La Nación entra a la era digit@l
Por Laura Vega.
La Nación ha sido revista de un partido de oposición en tiempos en que el respeto a la crítica y al voto no estaban garantizados; publicación en una fase de transición hacia la alternancia; medio de comunicación impreso del partido en el poder, y ahora, plataforma de discusión política de la oposición más importante del país, así describía la periodista y columnista Ivonne Melgar al principal órgano informativo del Partido Acción Nacional en su 73 Aniversario.
Frente a ex colaboradores, diputados federales y locales, así como miembros del CEN, recomendaba que en este momento se someta al escrutinio de sus militantes, cuadros políticos y lectores, porque no hay mejor política de comunicación que la buena política, que se pronuncia, se arriesga y se escucha.
Desde el pódium la observaba el dirigente de Acción Nacional, Ricardo Anaya, tomando nota de las sugerencias, de la exposición sobre las necesidades hacia la transición digital de los medios que ahora impacta directamente a la revista, pues en el marco de su aniversario también se dio a conocer su nueva imagen en la versión impresa y se presentó la página en internet www.revistalanacion.com, así como sus cuentas de Facebook y Twitter.
“El periodista, sea reportero de la nota diaria, cronista de acontecimientos especiales o columnista, dejó de ser el que desde su máquina Olivetti pontificaba sobre la realidad, como si de él fuera la última palabra.
Hoy, apenas hemos terminado de subir la nota al portal o los 140 caracteres que dan cuenta de una situación, cuando ya existe réplica, matiz, dudas, impugnaciones, cuestionamientos”, proseguía Melgar con su reflexión.
A esta realidad tenía que sumarse La Nación, y por ello, ahora en su página en internet, además de publicarse los artículos de la edición impresa, también habrá notas del día, video notas, podcast, memes, números anteriores en formato PDF descargable y hasta una aplicación para consultarla desde móviles. Sin duda, entrará en la vertiginosidad, la oportunidad y celeridad de los portales de noticias. Pero éste con una perspectiva de partido de oposición.
En su mensaje, Ricardo Anaya también miraba hacia el pasado y el futuro. Con la primera portada de la revista en mano, recordaba los momentos más memorables del Partido Acción Nacional, tragedias nacionales, historias curiosas y anécdotas inscritas; todas narradas en las páginas de La Nación.
Como registro de la historia, relataba uno de los episodios más emblemáticos de 1986, donde se narraba la huelga de hambre de don Luis H. Álvarez para defender durante 40 días el triunfo de Francisco Barrio; a pesar de haber competido con él en la elección interna por la candidatura a gobernador de Chihuahua, arriesgó su vida para protestar contra el fraude electoral.
Al finalizar el relato, lanzaba al aire a manera de lección: “Cómo le hace falta al Partido gente generosa de los alcances de don Luis”, con lo que provocaba que el público asintiera con la cabeza y estallara en aplausos.
Frente al Secretario General, Fernando Álvarez; la ex Presidenta Nacional, Cecilia Romero; el ex Director de la revista, Carlos Castillo; el Secretario de Comunicación, Marcelo García; la Directora de La Nación, Maricarmen Rizo, y el Director del Centro de Estudios, Documentación e Investigación del PAN, Gerardo Ceballos, se refería al artículo de la toma de posesión de Ernesto Ruffo como primer gobernador del PAN.
Ahí se leía, rememoraba Anaya con tono de tristeza, había una silla vacía por la ausencia de Manuel J. Clouthier, quien días antes había muerto en un accidente.
Una portada del todo memorable era la del año 2000, cuando el PAN con Vicente Fox le había arrebatado la Presidencia de la República al PRI, después de 70 años; la de 2006 con la llegada de Felipe Calderón Hinojosa al Ejecutivo Federal fue igual de trascendente.
De las más fuertes, decía, está la de la matanza de estudiantes en Tlatelolco en 1968, donde además de la portada en la que se exhibe esta masacre, también se observa un texto con una crítica aguda a los diputados del PRI que se habían convertido en cómplices del gobierno de Gustavo Díaz Ordaz.
Viendo hacia el futuro, Ricardo Anaya marcaba la línea de las aspiraciones, sueños y deseos de lo que anhela ver reflejado en la revista: Un Sistema Nacional Anticorrupción aprobado, corruptos en la cárcel, romper con el mito de los políticos tramposos.
Iba más allá, que el PAN volviera a ganar la confianza de la gente y pudiera darle esperanza al país, al ver en el número de junio de 2018 que regresaba a la Presidencia de la República. Pero mejor aún, que en 2024 cerrara entregando buenas cuentas con un gobierno honrado, ejemplar, eficaz y humanista.
Sus palabras hacían eco en el auditorio, que también soñaba junto con él en los próximos años de la revista, en sus próximas portadas, en sus próximas primicias, ahora inmersa en la realidad inmediata, contando historias de manera diferente, desde un nuevo escaparate: la ventana digital.