debería ser visto como una oportunidad para fortalecer las instituciones públicas, terminar de definir las nuevas reglas, definir una agenda común con visión de país y consolidar los procesos democráticos en un sistema político con evidentes signos de agotamiento.
Este torbellino de cambios ocurre en medio de un entorno político desalentador donde predomina la falta de credibilidad y confianza en las instituciones y las autoridades, así como un ambiente social de crispación ante la corrupción, la impunidad y la incertidumbre frente a una economía pasmada que no crece lo suficiente y que se agrava por las presiones monetarias internacionales y las decisiones erróneas del gobierno. Esto ha generado una sensación preocupante y de frustración en amplias capas de la población por la falta de resultados, que se refleja en el desprecio de la democracia.
Por ello, es indispensable y urgente distinguir los referentes éticos y políticos de cada protagonista de esta historia, identificar la agenda de compromisos y a los responsables de sacarla adelante. Se hace necesario trascender la anécdota o el episodio coyuntural, generalmente vistoso y estridente, para tener claro en qué contribuye cada actor relevante al interior de cada partido y en los acuerdos entre las distintas fuerzas para consolidar la vía democrática, sobre todo ante las amenazas del populismo y del autoritarismo que, por hartazgo, toca a la puerta y hace ver a sus personeros como salvadores y portadores de “buenas nuevas”, de soluciones fáciles e inmediatas para llegar al “paraíso terrenal”.
Tengo plena confianza que en el PAN la renovación de su dirigencia será un punto de partida y de impulso en favor de la agenda del bien común. Me alegra saber que por encima de las diferencias de visión y ánimo expresadas durante la reciente contienda, en unidad, Acción Nacional contará con lo mejor de su militancia, hombres y mujeres de bien, para fortalecer al Partido y estar a punto ante los temas que demanda la sociedad, especialmente en defensa de su economía y en la lucha contra la corrupción e injusticia que tanto agravia; también en favor de una educación de calidad auténticamente liberadora del potencial humano de nuestros niños y jóvenes.
Son muchos los retos del cambio, pero uno es inevitable, inexorable, a saber, consolidar la democracia como sistema de vida y convivencia, contribuir a la definición de un nuevo sistema político con base en los principios humanistas y el compromiso irrenunciable con la defensa de las libertades y los derechos fundamentales, y con esto, alejar los nubarrones del populismo y el autoritarismo que anticipan el riesgo de una regresión política, por principio, inaceptable.
Marco Antonio Adame Castillo es Secretario de Acción de Gobierno del CEN del PAN. Twitter: @MarcoAdame