Opinión

La Nación: 75 años de ser una opción periodística, política y cultural

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Por Maricarmen Rizo
nota al pie f doval Por Fernando Rodríguez Doval. Se cumplen 75 años desde la aparición del primer número de La Nación. Desde entonces ha visto la luz 2417 veces, en muy diversas épocas y formatos, consolidándose como la publicación política más antigua de México, y también de las más relevantes. A lo largo de estas siete décadas y media, La Nación ha sido un referente del periodismo político en México. También de una corriente de pensamiento humanista frecuentemente olvidada de la historia y la cultura oficialistas. Por sus páginas han pasado plumas muy destacadas y se ha narrado la historia de México desde la trinchera del PAN, partido que civilizó la política en México y se convirtió en el eje de la democratización y el cambio político en nuestro país al conseguir lo que Alonso Lujambio consideraba una verdadera hazaña: derrotar por la vía de las urnas al régimen autoritario más longevo del siglo XX. En la creación de La Nación participó directamente Manuel Gómez Morin, fundador y primer presidente del PAN. Gómez Morin consideraba indispensable que el partido contara con un medio de comunicación que no solamente informara de sus actividades, sino sobre todo que orientara a la opinión pública hacia sus tesis doctrinales. En las cartas que intercambiaba con Efraín González Luna puede apreciarse esta preocupación porque la revista mejorara día con día, incluso en los detalles aparentemente más insignificantes. Además de Gómez Morin hay otros tres personajes sin los cuales no se entendería la historia de La Nación: Carlos Septién, Alejandro Avilés y Gerardo Medina. El fundador de La Nación, Carlos Septién García, puede sin duda considerarse uno de los grandes maestros del periodismo en México. No es casualidad que una de las principales escuelas en esta materia, fundada por él, lleve con justicia su nombre. Él fue el gran inspirador y el motor para que la revista apareciera en momentos tremendamente hostiles y donde la libertad de expresión estaba constantemente amenazada por los gobiernos revolucionarios. Después, el poeta y periodista Alejandro Avilés dirigió la revista durante 15 años, abriéndola al mundo cultural y consolidándola como una de las más influyentes del país; es la época en la que escriben para La Nación personalidades como Rosario Castellanos, Manuel Buendía, Luis Calderón Vega, Carlos Alvear Acevedo, Miguel Manzur Kuri, Vicente Leñero o Javier Peñalosa. Más tarde, Gerardo Medina la dirigió durante casi 26 años, imprimiéndole un marcado carácter opositor; es el tiempo de los fraudes electorales pero también de los primeros triunfos reconocidos al PAN y de campañas electorales entusiastas y de denuncia. Tras la retirada de Medina en 1989, han dirigido a La Nación diversos personajes que fueron testigos de la llegada del PAN al Gobierno federal. Desde hace dos años la directora es Maricarmen Rizo. La historia misma de La Nación nos muestra la naturaleza del partido fundado por Manuel Gómez Morin: una institución permanente, que no basara su éxito solamente en los triunfos electorales, sino en la construcción de ciudadanía y en la difusión de su doctrina a la sociedad mexicana. En este propósito, La Nación ha jugado un papel fundamental difundiendo las posiciones del PAN, pero también informando de sucesos que hoy podemos calificar como históricos. En sus páginas hay documentos invaluables que nos permiten entender mejor la vida reciente de México, como es la cobertura que en su momento se le dio al fraude electoral de León en 1946, las luchas de los ferrocarrileros en los años cincuenta, el movimiento demócrata cristiano de principios de los sesenta, la evolución de la Iglesia Católica después del Concilio Vaticano II, las represiones y matanzas del 2 de octubre de 1968 y del jueves de Corpus de 1971, la no postulación de candidato presidencial del PAN en 1976, las sucesivas reformas electorales de los ochenta y noventa, la resistencia civil en Chihuahua tras el fraude de 1986, las elecciones de 1988 con Manuel Clouthier como candidato, el triunfo de Ernesto Ruffo en Baja California en 1989, o las campañas electorales de Vicente Fox en 2000 y Felipe Calderón en 2006. En los tiempos actuales, La Nación debe seguir siendo, por un lado, un medio que informe de las actividades del PAN a nivel nacional, estatal y municipal, pero también una tribuna para dar con eficacia y racionalidad la batalla de las ideas; como bien decía Carlos Castillo Peraza, toda opción política expresa lo que pensamos de la persona, de la sociedad, del Estado, de la historia y hasta de Dios, es decir, toda opción política es la expresión de una cultura. Por eso es que La Nación tiene, entre otras, la misión de fortalecer la identidad panista en un mundo político, social y cultural cada vez más plural. Además, La Nación tiene el reto de ampliar y mejorar sus canales de distribución –hoy muy acotados por las restricciones de la legislación electoral—, garantizar siempre la calidad en sus reportajes, columnas, entrevistas y noticias, así como de insertarse de lleno en el mundo digital. De esta forma, La Nación no solamente tendrá un glorioso pasado, sino también un presente y un futuro promisorio, y seguirá siendo un actor fundamental no solamente en la vida del PAN sino del acontecer nacional.   Fernando Rodríguez Doval es Secretario de Comunicación del CEN del PAN. Twitter: @ferdoval
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.