La Nación, instrumento de formación
Por Sergio Rodríguez Colín.
Para conmemorar el 74 aniversario de la revista La Nación –el primer número oficial vio la luz el 18 de octubre de 1941-, entrevistamos a una de las plumas más destacadas, quien durante más de un cuarto de siglo ha colaborado con este medio informativo y que a la postre ha influido en la nueva realidad de México: María Elena Álvarez de Vicencio.
El primer acercamiento que tuvo Elenita, como todo mundo la conoce en el Partido Acción Nacional, con la revista más antigua del país se dio a los 18 años de edad, casi 20 recompone. Admite que en este primer contacto consideró que era demasiado crítica con el sistema político mexicano, lo que le hacía preguntarse ¿qué no tendrá nada bueno el sistema?
“El Presidente del Partido, Alfonso Ituarte Servín (1956-1959), que había sido también dirigente de la Acción Católica, nos invitó a las dirigentes juveniles al Partido. Empezó a hablar de la problemática que vivía el país en ese momento y empecé a darme cuenta que la revista estaba atinada, porque estaba comunicando algo que ignorábamos nosotros”.
A partir de ese momento, la ex Diputada Federal no se volvió a perder ningún número de La Nación, ya que a través de ella se enteraba de lo que pasaba en México. Fue una lectura muy interesante, continuamente la esperaba para saber qué sucedía, recuerda.
Los contenidos de La Nación generaron en Elenita una simpatía por Acción Nacional, la cual permanece intacta hasta nuestros días. Sin embargo, en ese momento no podía afiliarse al Partido porque estaba como Alta Dirigente de la Juventud Católica Femenina Mexicana.
“Carmen Lozada, que se había pasado de la escuela de periodismo al PAN, nos empezó a invitar a la Sección Femenina. La revista era para las juntas del Partido como la inspiración de lo que teníamos que estar haciendo, el mensaje de Gómez Morin llegaba a todos los socios del Partido, fue una iluminación para irnos introduciendo y confirmando en que el PAN estaba siendo un instrumento para el cambio de México”.
La ex senadora de la República señala que en esa época el mensaje del Presidente transmitía, a través de las páginas de la revista, la esencia de lo que era el Partido. Pero también les interesaba saber lo qué estaban haciendo los panistas en todos los estados de la República. Nos dábamos cuenta de la gran represión que había y de la dificultad que el panismo estaba encontrando para crecer y para hacer acciones, porque era siempre reprimido, apuntó.
“Nos interesaba conocer también la esencia no sólo de la doctrina sino de la acción, porque no dominaba la doctrina en cuanto a espacios, pero si en cuanto a profundidad de lo que se nos presentaba; era más abundante la información de toda la acción que estaban haciendo los panistas, creo que estaba muy bien balanceado”.
Después de leerla, continuó, admiraba uno a la gente que entregaba su vida, cuando sabíamos de la muerte de algunos por una agresión en las campañas comentábamos: estos son los mártires de la democracia.
¿Por qué los panistas no aplaudimos el Informe del Presidente?
Al preguntarle cuándo empezó a escribir en La Nación o cuál era el artículo que más recordaba, Elenita comparte el momento de cómo se originó el texto que hoy día le trae gran satisfacción:
La primera vez que fui diputada, fui en la L Legislatura (1976-1979), cuando el PAN estaba en un conflicto muy fuerte porque no pudimos lanzar candidato a la Presidencia, era el Presidente del PAN Manuel González Hinojosa. Él me pide, prosigue, que vaya de candidata a un distrito que no tenía organización panista, porque los panistas no podían poner candidatos a diputados, ya que decían ¿para qué ponemos?, sin candidato a la Presidencia no vamos a hacer nada. Él me pide aunque no puedas hacer campaña, pero que seas candidata para que se animen los demás participar.
Entonces ya, continua, con todas las circunstancias que se dieron, me tocó el 15 Distrito en Iztapalapa, en donde no había organización del PAN; los 30 que sacaron la más alta votación entraban y yo entré.
Después de que me tocó escuchar el Primer Informe Presidencial como diputada, apunta, vi que todos los aplausos eran irracionales, que los diputados aplaudían, los otros 20 no contábamos. Estábamos en el lugar de la Asamblea, lo que es ahora la Asamblea Legislativa del Distrito Federal. Aplaudían sin sentido por cualquier frase que les llamaba la atención del discurso del Presidente, que no era un informe sino un discurso y una numeraria enorme.
Entonces, dice emocionada, mi primer artículo en La Nación que recuerdo fue ¿Por qué los panistas no aplaudimos el Informe del Presidente? (La Nación 1511, 20 de septiembre de 1978), no sé si antes escribí algo, pero ese es el que recuerdo.
Generosa y profesional, como ha sido a lo largo de su vida, María Elena Álvarez de Vicencio es una fiel articulista de La Nación, cuyos textos son referente para conocer la historia de nuestro país y del Partido Acción Nacional.
“Cada vez que consideran los directores que puede ser útil alguna opinión, en algún artículo mío, me lo piden y con mucho gusto he estado colaborando cada vez que me lo piden”, concluye con una sonrisa en su rostro.