La esperanza es tarea ciudadana
Cecilia Romero Castillo nació el 3 de octubre de 1952, es una reconocida panista de la Ciudad de México que ha sido militante por más de 40 años.
Su historia con Acción Nacional se remonta a la infancia, cuando acompañaba a sus padres y familiares a las campañas y repartía volantes. Ahí descubrió que la política es una forma de participación ciudadana.
En entrevista con La Nación recordó su primera experiencia como representante de casilla, ocurrió en 1970, cuando todavía era menor de edad. Cumplió 18 años en octubre cuando las elecciones se hacían en julio, pero eso no impidió que atendiera la invitación de su padre para participar en la jornada electoral.
Formalmente me afilie al PAN en 1982, durante la campaña presidencial de Pablo Emilio Madero, después de un curso de inducción al Partido que me dieron Florentina Villalobos, María Elena Álvarez y Abel Vicencio, comentó.
“Me dieron mi credencial de panista, pero no hay un antes y un después de eso. La verdad es que no puedo decir cuándo te convence, pues ha sido natural en mi vida ser panista”.
Ser panista, explicó, quiere decir ser ciudadano, juntarse con los vecinos para hacer guardia, apuntarse de representante de casilla, repartir volantes y organizar reuniones con el candidato. Ya que se afilien y se incorporen al padrón vendrá como por añadidura.
En su larga trayectoria ha ocupado distintas responsabilidades dentro y fuera del Partido, desde representante de casilla, secretaria general, secretaria general adjunta y diputada federal hasta ser la primera mujer en llegar a la presidencia nacional del PAN.
Con respecto a este último cargo, Cecilia Romero apuntó que fue un periodo corto, pero muy intenso, “tres meses que parecieron tres años, pues lo viví a plenitud”.
Entre sus actividades como Presidenta Nacional condujo la elección del Consejo Nacional del PAN y llevó a cabo la primera Asamblea Nacional Ordinaria de Renovación, en donde se eligió por primera vez al dirigente nacional con votación universal de los panistas.
Cabe señalar que nuestra entrevistada ha participado en momentos importantes de la historia del Partido, como organizar las celebraciones de los aniversarios 50, 75 y 80 del PAN.
Entre sus múltiples recuerdos, destacó la mudanza a la actual sede nacional donde encabezó una comisión encargada de distribuir oficinas, elegir mobiliario y organizar los espacios de trabajo.
Relató que después de construir el edificio, los responsables se preguntaron cómo acondicionarlo, por lo que Romero Castillo y un grupo de colaboradores asumieron la tarea, incluso, con un curso para preparar al personal ante el cambio. “La comisión llegó a ser conocida, jocosamente, como la comisión de los cuadritos”.
Asimismo, recordó el festejo del año 2000, año donde el PAN ganó la Presidencia de la República por primera vez, “la sede actual comenzó a llenarse de personalidades importantes, incluyendo a integrantes del cuerpo diplomático y embajadores de todo el mundo. De verdad se sentía en el ambiente que íbamos a ganar”.
Necesario recuperar la confianza
Cecilia Romero consideró que el Partido atraviesa un momento delicado, marcado por la pérdida de credibilidad y el distanciamiento de la ciudadanía. “El PAN necesita volver a ser el PAN. Para recuperar la confianza no basta con hablar de principios y valores, es necesario llevarlos a la práctica, volver a las calles y trabajar de manera cercana con la gente”.
A los jóvenes interesados en la política les sugirió comenzar por su entorno inmediato, ya sea organizarse en sus comunidades, atender problemas cotidianos, involucrarse en las causas ciudadanas y conocer la historia y las propuestas del Partido. La militancia, explicó, no empieza necesariamente con una afiliación, sino con la voluntad de participar y contribuir al bien común.
Después de tantos años de actividad política, Cecilia Romero Castillo mantiene su compromiso con Acción Nacional y con México, pues está convencida de que el país necesita ciudadanos comprometidos y liderazgos cercanos a sus comunidades.
Finalmente, invitó a los mexicanos a no rendirse, incluso en tiempos difíciles, y a entender que la esperanza exige trabajo y responsabilidad. “No hay que perder la esperanza sin importar cuan mal estén las cosas. No podemos perder la esperanza porque somos responsables y saldremos adelante”.