Opinión

La doble moral

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Por Maricarmen Rizo
doble moral Por Maricela Gastelú. El PAN tiene un terrible enemigo, una sombra que lo persigue desde hace varios años: la falta de credibilidad y la ausencia de congruencia. El PAN nació para ser la conciencia de México, pero ¿cómo debe ser una conciencia? En primer término debe ser imparcial, crítica, objetiva, cruda, directa, de una sola pieza. La conciencia no aplaude aciertos, sino que señala errores, recrimina, denuncia, se rebela. Por esas cualidades los ciudadanos se sentían representados con el PAN, porque era crítico, porque denunciaba pero también proponía. Sin embargo, hay que reconocer, en un franco ejercicio de psicoanálisis, que en determinado momento no fuimos lo suficientemente enérgicos para criticarnos a nosotros mismos. Por el contrario, negamos los errores y encubrimos responsables. Pero a la opinión pública no se le puede engañar, porque las verdades salen tarde o temprano a la luz, y así como en su momento fuimos el faro de esperanza para el país, también hay que reconocer que dejamos de aceitar la llama que irradiaba esperanza. Por ese motivo dejó la gente de votar por Acción Nacional, porque olvidamos la doctrina y despreciamos los principios. Porque pensamos absurdamente que copiando las tácticas del PRI obtendríamos iguales resultados. México no quiere un PAN a medias, México quiere un PAN completo, integro, de una sola pieza. El espíritu del Partido tiene que reconstruirse, ya hemos tomado el trago amargo, es tiempo de resurgir con nuevos bríos. La imagen del PAN nacional tiene en este momento un voto a su favor: nos preside un hombre joven, y eso, frente a otros institutos políticos nos da la ventaja de la confianza en las nuevas generaciones. Por lo anterior y para que el PAN vuelva a ser la fuerza política que está destinada a ser, los militantes jugamos un papel preponderante: el de ser congruentes entre nuestro actuar, nuestro pensar, y nuestro decir. Si la anterior triada no se cumple a cabalidad no puede resurgir la esperanza para México. Acción Nacional no puede predicar principios y dejarlos escondidos en el cajón. No puede proponer Humanismo y olvidarlo en las administraciones locales, no puede hablar de Bien Común y preocuparse por unos cuantos. Nuestro Partido será siempre el de mejores y más sólidos cimientos, pero de nada sirven estas columnas que nos sostienen si no aprendemos como militantes a “limpiar la casa”, a predicar con el ejemplo, a vivir todos los días conforme a lo que creemos. El Gobierno federal que encabeza Enrique Peña Nieto desquebraja, cada vez más, a la nación mexicana y la mejor esperanza que tenemos es reconstruir una institución que nació pensando “no en ganar elecciones sino en sanear generaciones”. El PAN no pasará de moda y por eso los ciudadanos siguen esperando ansiosos ese resurgimiento del Humanismo Político, no sólo para 2018 sino para todos los comicios próximos. Pero nuestro pase o boleto a la confianza ciudadana es la congruencia y el manejo de un solo discurso. Las palabras hermosas sin hechos son sólo palabras vacías. Rescatemos al país del despeñadero y eso sólo se logrará con congruencia y respeto. Démosle al país la bocanada de aire que necesita y hagámoslo con palabras que no traicionen nuestros hechos. Encontremos nuestra moral y defendámosla a capa y espada, porque un hombre sin principios es sólo materia inanimada.   Twitter: @marigastelu
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Maricarmen Rizo

Colaborador de opinión en Revista La Nación, analizando los principales sucesos políticos, sociales y culturales de México.