Las mujeres en la política, sus inicios
MA
Por Maricarmen Rizo
Por María Elena Álvarez de Vicencio.
Hace más de setenta años, las mujeres creían cumplir con su deber si se mantenían al margen de cualquier acontecimiento público; afirmaban que sus obligaciones eran exclusivamente las tareas del hogar, la atención del esposo y la procreación y educación de los hijos.
Además, en esa época, la política, en amplios campos de la sociedad, no se consideraba como un espacio digno y seguro en el cual las mujeres debieran incursionar. Los políticos del partido oficial separaban tajantemente su vida pública de la vida privada.
Acción Nacional, en su Asamblea Constitutiva, contó con la participación activa de 11 mujeres, entre las que estaban la madre y la esposa del fundador: doña Conchita Morin vda. De Gómez y doña Lidia Torres. En la ceremonia de la fundación, Amelia Sodi de Sordo Noriega, en nombre del Comité Organizador, ofreció el Partido a las mujeres mexicanas y les dio la bienvenida a las primeras panistas con estas palabras: “Es una satisfacción muy grande para mí, ofrecer el Partido a las mujeres mexicanas, nuestra casa es chica; no queremos confinarnos a ella; queremos ir a las calles, a las plazas, al ancho campo mexicano. Queremos ir a todas las casas de México.”
En el discurso de la Reunión de Navidad de 1941, el fundador Manuel Gómez Morin dijo: “Si nosotros los hombres las hemos invitado aquí, ello está gritando que no creemos que la política sea esa cosa sucia que es menester echar fuera del hogar y ocultar a la mirada de las mujeres. Estamos proclamando que la política, y solo así la entendemos, es empresa personal y colectiva de salvación”. Ese mismo año, Carlos Septién García escribió en la revista La Nación: “Acción Nacional no solo no olvida a las mujeres, sino que las llama urgentemente para que se entreguen a la obra de reconstrucción de la Patria”.
En 1942 varias mujeres escribían en La Nación. Algunos de los títulos fueron: “La Mujer en la defensa Continental”; “La Mujer en el conflicto actual”; “Feminismo o Feminidad”, entre otros. Posteriormente, se creó una sección especial en la revista para darle voz a las opiniones de las mujeres.
En diciembre de 1946 se reformó el Artículo 115 de la Constitución con la siguiente adición: En las elecciones municipales participarán las mujeres en igualdad de condiciones que los varones, con el derecho de votar y ser votadas.
Luisa Isabel Salas fue nombrada Presidenta de la Sección Femenina Nacional y logró establecer Comisiones en la mayoría de los estados. La Comisión Permanente del Consejo Nacional del Partido incluyó a tres mujeres como consejeras.
La XII Convención Nacional de 1955 fue la primera ocasión en que las mujeres acudían gozando ya de todos sus derechos y fue también la primera vez que el Partido discutía, como después lo haría repetidamente, si debía seguir participando con candidatos en las elecciones, ya que todo estaba de tal manera amañado y controlado, que no se veía posibilidad de romper el monopolio del partido oficial. La Convención votó por la participación y las mujeres empezaron a considerar su intervención como candidatas.
Con la candidatura presidencial de Luis H. Álvarez, por primera vez la esposa del candidato, Blanca Magrassi, lo acompañó en las actividades públicas de la campaña. No obstante que las mujeres ya habían obtenido el reconocimiento pleno a su ciudadanía, eran pocas las que, en general, se interesaban por participar en política. El trabajo de las panistas se dirigió a lograr convencerlas de que no se podía pasar del voto inexistente al voto respetado; había que pasar del voto robado al voto auténtico y reconocido.
Fue así como empezó una participación más plena de las mujeres en la política. Su actividad dio gran impulso a las campañas y al crecimiento del Partido. Vendrían tiempos mejores.
María Elena Álvarez de Vicencio es Directora del Centro de Estudios para la Mujer Blanca Magrassi y Consejera Nacional del PAN.