Opinión

Las cosas malas que sí cuentan

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Por Maricarmen Rizo
nota al pie f doval Por Fernando Rodríguez Doval. Durante décadas existió en nuestro país una especie de creencia colectiva, profundamente arraigada en la opinión pública, en el sentido de que el PRI sí sabe gobernar. Que frente a la impericia e inexperiencia de los otros partidos, los priistas tienen “oficio político”, son buenos operadores, resuelven problemas públicos, mantienen el orden y propician la estabilidad y la gobernabilidad. La efectividad política (recordemos el slogan “Peña cumple” de 2012) siempre ha sido uno de los atributos que los priistas venden como propio y que, ciertamente, muchos ciudadanos les han comprado. Pero ese mito de la eficacia priista hoy ha sido reducido solamente a eso. La incapacidad y torpeza de este Gobierno federal tienen hoy al país en medio de la peor crisis política de los últimos 20 años. Los datos del más reciente informe Latinobarómetro lo confirman: Enrique Peña Nieto es el tercer Presidente peor evaluado de toda Iberoamérica –sólo superado por el inefable Nicolás Maduro y la hoy destituida Dilma Rousseff— y se percibe la mayor corrupción de los últimos tiempos. Ese PRI y ese gobierno supuestamente expertos en garantizar el orden no han sido capaces de evitar que cientos de miles de niños en varios estados del país estén sin clases por culpa del chantaje de la CNTE. Ese PRI y ese gobierno que aparentemente se caracterizan por el oficio político presentan, al aventón y sin cuidado ni cabildeo previo, una iniciativa profundamente polémica como la de los matrimonios igualitarios en momentos en que otros temas tensan y preocupan a los ciudadanos. Ese PRI y ese gobierno que se precian de tener gran conocimiento en materia de relaciones exteriores cometen la chapuza de traer a México, con bombo y platillo, a Donald Trump, dándole un balón de oxígeno a una campaña que iba en picada y que desde entonces ha crecido y ahora ya está prácticamente en empate técnico con Hillary Clinton. Ese PRI y ese gobierno que dicen mover a México no han dado un solo paso firme para aclarar los gravísimos escándalos de corrupción que acechan al círculo más cercano al Presidente. Pero no solamente los vergonzosos sucesos anteriores ponen en tela de juicio el mito de la capacidad de gobierno de los priistas. También los datos duros que vienen de la economía. Peña Nieto y el PRI recibieron un país con una economía sólida, estable y en crecimiento, pero casi cuatro años después todos los indicadores han empeorado, en buena medida como consecuencia de una inexplicable reforma fiscal que ha desalentado la inversión, el crecimiento y la generación de empleos. Y de seguridad, mejor ni hablemos. Baste decir que los asesinatos, secuestros y extorsiones no solamente no han dismimuido en estos cuatro años, sino que están sensiblemente peor, a pesar de que se trate de evitar hablar del tema. Con motivo de su cuarto informe de gobierno, el presidente Peña encabezó una campaña publicitaria que afirmaba que “las cosas buenas casi no se cuentan, pero cuentan mucho”. Quizá si no se cuentan es porque no abundan, a diferencia de las cosas malas, que también cuentan mucho y que hoy tienen a la gente profundamente irritada ante la acción de un gobierno, cuando no corrupto, profundamente inepto. La narrativa otrora imperante de que los priistas gobernaban bien y sabían hacer las cosas hoy se cae por su propio peso. Se convierte en una narrativa frustrada, a todas luces falsa. Con todo el poder en sus manos, el PRI gobernó en México durante siete décadas con cierta eficacia derivada de la ausencia de equilibrios, más no necesariamente con calidad. Hoy ni eficacia ni calidad. Los priistas no son capaces de administrar lo público en un escenario donde impera el pluralismo, los pesos y los contrapesos, la acotación del poder, los órganos autónomos, los medios libres, las redes sociales. En esa cancha, el PRI no sabe jugar.   Fernando Rodríguez Doval es Secretario de Comunicación del CEN del PAN. Twitter: @ferdoval
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.