Las palabras marcan, pero el ejemplo arrastra
MA
Por Maricarmen Rizo
Por Blanca Pérez Álvarez.
Hablar de “Blanquita” Magrassi de Álvarez, como la mayoría de las personas la conocían, es recordar a una mujer sumamente completa, muy inteligente, perseverante, incansable luchadora por alcanzar sus ideales y convicciones, apasionada de la enseñanza, por el servicio comunitario y la protección hacia los más necesitados.
En mí sólo quedan grabados testimonios de vida que nunca olvidaré. Mi abuela fue una mujer fuerte, estricta y siempre con un deseo insaciable de superación, pues siempre, sin importar su edad, estaba estudiando.
Fue una esposa en toda la extensión de la palabra, pues siempre apoyó en todo a mi abuelo, Luis H. Álvarez. Compartieron sueños, luchas políticas, triunfos, fracasos, alegrías, tristezas, vida familiar, hijos, nietos, bisnietos, negocios, buenos y malos momentos, pero SIEMPRE JUNTOS.
Para mí son también un ejemplo insuperable de matrimonio, no solamente porque duraron 70 años de casados, sino por como transcurrió ese tiempo de vida juntos, siempre respetándose, apapachándose, UNIDOS. Nunca vi en toda mi vida una sola discusión entre ellos, JAMAS. ¡Es admirable y una bendición constatar que el verdadero AMOR sin límites ni condiciones existe!
Como abuela fue muy divertida, pues aplicaba sus conocimientos de enseñanza en todo momento y sabíamos que siempre contaríamos con ella.
Como Doctora en Psicología era la mejor, pues gracias a su trabajo y esfuerzo la vida de diversos niños se transformó, ya que les brindó las herramientas necesarias para descubrir que cada niño tiene la capacidad de superar cualquier obstáculo si se lo propone. Con amor y límites todo tenía un arreglo, solía decir.
Como mujer, mi abuela era hermosa, guapísima, elegante y con un porte como pocas mujeres, además de ser muy culta y tenaz. Ella siempre decía: “Las palabras marcan, pero el ejemplo ARRASTRA.
El ejemplo que nos deja es su trayectoria y el legado su amor, sabiduría, enseñanzas, lucha por el bienestar común, por la educación, por tener un lugar digno en la política, por lograr dejar huella en esta vida como MUJER.
Amiga, Maestra, Esposa, Madre, Abuela, Bisabuela, Tía y un ser humano extraordinario, sin duda, será IMPOSIBLE de olvidar, mucho menos superar.
Lo único que le faltó enseñarnos es cómo vivir sin ella. ¡Te amaremos siempre Tita!
Blanca Pérez Álvarez es nieta de Blanca Magrassi Scagno.