Opinión

Los principios panistas no se “actualizan”

SE
Por Sergio Rodriguez
Por Salvador I. Reding Vidaña. Los grandes principios de valor humano que se identifican con una conciencia natural, intrínsecamente ligada, innata a la mente humana, no se pueden ni actualizar ni flexibilizar. Y la doctrina humanista de Acción Nacional, más aún, la propia razón de ser de este partido, no son otra cosa que esos valores que la humanidad ha defendido a través de la historia, cuando se piensa con recta conciencia. La dignidad de la persona humana, con todos sus derechos y responsabilidades, fundamentalmente el derecho a la vida, la acción particular del individuo, de la familia, de sus núcleos de convivencia, en búsqueda del bien común, son intransigibles. La familia como célula de la sociedad, emanada del matrimonio natural entre hombre y mujer, no es negociable. Hay una enorme presión en el mundo, no solamente en México, para flexibilizar los principios humanistas, para que las personas de recta conciencia cedan un poco y luego otro poco, para dar cabida a lo inaceptable. Ninguna persona íntegra puede ceder ante esa presión. No se puede ceder a favor de la cultura de la muerte: que se facilite legalmente el infanticidio por aborto, por ejemplo. No hay excusas ni excepciones. La vida humana no es negociable, ni antes de nacer ni al final de la vida, por la eutanasia. Tampoco puede un militante de Acción Nacional, sobre todo un dirigente, pero más que nada un legislador, aceptar “concesiones” en contra de la familia y del matrimonio naturales. Ni en las leyes ni en políticas de gobierno. En Acción Nacional no caben ni las falsas “nuevas” formas de familia, ni el matrimonio que no sea entre una mujer y un hombre. Aceptar el llamado matrimonio “igualitario” es ir en contra del propio concepto pluricultural varias veces milenario de matrimonio. Quien, por falta de recta conciencia, de lealtad, madurez, integridad o deformación doctrinal, pretenda cambiar los principios de doctrina debe revisar su anti-panismo. Acción Nacional tomó sus principios de la doctrina dos veces milenaria del cristianismo y del judaísmo. Y estos principios judeo-cristianos son compartidos por muchas otras culturas. Los principios no se negocian, no se actualizan, no se flexibilizan, ni por conveniencia política ni por presión de corrientes como la ideología de género. Quienes sugieran, pidan, soliciten a Acción Nacional que debilite su doctrina, tienen dos caminos: volver (o comenzar) a estudiar y aceptar la doctrina, o buscar otro partido con laxa conciencia. El panista verdadero vive y actúa con “Levantada convicción, de Justicia y de Verdad”. La Verdad nunca deja de serlo ni la mentira se convierte en Verdad. Así es el PAN.
SE
Sergio Rodriguez

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.