Legalidad, legitimidad y gobernabilidad
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Jorge Camacho Peñaloza.
En los últimos años, Guerrero ha acumulado problemas de todo tipo: agrarios, religiosos, de pobreza, políticos, sindicales, delincuencia, violencia, recursos públicos insuficientes, malos gobiernos y corrupción, entre otros. Dichos escollos han colocado a amplios sectores de la población en una situación de reclamo crónico y al gobierno, por ende, en un permanente cuestionamiento de su legitimidad.
Esta realidad, histórica, añeja, estructural y compleja, está presente en todas las regiones, se ha convertido en cotidianidad de los guerrerenses, en la normalidad de la vida diaria de la entidad, que pareciera un volcán en constante ebullición. Es tan normal que muchos actores de los sectores sociales, políticos y económicos, hasta la fomentan, mientras que para otros simplemente es normal o no tiene remedio.
Sin embargo, el reclamo crónico y el cuestionamiento cotidiano a la legitimidad del gobierno, por su incapacidad para dar respuesta a toda la problemática de la sociedad y al existir muchos sectores dentro del mismo que no hacen gran cosa por generar legitimidad gubernamental atendiendo eficientemente los problemas, se produce otro problema igual o más grave: la pérdida de la gobernabilidad, que es el grado de conexión entre gobernantes y gobernados.
Las necesidades no cubiertas de la población, la incapacidad y limitantes de los gobiernos para resolverlas, generan ingobernabilidad al afectar la conexión entre sociedad y gobierno, disminuyendo la capacidad de control y de obediencia a las leyes por parte del gobierno y el consentimiento de la sociedad para que gobierne el grupo en el poder, cayendo así su legitimidad.
Por otro lado, de suyo, sin duda, la legalidad no es suficiente para sostenerse en el poder y la función pública, aunque muchos políticos y gobernantes todavía tienen en sus mentes la vetusta visión de que el poder se sostiene sólo con la ley, y que ésta debe aplicarse. Aun así, a estos mismos gobernantes, paradójicamente, se les olvida aplicar la ley, adicionando así otro grave problema que también se pierde en el bosque de la problemática “cotidiana y normal” de Guerrero, que es el de la perdida de la vigencia de la ley, el cual impacta en el grado de gobernabilidad estatal.
La situación política y social en el estado es delicada, pues la inseguridad, la delincuencia, las necesidades sociales y la pobreza, crecen cada vez más en el Estado, no se resuelven los problemas y se opta por salir de la legalidad, como con las policías comunitarias, la propia delincuencia y los servidores públicos que son cooptados por el crimen organizado o que incumplen la ley cuando caen en la corrupción, negligencia u omisión.
Ante esta situación, se requiere un cambio en la visión de esta “normalidad”. No debe seguirse pensando que toda la compleja problemática del estado, de este volcán en ebullición, es normal y revalorar la urgente necesidad de rescatar la legalidad, de producir legitimidad y gobernabilidad.
Jorge Camacho Peñaloza fue candidato al gobierno de Guerrero en 2015. Twitter: @Camacho_Jorge