Opinión

Las campañas electorales

SE
Por Sergio Rodriguez
Por María Elena Álvarez de Vicencio Las campañas electorales que están por comenzar nos han hecho recordar las campañas que los candidatos de Acción Nacional realizaban en los primeros años de la vida del Partido. Retroceder en el tiempo es útil para ahondar en las motivaciones y los principios que entonces animaban las acciones panistas, también para confrontar si con las tácticas y estrategias del presente estamos negando, olvidando o contradiciendo esos propósitos y esos principios. El primer objetivo de la campaña era el mismo de ahora, ganar la elección, sólo que en la práctica se sabía que eso era casi imposible, por lo cual las metas reales que se fijaban eran: dar a conocer al Partido; difundir sus Principios de Doctrina y formar ciudadanos conscientes. La primera estrategia era vencer el abstencionismo, impulsando a la ciudadanía a empadronarse y acudir a votar, presentándoles una opción diferente y mejor que la del partido oficial. Esto que parece tan simple era una enorme tarea. El Partido funcionaba sólo con personas voluntarias que daban su tiempo, sin remuneración alguna. No había recursos económicos para la propaganda ni se contaba con medios de comunicación. Cada panista ponía de su bolsillo los gastos que pudiera hacer. Las oficinas y los cuarteles de campaña eran las casas de los militantes. Una de las primeras tareas consistía en checar las listas del padrón casa por casa, porque allí estaba una de las bases del fraude, esto lo hacían principalmente las mujeres. La propaganda se realizaba por medio de visitas y reuniones domiciliarias. Los mítines eran difíciles por la represión que el gobierno ejercía contra la oposición, no obstante esto, en algunos estados se realizaban con éxito, sin acarrear, ni proporcionar transporte y sin dar obsequios. Se requería ser diferentes. La generosidad de los panistas, el compromiso de los dirigentes, el entusiasmo de toda la membresía y la fuerza de la Doctrina y la ética de los candidatos, lograron romper el monopolio del partido oficial que parecía imposible y hoy México ha cambiado y el PAN también. Las campañas electorales no pueden ser como eran antes, pero sí sigue siendo válido que las campañas no tengan como propósito sólo el ganar el cargo; todavía es necesario formar la conciencia ciudadana, es indispensable dar a conocer a los votantes en qué consiste el desempeño del puesto al que se aspira llegar para que sepan exactamente lo que pueden esperar de él. En las campañas del PAN se denunciaba lo indebido de las del PRI: la compra del voto, la amenaza de perder el empleo si no les daban su voto y la promesa de proporcionar vivienda, empleo o becas escolares si cruzaban “la banderita”. Todo eso era ilegal porque lo que ofrecían o daban eran servicios públicos a los que los ciudadanos tienen derecho. Acción Nacional lo denunciaba por usar todo eso como moneda de cambio por el  voto. Hay que recordar esto para que nuestras campañas no repitan lo que tanto combatimos. Se requiere formar la conciencia ciudadana para que los mexicanos no vendan su voto, sino que sepan exigir los servicios que les correspondan, ese es el apoyo que pueden ofrecer los candidatos. Hay que despertar el valor de ser ciudadanos y orientarlos para que tengan la capacidad de obtener lo que por  derecho les corresponde y para que no se dejen engañar aceptándolo como dádiva. Se puede desarrollar la creatividad para multiplicar la presencia del candidato en distintas reuniones, con videos y un representante personal, en las que se pueda dialogar y reflexionar para profundizar los spots de televisión y sobre la responsabilidad ciudadana. Además, el mensaje grabado del candidato podrá orientar acerca de la función que en el cargo va a desempeñar. Esta sería una forma de sentir cerca al candidato, presentado por miembros de su equipo de campaña, con el refuerzo del video. La tecnología nos permite ahora utilizar muy variadas formas de comunicación como las redes sociales, hay que aprovecharlas todas, cuidando no violar las normas internas y externas. El tema de la corrupción no debe omitirse en las campañas. Debemos recordar que en nuestra Plataforma aprobada para ella, se propone reformar la normatividad interna de la Cámara de Diputados, ya que esta institución está considerada actualmente como la más corrupta del gobierno mexicano. El comentario sobre la corrupción  generalizada puede ir en el sentido de que lo primero que hay que abatir es la impunidad, pues la corrupción se ha hecho parte inherente de la persona y que la forma de pararla será la aplicación de sanciones. Tenemos que lograr que los mexicanos decepcionados no sigan diciendo “todos los partidos son iguales”. Estas campañas pueden ser la oportunidad de obtener para el Partido, además del triunfo de los candidatos, el que Acción Nacional se arraigue en las raíces que le dieron vida, florezcan sus Principios y logre convencer para alcanzar lo que el fundador más deseaba: formar la conciencia ciudadana y hacer realidad que la ética impere en la vida pública de la nación.
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Sergio Rodriguez

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.