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Las Sufragistas: recuento de la lucha por la igualdad

MA
Por Maricarmen Rizo · 4 min de lectura
Sufragistas Por Mabel Salinas. El 17 de octubre de 1953 se publicó por vez primera en el Diario Oficial de la Federación el decreto de que las mujeres mexicanas podían ir a las urnas a ejercer su derecho de elección. Los antecedentes para que se llegara a semejante día no fueron inmediatos, ni sencillos ni tampoco exclusivos del suelo azteca. El “tras bambalinas” de esa lucha comenzó mucho tiempo antes y sólo un fragmento del caleidoscopio que lo constituye se relata en “Las Sufragistas” (Suffragette). A través de una combinación de personajes reales y ficticios, la directora Sarah Gavron lleva a la vida el guión de Abi Morgan (“La Dama de Hierro”) para mostrar con una cámara danzarina los métodos de operación del movimiento de mujeres que pugnaban por la mejora de condiciones y el derecho al voto femenino en Inglaterra, entre 1911 y 1913. Toma como punto de partida a la ficticia Maud Watts (Carey Muligan), una joven que desde niña conoce las precariedades, el abuso físico y sexual, así como los padecimientos de trabajar en una lavandería. La suya es una carrera corta porque las condiciones laborales afectan la salud a edad temprana. Las jornadas son largas, rudas y la paga miserable. Ahora Maud es una madre de familia de 24 años. Sabe ser sumisa y aparentemente está conforme con la vida que le tocó vivir: ser mujer en los albores del siglo XX. Sin embargo, cuando comienza a acercarse a una sufragista, Violet Miller (Anne-Marie Duff), escucha verdades que poco a poco la seducen y, pese a decir que no es una sufragista, ya no tiene escapatoria y se convierte en una. Maud también quiere hacerse oír ante un gobierno que presume estar dispuesto a modificar la ley. La película se basa en distintos tipos de mujeres encausadas por un mismo sueño de igualdad. Muestra el proceder clandestino del movimiento, los violentos contraataques de una policía que no lucha en las mismas condiciones ni medios. Deja ver la malaventura de la prisión (más denigrante que la vida al aire libre) y las medidas extremas que este grupo de señoras toma para hacerse escuchar en una sociedad donde la prensa cooptada mal informaba a la población. Carey Mulligan evoluciona de ser una joven Maud, con una venda en los ojos, a una mujer hambrienta de justicia, determinada, a la vez delicada y fuerte, y que tiene un par de escenas que rompen el corazón por la pureza de su dramatismo. Anne-Marie Duff, en cambio, es la encarnación de la rebeldía, pese a lucir moretones en el rostro como si fueran el maquillaje del día. A ellas las acompaña Helena Bonham Carter como Edith Ellyn (personaje inspirado en Edith Garrud y Edith New), una mujer transformada en la fiereza del movimiento. Educada y casada, en el filme es retratada como un peligro por su astucia e inteligencia. Y, finalmente, aunque sólo tiene un breve cameo en la película, Meryl Streep también aparece en el rol de Emmeline Pankhurst, la bandera del movimiento y fugitiva de la ley (aunque claro que decepciona su poco tiempo a cuadro). La cinta “Las Sufragistas” poco a poco encamina hacia un sacrificio que dio la vuelta al mundo, generó notoriedad a la causa y gracias a la cual los derechos de las mujeres se reconocieron en 1928 en Inglaterra y 25 años después en México. Si bien la película no es estrictamente histórica y cuenta con escenas forzadas para reforzar su discurso, captura el idealismo y el espíritu de las mujeres que lucharon porque en nuestro presente las niñas nacidas no estén prácticamente condenadas a una vida de esclavitud. Sufragistas   Mabel Salinas es Directora Editorial de enlaButaca.com y colaboradora de Cine Premiere. @mabsalinas @EnLaButaca