La política joven tras bambalinas
Por Carmina Monserrath de Ávila Rodríguez*
Hondear una bandera, repartir un volante, tocar casa por casa, acomodar una silla… Sí, yo también lo hice.
Hace unos meses iniciamos con un gran proyecto, temerosos de lo que pasaría en el transcurso de ese tiempo, sabíamos que cada día sería una travesía, pero que teníamos que entregar toda el alma para lograr los resultados que deseábamos.
Antes de iniciar campañas tenía otra expectativa, quería que me dejaran de ver como juvenil y empezar a proyectarme en las “ligas mayores”. Inicié un proyecto tratando de sobresalir y asegurar un espacio en lo que se ganara, a través de esto logre comunicarme con el coordinador de hasta ahorita la campaña más importante de mi vida.
Es normal que en todo partido político haya diversos grupos juveniles encausados a un mismo fin, pero como característica natural del ser humano se da la competencia para ver quién será el mejor. Al principio era increíble cómo podíamos durar horas en una reunión y no llegar a nada, todos defendíamos nuestras ideas y actividades a muerte, irónicamente eran las mismas ideas pero con diferentes palabras. Es sorprendente ver que unos jóvenes discutíamos como niños de preescolar por un juguete, no asimilábamos la responsabilidad que se nos venía encima: ganar la gubernatura de Aguascalientes.
En el transcurso de la campaña tuve uno de mis mayores aprendizajes en política. Los jóvenes, sin duda, somos la parte más importante de cualquier contienda, no debemos correr antes de andar, todo llega a su debido tiempo y con las personas indicadas. Te das cuenta de que las diferencias que se tuvieron en un inicio ahora son lo que te une a un gran equipo, y hoy que se termina esta elección sabes que vas a extrañar estar en todo momento con ellos. Quien iba a decir que esa primer reunión se convertiría en una mesa de triunfo y alegría.
Sin duda esto es Acción Nacional y esto es Acción Juvenil, una hermandad que se genera porque queremos un México mejor. Hoy, en gran parte del país se siente un ambiente de triunfo, ganando siete de las doce gubernaturas en juego, demostrando una vez más que mientras los panistas estemos unidos podemos hacer grandes cosas, no importa lo que hagan otros partidos, la clave está en lo que hagamos nosotros. No nos peleemos como niños de preescolar por un juguete, podemos divertirnos jugando todos.
A pesar de que los jóvenes en general muestran una decepción y falta de interés por la política, fue una campaña muy interesante, ya que la suma de ideas y llevarlas a la práctica en verdad hacen la diferencia. Esa emoción que se siente al ver en redes sociales las publicaciones de tus amigos de otros estados festejando el triunfo al igual que tú, hace que se haga un nudo en la garganta. Ellos comparten contigo la misma adrenalina que sentiste al defender cada voto en esta jornada, en donde no nos importo si nos intimidaban o agredían, nuestra meta era ganar una elección.
Hace unos meses pensaba en “el otro lado de la política”, en donde planteaba como se iban a jugar una gran cantidad de intereses y como se perdería la dignidad de muchos políticos, pues se tenía la incertidumbre de si estábamos del lado correcto, nadie se quería quedar fuera del juego.
Sin duda la política es un juego… no sabes si tienes que actuar por estrategia o anhelar la suerte, en donde a veces arriesgas mucho y no tienes la certeza si vas a perder todo o ganar más, en donde te ilusionas y desilusionas más de cien veces en un solo día. El juego te absorbe tanto que pierdes el sentido entre la vida real y la política, te vas alejando de tu familia y amigos porque no les damos la prioridad que merecen, pero sabes que al final como joven también estas luchando por tus sueños.
Es verdad que en esta contienda muchos no creyeron en nuestro proyecto, saltaron a otros partidos por grandes cantidades de dinero. Fue triste ver como jóvenes con los que muchas veces cantaste el himno de nuestro Partido, en algún momento le levantaron la mano a otros candidatos, muchos de ellos a lo mejor si ganaron, pero perdieron toda la credibilidad como personas, otros perdieron todo y no sé como reaccionen en el 2018.
La política es un medio para servir, ayudar y capacitarte, es el puente para hacer un verdadero cambio, pero este cambio sólo depende de nosotros los jóvenes, de enseñarles a los adultos que nuestra generación no es ni peor ni mejor que la de ellos, que cada época tiene su forma de hacer las cosas y que necesitamos un equilibrio entre su experiencia y nuestras nuevas ideas para sacar a al país adelante.
Estoy segura que Acción Nacional nuevamente está de pie, hemos aprendido que las nuevas ideas son una de las bases para el triunfo. Dejemos que la sociedad conozca quienes somos, no tengamos miedo de abrir las puertas de nuestro Partido a nuevos elementos, seamos solidarios con los jóvenes y apoyémonos entre nosotros para conseguir más triunfos. Esta elección demostró que con candidatos jóvenes si podemos, que la sociedad quiere ver nuevos rostros y que sin duda es tiempo de los jóvenes. En nosotros esta la esperanza presente de México.
*Carmina Monserrath de Ávila Rodríguez es Secretaria Estatal de Acción Juvenil en Aguascalientes. Twitter: @carminadeavila