Opinión

Leyendas negras y el panismo: la guerra de las mentes

MA
Por Maricarmen Rizo
opinion Por Salvador I. Reding Vidaña. Un historiador estadunidense, Philip Powell, gran conocedor de la historia del mundo hispánico, escribió un libro titulado La leyenda Negra. Un invento Contra España. En él narra cómo España, desde la Reconquista de Granada en 1492 hasta 1714, concluida la guerra de Sucesión, el Imperio español venció en combate a todos sus enemigos, sufriendo sólo algunas derrotas. Sin embargo, perdieron completamente una guerra muy importante, “la guerra de las mentes”. En una presentación de este libro nos expone un comentarista sobre La Leyenda Negra de Powell, que la misma nació a partir de la década de 1560, y cómo surgió esa campaña en el mismo siglo XVI y cómo se extendió por el mundo y perdura hasta hoy. El comentarista afirma: “El español es el único pueblo del mundo que ha asumido las mentiras, las exageraciones y los insultos que sus enemigos han dicho sobre él. El primer paso para liberarnos de este peso es conocer la verdad”. Agrega también que el autor, dirigiéndose a su propia patria, dice que “desde el final de la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos son víctimas del mismo mecanismo propagandístico”. Sin duda que es verdad, pues los golpes propagandísticos contra Estados Unidos han sido y son más que efectivos, tal parece que siempre quedan mal, o al menos salen medio o poco bien librados. ¿A qué viene a cuento esto? A que los ataques propagandísticos del adversario serán tan efectivos como baja o mala sea la defensa del injuriado. Ante una batalla mediática, ya no digamos histórica, la defensa debe superar al ataque. ¿Muy difícil? Sí, lo es, pero necesario. Hay que ser más hábiles que el detractor. En esta situación se encuentran el panismo y los gobiernos emanados del PAN. Particular es el caso del ex presidente Vicente Fox, que con grandes problemas heredados y grandes presiones de quienes perdieron el poder de 70 años, y de una izquierda vociferante, hizo una buena administración del país. Sin embargo, la imagen que muchos tienen de él y de su gobierno es nefasta. Fue, dicen, un presidente “tonto” y además no hizo “nada”. La administración foxista (y el Partido) no supo “cacarear el huevo” durante la mayor parte del sexenio. Los logros gubernamentales pasaron desapercibidos ante una muy negra campaña anti-Fox y anti-PAN, que no tuvieron la respuesta que pudo darse. A fines del sexenio, el Gobierno federal gastó enormes cantidades de dinero para buscar una imagen que nunca supieron hacer y que finalmente perdieron. En una nueva etapa, tras otros seis años de buenos logros calderonistas y muchos más a nivel de gobiernos estatales y municipales, así como de los grupos legislativos panistas, la imagen del Partido ha sido muy golpeada por nuevas leyendas negras. ¿Hay fracasos, hechos bochornosos y de corrupción? Sí, también, pero maximizados por el adversario. ¿Graves problemas dentro del Partido? Sí, lo mismo. Felipe Calderón hizo algunas promesas de campaña que no logró cumplir, con orígenes fuera de su control, como lo es el precio del petróleo o el del empleo, ya que la gran crisis financiera de Estados Unidos, nuestro enorme socio comercial, nos arrastró en su caída. Asimismo, las crisis sufridas por otras naciones desarrolladas tuvieron efectos de cascada sobre México y otras naciones, pero en diverso grado. El gobierno de Calderón sufrió lo mismo que Fox, casi nula capacidad de demostrar el buen gobierno y millones de pesos gastados en propaganda al final sin resultados de convencimiento. La leyenda negra sobre un supuesto fraude electoral en julio de 2006 fue más que exitosa. Teniendo elementos para contrarrestarla, la batalla mediática se hizo pobremente. Digamos que la verdad fue ocultada por una campaña abrumadora de mentiras, verdades a medias y una gran manipulación emocional ciudadana. Podemos aceptar que las administraciones y labores legislativas panistas han tenido errores y omisiones, a veces graves, pero que no reflejan un real saldo negativo para el país, sino al contrario. ¿Quién lo sabe? Muy poca gente. ¿Por qué? Por no haber sabido darlo a conocer. Pero también es cierto que mucho del desprestigio de las administraciones panistas, federales, legislativas, estatales y municipales, es producto de calumnias y difamaciones de otros partidos y de grupos que comparten su lucha por el poder. Leyendas negras exitosas. Un gran problema, la autocrítica, que ha llegado a ser en algunos un verdadero desprecio por lo propio, y en lugar de valorar los propios logros, ha contribuido a deformar la imagen pública del PAN: más leyendas negras exitosas. Esto debe corregirse con autodisciplina y si se quiere con deseo de triunfo. Deben conocerse las verdades de éxito y dejar la autodenigración. Esto pasa con los problemas del oportunismo interno y los dirigentes panistas que han llevado mucho de la vida partidaria fuera de los principios de doctrina. Los militantes fieles lo reclaman, pero la exageración sobre un partido que dicen está perdido y en proceso de autodestrucción son exagerados. Y se ignoran los grandes esfuerzos de muchos militantes para volverlo a la senda debida. México está ante las elecciones locales de 2016 y en camino ya al 2018, y el PAN tiene mucho que hacer para dignificar su golpeada imagen, si desea ganar esas elecciones. Hay ahora leyendas negras que se desdibujan solas: es irónico que los beneficios del gobierno de Calderón se vengan reconociendo por los errores de Enrique Peña Nieto y no por buena propaganda de Acción Nacional. Para que el PAN sobrepase las leyendas negras en su contra hay mucho, mucho que hacer, pero puede y debe hacerlo. En ello le va casi la vida, no puede perder “la guerra de las mentes”. Salvador I. Reding V. es Coordinador del Consejo de Plumas Azules.
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.