Logramos una reingeniería mayor en el PAN
Por Maricarmen Rizo.
Desde su oficina, en donde ha despachado los últimos cinco años, el Presidente Nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, hizo un recuento de su gestión; inició por la reingeniería que realizó desde que asumió la Dirigencia hasta sus últimos momentos al final de su mandato.
En entrevista con La Nación destacó la reforma a los estatutos del Partido, el saneamiento de las finanzas azules, el Pacto por México y las elecciones electorales que durante su administración se desarrollaron en el país. Presentamos a continuación esta interesante entrevista:
La Nación (LN): Presidente, ¿cómo recibió al Partido y cómo lo entregará?
Gustavo Madero Muñoz (GMM): Cuando lo recibí estábamos en el Gobierno federal, en la fase final del periodo de Felipe Calderón como Presidente de la República, casi a 11 años de haber ganado la presidencia con Vicente Fox. Fue un momento donde el Partido estaba debilitado internamente porque todos sus activos, su capital, se habían trasferido al Gobierno federal, a los gobiernos estatales para poder apuntalarlos, en los gabinetes, en las secretarías y en las dependencias estaban gran parte de los panistas.
El Partido en ese momento quedó un poco desprotegido de manera casi natural, se le transfirió más recursos humanos del Partido al gobierno y en ese sentido se fue quedando un poco desprovisto de planeación estratégica, de capacitación y fortalecimiento de su militancia; su mismo proyecto doctrinario giró más en función del Gobierno federal que en la propia propuesta del Partido como tal.
En Guerrero, por ejemplo, todo el tiempo que fuimos Gobierno federal no hubo Comité Directivo Estatal, ahí no tuvimos Consejo Estatal, quiere decir que no hubo quien le diera atención, la importancia de fortalecer al Partido en sus estructuras, a sus Comités Directivos Locales. Fue muy difícil estabilizar una nave que venía volando muy alto y venía perdiendo altura, pero la logramos estabilizar para darle curso, rumbo, fortaleza, así es como veo este periodo. Nos metimos a las tripas del Partido para organizarlo, reconfigurarlo; una reingeniería mayor es lo que tuvimos que hacer.
Durante este periodo de cinco años cambiamos los estatutos, depuramos el padrón porque estaba inflado, pues cuando Vicente Fox gana la Presidencia éramos 400 mil panistas y 12 años después éramos como 1 millón 800 mil, y había un mandato de la Asamblea Nacional para que se depurara el padrón, pero nadie le había entrado a este tema; vi una oportunidad después del resultado electoral de 2012 e hicimos el famoso refrendo, entonces de ese casi millón 800 se redujo a 400 mil panistas, es impresionante que en la vida diaria nunca se extrañó ese volumen de personas que se dieron de baja y no hubo una percepción de debilitamiento o achicamiento de nuestra militancia.
Básicamente lo veo así: el PAN ganó la Presidencia de la República en el 2000, generamos muy buenos gobiernos con Vicente Fox y con Felipe Calderón, sin embargo, hubo desgaste al mismo tiempo como partido político frente a los ciudadanos y nos castigaron; nos señalaron que no estábamos actuando de acuerdo a lo que ellos esperaban, a las expectativas que habían esperado.
Este tema lo tomamos como una realidad y creamos una Comisión de Evaluación y Mejora de nuestro Partido, de nuestros gobiernos, y se dio una serie de recomendaciones muy puntuales, la mayoría de las cuales se llevó precisamente con la reforma estatutaria que se enfocaron con la forma de afiliar, de elegir a nuestros candidatos, a nuestros dirigentes, pero también con cómo resolver los conflictos internos.
Cuando entré había casi 10 mil juicios porque los estatutos y la vida interna del Partido no estaba bien resuelta y con la reforma estatutaria se resolvió de manera eficaz este tema. Hoy, el PAN ya no resuelve los problemas internos en los tribunales, los resolvemos en las instancias que hemos creado con mucha transparencia y eficacia.
LN: Al asumir Usted la Presidencia, el Partido se encontraba en una situación financiera complicada, ¿cuál es el estado actual en esta materia?
GMM: Cuando llegué el Partido tenía una deuda que venía arrastrando de las campañas electorales anteriores, la deuda con los bancos era superior a los 330 millones de pesos, para un partido que tiene un presupuesto de 700 millones de pesos al año era un impacto fuerte.
Se hizo una estrategia para sanear las finanzas y pagamos completamente esas deudas, por lo que entramos con fortaleza financiera al 2015 donde hubo tantas elecciones concurrentes y pudimos avanzar de una manera muy adecuada para fortalecer, no sólo al Comité Ejecutivo Nacional sino a los comités estatales.
Hoy estamos sanos y gran parte del esfuerzo se ha ido en inversión, en infraestructura, en tecnología, casi todos los Comités del PAN son propios y están muy bien en sus instalaciones, quiero reconocerles a todos porque fue un esfuerzo conjunto.
LN: El Pacto por México fue una de las decisiones más trascendentes de su administración, ¿qué nos puede comentar al respecto?
GMM: Antes del Pacto por México y esto se lo debemos mucho al maestro Juan Molinar Horcasitas, que en paz descanse, nos pusimos a trabajar en un posicionamiento frente al nuevo gobierno. Era julio de 2012 y para el 16, o sea una semana después, el CEN había hecho un posicionamiento crucial donde emplazábamos al nuevo gobierno y le decíamos que no estábamos de acuerdo en la forma cómo había ganado la elección, pues considerábamos que hubo actuaciones indebidas y financiamiento excesivo.
Sin embargo, el Tribunal ratificó que el Presidente de la República era Enrique Peña Nieto. Aun cuando criticamos y cuestionamos la forma en que obtuvo ese reconocimiento, asumimos una responsabilidad y lo emplazamos a construir una agenda de cambios, de transformaciones, de reformas que permitieran a este país avanzar; ahí está la primer semilla de lo que después en conjunto con varias disposiciones del PRD y del propio Gobierno federal se hizo con este Pacto por México.
Es importantes reconocer que ni el Pacto, ni el contenido provinieron del Gobierno federal ni del equipo de Peña, vinieron precisamente a partir de la iniciativa del PAN y PRD de emplazar al gobierno para tener una negociación incluyente, de visión de fondo para resolver los problemas del país.
Quedó un documento para la historia, en donde está muy clara la agenda de cambios que el país necesita, en algunos pudimos avanzar en otros no. El PAN se siente y yo me siento muy orgulloso de haber hecho lo posible para que sucediera, fuimos muy criticados, de colaboracionistas, de que le entregamos todo a Peña Nieto y que se iba colgar las medallas, pero la verdad es que es un tema de responsabilidad. Para responderme si estaba actuando bien o mal recurrí a preguntarme: ¿para qué estoy en la política?, pues para que las cosas cambien en México, para que se solucionen los problemas de nuestro país, entonces dije esta es una oportunidad histórica e irrepetible, el alineamiento de voluntades y condiciones para concretar un acuerdo entre los diferentes, entre las tres principales fuerzas del país. Para mí fue una apuesta muy arriesgada, creo que lo aprobado en el Pacto, salvo la reforma fiscal y lo que aprobó el Congreso en el siguiente año, son reformas extraordinariamente positivas que la gente todavía no logra percibir el impacto de lo realizado, pero poco a poco comenzará a dar frutos.
LN: Fueron varios los procesos electorales que se llevaron a cabo durante su Presidencia, ¿qué análisis hace de ellos?
GMM: En 2012 estábamos en el gobierno, eso tenía gran influencia en el proceso electoral, pues la gente veía al PAN como veía a su gobierno, entonces el gobierno era la cara del PAN, el PAN como tal no existía, era lo que para el ciudadano común y corriente significaba el Partido Acción Nacional; en ese sentido, nos influía de una manera determinante y también nos daba la posibilidad de impulsar algunos candidatos, tenía un peso muy relevante.
Nos faltó el mensaje de generar mayor esperanza y confianza en los ciudadanos, que se podía seguir consolidando y avanzando en el gobierno. La campaña de Josefina Vázquez Mota optó por centrarse en el lema “Josefina Diferente”, sin embargo, nunca se logró darle un atributo a esa diferencia.
En 2012 se dio un resultado acumulado donde en estados como Jalisco y Morelos perdimos de manera estrepitosa y nos fuimos al tercer lugar; sí hubo un impacto de gran costo en estas zonas, en donde el PAN había hecho su fortaleza y que no tenía ya el refrendo de los ciudadanos.
Las elecciones en aquellos momentos estaban con los viejos estatutos, había muchas designaciones y conflictos, quedaba lastimada mucha de la militancia; todo esto nos afectó de una manera grave y tuvimos este resultado, sin embargo, en las elecciones de 2013 empezamos a recuperar otra vez al PAN.
En estos cinco años, el PAN tuvo uno de los avances más fuertes: el crecimiento en lo local. Acción Nacional hoy gobierna no sólo más municipios sino mucha más población, ahí es donde venimos creciendo, igual que en los diputados locales.
El PAN hoy tiene la mayor presencia que ha tenido en su historia. Han habido cambios muy importantes como el tema de género, tenemos el mayor número de mujeres en la historia de nuestro Partido; el 44 por ciento de las 108 curules serán para mujeres, casi el 50 por ciento que estamos buscando, insistiremos que esto avance también en el Poder Ejecutivo y Judicial.
LN: En estos cinco años al frente del PAN, a nivel personal ¿qué logro lo hizo sentir mejor y que tema considera Usted quedó en el tintero?
GMM: Lo que más me ha gustado es el Pacto por México. Ese ejercicio de lograr acuerdos con otras fuerzas políticas para mí es el signo de los tiempos, está muy estigmatizado en México que los partidos distintos se pongan de acuerdo, las alianzas se satanizan como si fuera algo malo.
Es el signo de la colaboración para construir proyectos comunes, de poner aún lado tus visiones más particulares y tratar de construir un proyecto más grande, más ambicioso; para mí es muy satisfactorio y siempre lo he tratado de reivindicar no sólo en el Pacto que es la expresión tal vez más poderosa de esa idea. Soy aliancista, soy alguien que reconoce que necesitamos sentarnos con todas las fuerzas políticas para encontrar soluciones.
Lo que más lamento es que nuestro Partido no haya podido, hasta ahora, consolidar una hegemonía ideológica en los mexicanos, una forma de pensar en donde la democracia, el humanismo, la modernidad y el tema de promover las libertades y los derechos sea general en todo el país, y lo defendamos cotidiana y arduamente todos los ciudadanos, ese es uno de los retos del PAN.
No sólo debemos ganar elecciones sino formar ciudadanía, que sea corresponsable de la cosa pública; siento que en este momento el PAN ha fallado en generar esa parte de pedagogía, de ir formando conciencia social, conciencia crítica, conciencia de participación, de ser aliado de los ciudadanos para ser observatorio y contrapeso del poder público.
En este momento, el ciudadano está muy desencantado de la política, de los partidos y eso es una de las mayores derrotas que siento en carne propia; eso lo tenemos que cambiar, lo tenemos que resolver porque estoy seguro de que la solución es una sociedad que se haga cargo de sus gobiernos, de sus decisiones y que participe.
Los movimientos de “anula tu voto”, “no vayas a votar, todos los partidos son lo mismo” son veneno, matan el germen que todos los ciudadanos tenemos de querer participar y hacer algo por los demás; es una de las grandes tristezas y frustraciones que tengo como político y como Presidente del Partido, que no hemos logrado convencer y vencer en esta materia.
LN: A unos días del término de su gestión, ¿cómo se siente?
GMM: Muy liberado, muy contento, con mucha conciencia de que se cierra un ciclo y se abren otros queriendo hacerlo de la mejor manera; agradeciendo y reconociendo a todas las personas que han colaborado para los resultados que hemos tenido y con mucha esperanza.
Soy muy esperanzador, tengo plena confianza de que el cambio va a ser para bien, que todo cambio es una oportunidad de mejorar. Fue muy afortunado y muy sabio el PAN en la reforma de estatutos, el haber anticipado que después de una elección se renovara la Dirigencia porque esto permite canalizar de la mejor manera los resultados de las elecciones, las lecciones de las elecciones, los reclamos de las elecciones.
Una duda con la que me iba quedar es que bajo nuestra administración se cambiaron los estatutos, para que por primera vez en 75 años la militancia eligiera a la Dirigencia, y me dio mucho gusto ver que el Partido Popular español aprobó por primera vez en su historia la elección directa de sus dirigentes por el voto de sus militantes, eso me tranquilizó, quiere decir que vamos en la dirección correcta o que por lo menos otros piensan que por ahí hay que caminar.